miércoles, 13 de diciembre de 2006

¿Qué sentido tiene escribir en un blog?

Ante todo, el escritor necesita un aliciente más poderoso que el mero deseo de contar. Está el deseo de ser publicado; de ser visto y ser leído.

Todos aquellos escritores que buscan cubrirse con el rótulo de "malditos", y que en swu afan de marginalidad dicen odiar lo que escriben, u odiar la fama potencial que cargan sus trabajos, son, generalmente, seres de dos caras en el fondo afectos del deseo que despierte sus trabajos. Sueñan, para dejarlo en claro, con una gran recepción de elegantes caballeros, damas de sociedad y señoritas en escotados trajes de noche; todos pendientes del nuevo y joven escritor revelación del año. Él (en pocos casos ella) estarán de pie, acodados junto a una mesa llena de licores caros, con el traje de etiqueta mal puesto, la corbata floja, el pelo desordenado, una mirada de aburrimiento, y claro, el insulto a los otros a flor de labios.

El deseo de ser un artista revelde es propio de los jóvenes, como no podría ser de otra forma. Pero en el fondo el sueño siempre terminará con un pánel completo en la librería principal con la obra de aquel soñador y su nombre en grandes letras cubriendo el cincuenta por ciento de la carátula.

Pocas veces, sin embargo, este deseo surge de una necesidad económica. Nadie, por malvado que sea, se pone frente a la máquina con la misión de hacer millones con un texto de ficción. Quizá con la excepción del señor Cohelo. Pero el resto de nosotros tenemos el ideal de ser leídos, SEA ESTA LA META. Por tanto, muchos recurren a las revistas, a los periódicos, a cualquier punto donde sus ideas codificadas en relatos puedan ser de dominio público.

Yo no soy distinto a aquellos hombres y mujeres, quiero que las aventuras de Leo Katz, agente secreto, puedan ser leídas por todos. Ante la imposibilidad de ver Flores Para Irma impreso y puesto a la venta, pues queda aquí, gratis, en esta vitrina mundial de la información. Disfrútenlo antes de que algún vivo me pague por los derechos de publicación.

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