miércoles, 20 de diciembre de 2006

Sobre los concursos literarios

Nota: el presente texto lo escribí hace unos meses y lo repartí a algunos contactos por la web. Ante la creación de este blog muchos de esos contactos me han sugerido que lo publique aquí.

Aunque me habían dicho que este concurso era para "incentivar la apertura de espacios nuevos de narrativa y la entrada de nuevos autores a las lides literarias" la verdad es que ante la noticia y la presentación del nuevo autor ganador del último premio de novela de la editorial norma me quedó claro que los premios de novela son elaboradas, sutiles, e inteligentes maneras de conseguir, por un costo relativamente bajo, a aquellos autores nóveles que son difíciles de reclutar mediante una aproximación personal.

Así, supongamos que yo invento mi propio concurso de novela; Concurso Editorial Nueve de Novela Breve, año 2007. Se premiará al ganador con 150.000 dólares.

Este anuncio parece la obra más bien de un filántropo que quiere apoyar a un nuevo escritor con un grueso cheque y entregarle a los lectores a un novedoso narrador inédito. La verdad es bien distinta:

Primero empiezo por recibir las obras, cientos y cientos de folios de todos los países de Latinoamérica. Tengo entonces un comité de empleados de mi editorial (puedo incluir si deseo a la señora de los tintos y al tipo que sube por la mañana a venderme empanadas) y ellos seleccionan y separan los folios dependiendo de si el nombre del autor les suena. Si hay dudas siempre se pude consultar en Internet.

Teniendo al menos una cuarta parte de los trabajos inicialmente recibidos, separo o, mejor aun, tabulo a los escritores seleccionados en un chart como dicen los economistas y los dj's. Así me queda un top ten de los escritores más vendedores o más reconocidos en el pasado. Entonces entrego las doce o quince novelas seleccionadas a un comité más pequeño de editores profesionales quienes se concentrarán en las posibilidades y el potencial vendedor de cada trabajo.

Estos trabajos finales, pasados por el tamiz del mercantilismo más simple, se entregan a mis queridos amigos escritores profesionales más o menos conocidos, uno que otro periodista o incluso un crítico famoso. Siendo tan pocos como para poderlos controlar en un cuarto (o jaula si se prefiere) llegamos, como en los juicios, a un veredicto: fulanito de tal, reconocido narrador, con una veintena de novelas y libros de cuentos, recientemente expulsado por su anterior editorial pero que aún así puede ser bastante rentable si se le pone la estrategia de ventas adecuada, ha sido el ganador del Primer Premio de Novela Breve Editorial Nueve. Se le entregan los 150.000 dólares, lo que me ahorrará la penosa y costosa labor futura de darle regalías, y se hace un lanzamiento con bombo y platillo: champaña barata y vasos plásticos.

Como ven, es muy fácil hacer un concurso de esta índole, y seleccionar a un ganador no es nada complejo tampoco. Así, señores y señoras que deseen ser parte del hermoso planeta de escritores, lo mejor es que monten, como yo, su propia editorial o que recluten a un empleado de estos emporios controladores del arte; y así, con un buen mecenas terminar siendo el García Márquez de su cuadra o el Cortazar del barrio

1 comentario:

OSJAGUAR dijo...

este comentario me parecio tan lleno de veneno y envidia como debe estar aquel que escribe unicamente para ganar concursos sin lograr adjudicarse ninguno.