viernes, 8 de junio de 2007

Acerca de R. Bolaño

Acabo de terminar de leer "Entre paréntesis", el compendio de los muchos escritos de Roberto Bolaño publicados o simplemente arrojados verbalmente ante las audiencias de premios de novela o festividades locales.

Nunca había leído a Bolaño, con excepción de un breve discurso anclado en puesto preferencial en un librito llamado "Palabra de América" junto a otros 'grandes' de la nueva generación latinoamericana de escritores, reunida hace unos años en Sevilla.

Roberto B. murió poco después de este encuentro y su fama explotó desde la editorial Anagrama en todas direcciones; sus antes escondidas novelas que sólo se encontraban, de forma completa, en la Librería Lerner, y el nombre de este gran escritor se me mezclaba demasiado en la cabeza con el de Roberto Gomes Bolaños, el Shakespeare mexicano de tendencia humorística del siglo XX. Así que no le presté mucha atención al chileno.

Al llegar a la mitad del libro, lancé al vacío -porque no la vio nadie- la siguiente afirmación: Bolaño tiene la erudición de un viejo y la audacia escrita de un muchacho. Está equidistante tanto de la mayoría de los autores actuales, los cuales sólo revolotean entre poesía barata y unos cuantos clásicos, y de los apelmazados ratones de biblioteca, ya muy entrados en años, que se esfuerzan en cada una de sus novelas de hacerse ininteligibles.

A la hora de plasmar estas líneas no he leído nada de Bolaño en sí. Pienso empezar por sus cuentos y algún día espero tener los ciento y punta mil de pesos que cuesta su 2666; hasta entonces puedo estar errado hasta en la ortografía de su nombre.

Algo que pude confirmar mediante la lectura de sus escritos: todo escritor debe tener, amen de sus cinco sentidos de mamífero, el sentido del erotismo, de la estética literaria y sobre todo, el del humor. Quien no puede reírse de sí mismo y de lo que lo rodea está jodido, y creo que el buen Roberto lo entendía.

Es terrible que su cuerpo sea ahora pasto de los gusanos -si es que no tuvo la suerte de ser cremado-, y también es terrible que hasta ahora empiece a ser reconocido, o al menos que hasta ahora empiece a llegar a nuestras manos. El mes pasado, durante la Feria del Libro de Bogotá, Chile fue el 'invitado de honor'. Tenían un pabellón para ellos solos, pero me sorprendió que uno de sus autores más premiado y quizá el más revolucionario en materia de prosa, no tuviese la más mínima representación ahí. Muchos buenos escritores y sus actuales y bien publicitadas novelas; Neruda, siempre, y otros más 'friendly' como Skármeta y Allende, pero de Bolaño, nada. Actitud que debemos quizá a esa dictadura de puta mierda que aterrorizó Chile y obligó a Roberto B. a buscar la seguridad del mundo libre, lo que lo terminaría llevando por México DF hasta Blanes, y a ser más recordado por novelas de corte mexicano o español que sudamericano.

Espero algún día poder consumir todo ese excelente material que dejó este muchacho, asaltante de librerías, crítico implacable que no dejó de escribir aunque la proscripción le amenazara, y escribir un ensayo, pero bueno, algo que él hubiese disfrutado, de lo que se hubiese sentido orgulloso si hubiese yo sido uno de sus discípulos, cosa que, además, nunca tuvo. RIP.

2 comentarios:

Jota dijo...

Pues le recomiendo que comience por el libro más famoso de Bolaño: los detectives salvajes, que además no es tan caro como 2666.
Un saludo.

John Carvajal dijo...

Lo tendré bien en cuenta. Gracias Jota. :-)