sábado, 2 de junio de 2007

Escritor

Ante mi deseo de escribir un microrrelato, o sea, un cuento brevísimo, redactaré lo siguiente bajo el título "Breve Biografía de Truman Capote": Escritor.

Ya está, un cuento de una palabra. Si creen que soy un mal comediante, los que están orinando por fuera del tiesto son otros. No les voy a contar nada sobre estos llamados "microrelatos", considerados los cuentos más cortos del mundo, de los cuales ninguno es, como en este caso, de una sola palabra, pero rara vez superan las siete.

La introducción de aquel primer párrafo fue para expresar globalmente una idea: Truman Capote era un ESCRITOR, de la e a la r. Aunque algunos lo fichen en las filas del nuevo periodismo como un nuevo periodista, no creo que realmente lo haya sido. A Sangre Fría, la crónica novelada más famosa de América, fue gestada por el deseo de Capote de probar otras aguas distintas a las de la ficción.

En una entrevista, el autor de Color Local, muestra su interés por probar los distintos campos de la escritura. Y así como escribió para el teatro, sin que ahora sea señalado como dramaturgo, o para el cine, sin que ahora nos lo mencionen siempre como guionista, referirse a él como un periodista me parece un tanto inexacto. No le caben igualmente la delgada escarapela de novelista; si su obra fue un todo, es un escritor, alguien que vivía por y para las palabras, con un amor, o simplemente un cuidado que le permitieron poner en la imprenta algunos textos de balanceada belleza.

Y creo, al llegar a este punto, que ese debe ser el verdadero deber del escritor: dedicarse al idioma, a las palabras, al manejo pulido de los temas sobre un texto erigido bajo las casi incontrolables reglas de la belleza, de la estética. Al menos esa es mi opinión.

No hay comentarios: