viernes, 5 de octubre de 2007

Ni tan ficción

Ante una guerra a gran escala, la primera necesidad de sus gestores será poder justificar sus actos ante los ojos del mundo. Así como tropas de las SS vestidas con uniformes polacos atacaron una guarnición alemana cercana a la frontera, permitiéndole así a Hitler declararle la guerra a Polonia, los republicanos buscan en sus despachos los recursos legales para lanzar al Ejército americano a una guerra con Irán.

Ahora la premisa es simple: Irán está detrás de todos los ataques contra las tropas de la Coalición en Irak. Y todos dicen: ¿será cierto? Oh, presidente Bush, hemos visto tantas mentiras...

La cuestión no es simple. Según varios observadores internacionales el objetivo de Ahmadinejad, el presidente de Irán, es elevar a su país a la categoría de única potencia en Medio Oriente, y él como primer soldado del Islam. Para esto no sólo se están armando de una espada nuclear sino que sus agentes están agitando todo el hemisferio. Esto en palabras de la CIA que señala en sus informes la infiltración de iraníes para entrenar a los shiitas al sur de Irak en tácticas de sabotaje y terrorismo.

¿Por qué a los shiitas? Pues por que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, y los shiitas fueron los más castigados por sunitas de Hussein, muchos de los cuales ahora tienen importantes plazas en el poder bajo el bastón de mando de los Estados Unidos.

La pregunta, y regreso al inicio es: ¿no era Al-Queda el responsable por las muertes de los americanos en Irak? Si Teherán está entrenando a los que ponen los carros bomba, ¿dónde quedan Bin Laden y sus matones? Y si los halcones del Fondo Brumoso logran demostrar una relación entre "La Base" del señor Osama y los servicios secretos del señor Mahmoud Ahmadinejad, ¿habrá una guerra? Sobre el recuerdo de miles de estadounidenses, británicos y, sobre todo, iraquíes inocentes muertos, espero que no.

Mientras continúo redactando Flores Para Irma los informes de inteligencia se filtran a la opinión mundial y presentan aterradores cuadros.


Los hombres grises de Langley aseguran también que, de desatarse la guerra entre los EUA y los iraníes, la estrategia de contraataque sería la de los ataques terroristas de ambos lados de su frontera: Irak y Afganistán, como posiblemente Pakistán, nación que ya tiene bastantes problemas y cuyo presidente no es precisamente un hombre recto. Y van más allá: Hezzbolah podría lanzar una oleada de terror, no sólo en las naciones aliadas de Estados Unidos sino en todo el Imperio Occidental.

En Flores Para Irma, el objetivo de la CIA es precisamente el enlace entre Al-Queda y los círculos intelectuales musulmanes más extremistas de Irán. De por medio hay también un vendedor de armas que provee a Hezzbolah de todo lo que necesita para ejecutar sus ataques, y una célula de terroristas marxistas -el MEK- que, se sabe, trabaja en la actualidad para los británicos y los americanos. Un profesor de literatura que ha tenido el tiempo de leer el plan general de la novela me dice que estoy elaborando un laberinto innecesario. Tal vez, pero ¡hey! Lean el reportaje de Seymour M. Hersh "Shifting Targets" en el último número de la New Yorker; se darán cuenta que vivimos en un planeta muy enredado.

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