sábado, 9 de febrero de 2008

Las Reglas del señor Vizinczey. (Parte VI)

6. Pensarás sin cesar en los que son verdaderamente grandes.

Nunca es fácil, no importa quién seas, sobrevivir en un oficio que requiere, por encima de todo, la soledad. Así mismo hay otros muchos problemas que se descargan sobre el escritor y que lo hacen repensar, una y otra vez, si no será mejor dedicarse a ordeñar vacas o a comerciar con acciones.

Sin embargo no pertenezco a esa escuela que cree que el arte sólo puede surgir del sufrimiento; que de una vida de problemas y padecimientos salen las verdaderas grandes obras. Pero parece ser una regla común que sólo los trastornados, los solitarios, los que sufren de grandes complejos, o quienes conocieron las estepas heladas del infierno se hayan transformado en narradores, ya sea para extraer de su mente esas mismas pesadillas grabadas con cincel en sus párpados, o para decirle al mundo que existe estas, y otras, formas de purgatorio, amen de casos raros donde pintan un posible paraíso.

Lo valioso de conocer, creo yo, las vidas de los, ahora considerados, maestros de la literatura radica en un aprendizaje técnico, aplicado a las reglas invisibles que rigieron sus carreras literarias, ya que muchos grandes escritores no se forjaron precisamente en aulas, sino en el verdadero y rudo combate con las palabras; batallas en las que, nunca satisfechos, se endurecieron hasta lograr la excelencia. Aunque, aclaremos, nunca ellos la vieron como tal, y pidieron el fuego para sus manuscritos; y aunque hubo uno que otro Max Brod por ahí, creo que valiosas piedras preciosas de la narrativa universal se terminaron volatilizando en el aire.

Cada uno tiene sus maestros particulares; creo que un post anterior mencioné los míos. Y además puede siempre sumar a los profesores que, de una manera u otra, lo influenciaron. Aunque llegados a este punto lo que realmente le debe interesar al escritor —al revés del historiador— son los métodos, las rutinas, las influencias, y las perspectivas que desarrollaron los hombres y mujeres cuyas líneas serán releídas por generaciones y generaciones.

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