miércoles, 5 de noviembre de 2008

Cuento largo, novela corta

Un tema que suele crear largas discusiones entre los teóricos literarios: la diferencia entre el cuento largo y la novela corta. Y, gracias a Martin Amis, creo haber encontrado la solución al acertijo. Terminé hace unos días Mar gruesa, una compilación de nueve cuentos largos que se mezclan y confunden con novelas cortas.

Los nueve relatos que componen Mar gruesa varían tanto en sus temáticas como en su calidad. Aunque, salvo el último llamado Lo que me sucedió en vacaciones, los escritos tienen una calidad sobresaliente, especialmente en el manejo de la estructura general, hay algunos como El estado de Inglaterra donde hay menos ideas brillantes que en el descrestánte y original El portero de Marte, donde Amis relata una, hasta cierto punto falsa, historia del Universo que para el lector inteligente no dejará de inspirar largas reflexiones.

Conozco poco de Amis; ahora que está en el podio de la fama, que sus comentarios sobre la interculturalidad británica han traído quebraderos de cabeza a unos cuantos, sus novelas se han convertido en comida de muchos. Yo no he estado entre los afortunados, debo decirlo, debido a los precios de sus libros, siempre fuera del alcance de mi mano. No obstante la impresión de su claridad mental e imaginación fogosa dan buenas señales. Debo añadir, en honor a la verdad, que estas novelas breves pertenecen a un joven Amis —uno de estos relatos apareció en Granta—, y es posible que los años hayan causado mellas en su cerebro; espero estar equivocado.

Ahora volvamos sobre el tema: cuentos largos o novelas cortas.

Podría ser un asunto de extensión, pero va más allá de eso; va del tema a su tratamiento. En el caso de un cuento, la narración, es decir, cada fragmento desde la primera letra hasta el punto final, están circunscritas a describir el desarrollo del asunto tratado en el relato. No es posible, como en una novela, salirse del círculo que traza el autor y que encierra los elementos necesarios para que el lector comprenda la historia. La extensión entonces dependerá de cuántos de estos elementos tenemos que enumerar para que la idea haya sido explicada por completo.

Aquí un ejemplo para ponerlo todo más claro: en un libro de cocina —que podemos considerar una antología de formas de alimentarse— cada receta es presentada de la misma forma: nombre del plato (título), ingredientes (introducción) y la preparación (contenido). Los redactores de estos libros no suelen gastar tiempo mencionando aspectos al margen de los platillos que proponen, mencionan lo esencial, paso a paso. Lo mismo ocurre en un cuento bien escrito. En la novela las reglas son distintas, casi inexistentes; el autor va narrando su historia aplicando cortes y añadiduras según su criterio, según su experiencia lo decida.

Considerando lo anterior, el cuento largo conservaría estas características, faltando muy pocas veces a las reglas, pero tanto su eje como los límites de lo que debe ser agregado a la historia se mantienen. Pongamos otro ejemplo: Bola de sebo, famoso cuento de Guy de Maupassant. Tras una introducción de las condiciones del escenario, vemos a los personajes, incluida la protagonista subir a un coche para luego ser interceptados y puestos a disposición del oficial prusiano, llevando a una situación que, una vez resuelta, culmina la historia.
La extensión del relato es superior a la de otros dos relatos del propio Maupassant: Una vendetta y Sobre el agua, o los cuentos de la mayoría de escritores modernos. Diré en este sentido, que el cuento largo es la técnica narrativa que más ha caído en desuso.

Por último tenemos la novela corta, la novela comprimida. Allí tenemos unos personajes y una historia que no gira en torno a un simple eje temático, que en el caso del cuento antes mencionado sería la entrega de Bola de Sebo al oficial prusiano. En una novela común vemos una evolución de los hechos. Si lo notan bien, en la mayoría de novelas se aprecia un tono más simple al principio que en la que llamaríamos “parte alta de la narración”, donde todos los elementos confluyen a un tiempo. Y en las novelas breves la diferencia no es mucha: el clímax aparece en un punto del medio, y no al final.

Volviendo a Mar gruesa de Amis, podemos encontrar que relatos como Deja que cuente las veces, La coincidencia de las artes y Narrativa hetero son ejemplos magníficos de lo descrito anteriormente. En Narrativa hetero asistimos al trastorno y cambios que sufre un gay desde que entra en contacto con una mujer en una librería. Entramos al mundo del personaje, lo seguimos y asistimos a la conclusión del relato sin que el hecho que se presenta al final represente alguna clase de eje.

En definitiva diremos que la novela corta está más cerca del viaje que de la anécdota. No obstante los lectores podrán disentir de mis apreciaciones: las opiniones, como lo aclaré al principio, son múltiples; hay quienes creen que una novela es una suma de cuentos relacionados por un argumento general. Los menos originales, y siempre proclives a esgrimir argumentos fuera de toda lógica, dirán que todas las novelas no pasan de ser cuentos largos divididos en capítulos. Siguiendo esa lógica de literato de dos pesos, Cien años de soledad y El legado de Humboldt son cuentos largos; aquellos que hayan leído alguna de estas dos grandes obras entenderá el absurdo de tal afirmación.

Hoy en día, que pareciera que el cuento corre la suerte de convertirse en un formato que apenas encaja en revistas, sin que la atención de los editores se fijen en ellos, como no sea en forma de antologías compuestas por la obra de una vida literaria reconocida, es hora, digo yo, de apuntar nuestra mirada, y tal vez la sangre de nuestras plumas, hacia la novela corta; no la novela breve, de ciento cincuenta páginas, sino el relato organizado en argumentos que se sucedan uno a otro sobre una historia que de más que para un simple cuento.

1 comentario:

Mauricio Mora Rodríguez dijo...

Hola: escribí un texto acerca del último día de vida de un hombre, en él mezclo sus recuerdos, sus pensamientos, inserto unos diálogos, hay intertextualización... etc. El libro tiene 103 páginas ¿es un cuento largo o una novela corta? Según lo que creí entender mi texto corresponde más a la segunda. Gracias.