miércoles, 8 de abril de 2009

Habla el maestro



Constantemente me preguntan por mis lecturas, y, al enterarse de mi predilección por los clásicos, mis interlocutores me preguntan si hay tras este rechazo a los contemporáneos prejuicios, o el instinto de no querer “contaminar” el estilo. Las razones son dos: falta de dinero y falta de tiempo. Si, como una película, las novelas se pudieran consumir en un par de horas, y además tuviese yo el capital para hacerme a nuevos títulos, de seguro visitaría la librería cada mes, o cada quincena, para hacerme con tres o cuatro ejemplares de literatura actual. No es así, por lo tanto prefiero seguir gastando poco en obras inmortales de las que se puede aprender algo.

Tomando en consideración lo anteriormente expuesto, considero que tengo la suerte de que uno de mis maestros literarios sea un contemporáneo: John Le Carré. Esta satisfacción se renovó en mí esta mañana al encontrarme en el excelente blog de Iván Thays una entrevista al autor de La chica del tambor, La gente de Smiley y la nueva y prometedora El hombre más buscado.

Entre tantos “artistas” modernos que gustan de la extravagancia para hacerse notar en el competido mundo de las artes globalizadas, Le Carré conserva la sencillez y el buen gusto de los británicos mayores, quienes no tratan de competir con la extravagancia americana. Su casa es su templo de trabajo —algo que envidio profundamente—, junto a la costa del sur de Inglaterra, llena de luz y ambiente pacífico. Vive al pendiente de todo lo que ocurre en el mundo, comportamiento muy juicioso que no siguen otros tantos que dicen no ver ni leer mucho menos escuchar las noticias porque “les da jaqueca”. Tiene una visión crítica liberal e independiente; casi, digamos, la clase de voz que como columnista de opinión daría a los lectores buenas pistas de lo que realmente está pasando.

No tiene Internet, y parece estar aislado del mundo agitado mundo moderno; como un monje que en la soledad ha hallado alguna clase de iluminación espiritual. Vive, eso sí, con su esposa y, como explica Guillermo Altares, redactor en jefe de Babelia, da un trato exquisito a quienes visitan su hogar, cosa rara, añade Altares, en los entrevistados. No me extraña que lo diga: a la mayoría de escritores les gusta el encierro y no tratar con periodistas; en unos es algo natural: debe entender el lector que para escribir se necesita estar solo y concentrado, y que los verdaderos escritores pasan buena parte de su día ordenando palabras, por lo tanto el trato con otros humanos resulta muy circunstancial. No ignoro, sin embargo, que en algunos autores esta pseudomisantropía no pasa de ser una pose que pretende atraer.

A sus 78 años luce saludable y relajado. Otros autores que rondan esa edad parecen momias o viven con la tragedia a flor de labios. Trabaja actualmente en otra novela, lo que es también un ejemplo de amor por el oficio; no niega que los libros le han llenado los bolsillos de dinero —sigue siendo considerado ante todo como un “autor best-seller”—, pero aquí nos queda claro que su entrega a la literatura se debe al placer que le causa narrar, y este es el gesto del artista, cosa que no tienen los muchos periodistas que inventan thrillers para compensar sus pobres sueldos o redondear sus pingües ganancias.

Liberal, como ya he dicho, parece entender mejor que el resto la situación actual. Su última novela El hombre más buscado, trata el asunto de la Era del Terror, posiblemente la mayor catástrofe de orden sicológico y político que podía surgir en un siglo tan joven, y que por estos lados está lejos de concluir. Ya anteriormente he mencionado una de las capacidades de Le Carré y es la de emplear la ficción de espionaje para narrar los conflictos profundos de la sociedad. En esta entrevista, que insto de nuevo a los lectores para que la lean, el asunto queda zanjado de inmediato: “la lucha de un hombre moral en un mundo inmoral”. Para todos los despiertos que no creemos en santos ni en demonios, las novelas de este autor resultan siempre un placer, no solo estético, ya que Le Carré es un estilista consumado, sino argumental.

La entrevista completa y el primero capítulo de El hombre más buscado en El País.com

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