sábado, 9 de enero de 2010

El año que se acabó el mundo

Saludos, ciudadanos.

Cada año trae consigo su cuota de promesas. Yo no pongo las mías por escrito ya que, como la mayoría de los habitantes de este planeta, suelo proponerme metas más altas de las que puedo alcanzar; y, como todo lo que un colombiano diga será usado en su contra, algún día, mejor me quedo callado.

He decidido poner este post para hablar sobre algunos asuntos en los que ando involucrado. La época de vacaciones me ha dado la oportunidad de hacer lo que no hago en la universidad, esto es, estudiar Literatura. He hecho acopio de algunos buenos libros; en especial sugiero que usted, mi querido lector, en vez de perder el tiempo aquí se busque Curso de literatura europea, de Vladimir Nabokov, recientemente reeditado por la Editorial Zeta.

También he estado revisando manuales de escritura y libros sobre el tema. Aquellos que crean que la creación literaria es solo una cuestión de pasión y de sociedad con las musas, mejor que se dediquen a críticos literarios; escribir entraña, ante todo, una serie de habilidades lógicas y lingüisticas, que deben aprenderse.

En otras noticias, mi computadora, mi vieja Compaq F500 ha muerto. Venía con un daño de fábrica que, por supuesto, la empresa no estaba dispuesta a enmendar (Compaq users: be afraid, be very afraid!). Ahora debo emplear computadoras de uso público, pero todo el mundo sabe que, en estos tiempos, el laptop se ha vuelto tan personal como el cepillo de dientes.

En próximos días entraré a trabajar, lo cual es uno de los peores escenarios en los que puede caer un artista; y si bien yo no soy tal cosa, bien me gustaría vivir como uno, o, cuando menos, como aquellos novelistas jóvenes de este país, niños de buenas familias, con padres amorosos que los mantienen mientras ellos, en una PC de última tecnología, redactan algún melodrama en prosa sobre su infancia en los solariegos jardines de alguna casa de campo.

No es más por ahora; un buen año para los honestos, y los corruptos, espero que reciban lo que merecen.

XOXO

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