viernes, 4 de junio de 2010

Mis principios de escritor II



Añado a mi listado anterior estos otros puntos. Anoten los aprendices de escritor.


1. Never let them see you bleed. (Q en The World is not Enough): nadie es perfecto, pero se debe revisar constantemente los errores gramaticales y ortográficos, a fin de que nadie pueda aferrarse a estos para desacreditar el texto.

2. Always have an escape plan. (Idem): muchas veces, el autor se entrega a desarrollar la trama sin tener un control de su argumento; el resultado es, muchas veces; el caer en callejones sin salida, lo que obliga a reescribir o introducir cambios que afectan de forma negativa el escrito. Siempre se debe tener en mente cómo conducir la historia hacia ese punto donde queremos que llegue.

3. If not you, who; if not now, when? (“Si no eres tú, quién; si no es ahora, cuándo”. Garry Herbert): en el arte, como en la ciencia, las ideas que sobreviven son aquellas cuya originalidad marca una pauta. Algunos escritores, especialmente los jóvenes, tienen ideas frescas, mas suelen desecharlas e inclinarse por repetir las fórmulas ya empleadas por otros. Debo añadir que, del mismo modo, son los profesores de literatura, así como los directores de talleres de escritura, quienes llenan a sus pupilos de temores, alejándolos de la innovación.

4. El movimiento se demuestra andando. (Anónimo): un terrible defecto de los aprendices de escritor ―y por esto no me estoy refiriendo únicamente a los escritores jóvenes― es hablar más y escribir menos. Pasan horas entre sus compinches, en un café, o en juegos de seducción, mientras hablan con seguridad abrumadora sobre su obra escrita, o sobre la manera correcta de escribir. Es también algo que deberían recordar los encargados de los talleres de escritura creativa: muchos de ellos pueden pasar horas hablando sobre técnicas y recursos narrativos, pero esto no resulta válido si no hay una obra detrás que la sustente.

5. ¿Is it safe? (Dr Christian Szell en Marathon Man): antes de tomar cualquier riesgo narrativa, como un cambio de tono, un giro en la trama, o la muerte súbita del protagonista, debe considerarse los peligros que se corren al tomar esa decisión. De hecho, cada paso, cada párrafo, entraña sus peligros; bien puede el escritor estarse dirigiendo a un callejón sin salida, o estarse alejando de la vía en que su texto podría alcanzar unos resultados que, de continuar con el plan, no alcanzaría.

6. De lo que no se puede hablar, mejor es callarse. (Ludwig Wittgenstein): simple, evita escribir sobre temas que desconoces, o cosas que no comprendes. Esta debería ser la regla cardinal de todos los escritores.


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