miércoles, 5 de marzo de 2014

Para Hanif Kureishi, profesor de escritura creativa, tales cursos son una "pérdida de tiempo"

El autor de Buddha of Suburbia, quien da clases en la Universidad de Kingston, agrega que muchos de sus estudiantes pueden "escribir oraciones" pero no contar historias.

Alison Flood

Los cursos de escritura creativa son una "pérdida de tiempo" según el novelista —y profesor de dicha materia— Hanif Kureishi, quien afirma: "la mayoría de mis estudiantes no pueden contar una historia".

Kureishi, cuya primera novela The Buddha of Suburbia ganó el premio Whitbread de primera novela, habló durante el festival Independent Bath Literature este domingo. Pasó a ser profesor de la Universidad de Kingston el pasado otoño, cuando dijo estar "verdaderamente emocionado por ser parte del departamento de escritura creativa", pero el domingo Kureishi dijo a la audiencia del festival que, tratándose de sus estudiantes, "probablemente es el 99.9 porciento los que carecen de talento y solo la diminuta minoría la que lo tiene". 

"Muchos de mis estudiantes no pueden contar un relato. Pueden escribir oraciones pero no saben cómo hacer que una historia vaya desde ahí hacia el final sin que el lector se muera de aburrimiento en la mitad. Es algo difícil de hacer y requiere una gran habilidad. ¿Eso se puede enseñar? No creo que se pueda" dijo Kureishi según el diario the Independent, que patrocina el festival.

Según Kureishi "Lo que muchos de ellos (los estudiantes) no entienden, es que es la historia lo que realmente ayuda. Les preocupa la escritura y su proceso y tú piensas, ‘Al diablo la prosa, nadie va a leer tu libro por la escritura, todo lo que desean es saber qué va a ocurrir después en la historia’. Trabajo con mis estudiantes durante un largo tiempo", dice Kureishi "Empiezan a ganar fuerza después de tres años. Y después de cinco realmente empiezan a comprender algo sobre escritura. Es algo verdaderamente lento. Algunos van a talleres por un fin de semana y uno se pregunta '¿un fin de semana?'".

De acuerdo al Independent, el propio Kureishi no pagaría dinero por una maestría en escritura creativa. "No, no lo haría. Eso sería una locura. Buscaría un profesor que creyera es bueno para mí" le dijo a la audiencia del festival. "No se trata del curso. Todo el asunto con los cursos es que hay demasiados profesores en ellos, y la mayoría va a enseñarte temas que realmente son una verdadera pérdida de tiempo".

Con el amplio surtido de cursos de escritura creativa que se ofrecen en el Reino Unido —incluido el de The Guardian— Kureishi no es el único autor que se siente así. Aunque está en desacuerdo con Kureishi sobre la poca importancia del estilo, la novelista y ex profesora de escritura creativa Lucy Ellmann describe la escritura creativa como "el mayor fraude en la academia", y cita el comentario del poeta August Kleinzahler en The Guardian de que "es terrible mentirle a la gente joven, y de eso se trata todo eso".

"Todo el sistema está dispuesto para acallar a los escritores y timar a los estudiantes. No ofrece ni siquiera un refugio seguro para los escritores, como lo ha dejado claro Hanif, ya que la mayoría de universidades hace un verdadero esfuerzo para arruinar escritores con papeleo, exceso de trabajo y demás absurdos. También la enseñanza es mediocre: conozco a profesores de escritura creativa que ni siquiera leen los textos de sus alumnos. Eso es un crimen", dijo Ellmann. "Pero por supuesto, el propósito de las corporaciones —lo que son ahora las universidades— es frustrar la originalidad y el disentimiento. Las universidades han pasado de ser instituciones para la protección de la cultura a instituciones para la destrucción de la cultura. Y la gente hace filas para pagarle 9.000 libras a estos destructores de cultura, cada año, para asegurarse que cualquier idea literaria sea destruida antes que pueda entrar en sus cabezas".

Si quieres escribir, dice Ellmann, "lo que deberías hacer realmente es leer tanta buena literatura como puedas conseguir, durante años y años, más que desperdiciar la mitad de tu vida universitaria escribiendo cosas que no estás listo para escribir".

Y, una vez hayas hecho esto, "lo que necesitas y mereces es apoyo individual, como dice Hanif", afirmó Ellman. "Pienso que es una lástima que miles de personas estén estudiando esta materia —y siendo instruidas por tutores no calificados, algunos de los cuales ni siquiera han publicado una novela. Y no puedo soportar cuando los autores dicen tener un título en escritura creativa; ¿y qué? Se consigue una docena por unos pesos".

Pero Jeanette Winterson, profesora de la  Universidad de Manchester, no está de acuerdo con Kureishi.
Según comentó a The Guardian: "Mi trabajo no es enseñar a escribir a mis alumnos de maestría; mi trabajo es hacer estallar el lenguaje en sus caras: enseñarles que la escritura es tanto una bomba como un desactivador de bombas; un triturador de clichés y suposiciones, y un poderoso apaciguador de los destructivos mensajes de la vida moderna (que nada cambia, que nada importa, que el dinero lo es todo, etc.). La escritura es un estado del ser tanto como un estado del hacer. Mi trabajo es alterar su relación con el lenguaje. El resto depende de ellos".

Rachel Cusk, y el novelista Matt Haig, que preside el premio Jerwood Fiction Uncovered este año, han defendido también el sistema en el pasado. Respondiendo a las afirmaciones de Kureishi, Haig dijo:

"Las clases de escritura creativa pueden ser muy útiles, así como las lecciones de música pueden ser útiles. Decir, como dijo Kureishi, que el 99.9% de los estudiantes carecen de talento, es cruel y erróneo. Creo que a algunos escritores les gusta creer que han venido al mundo con poderes especiales e intransferibles porque es bueno para sus egos. Por supuesto, siempre es importante conocer tus limitaciones. Por ejemplo, yo podría recibir 7.000 lecciones de guitarra, y no llegaría a ser Hendrix, aunque sí sería mejor de lo que soy ahora. Como la mayoría de las formas artísticas, la escritura es parte instinto y parte trabajo. La parte de trabajo es la parte que puede enseñarse, y que puede hacer una diferencia crucial para muchos escritores".

La primera novela de Haig fue leída por la propia Winterson, "y ella me dio un consejo que me ha ayudado hasta hoy, por ejemplo; me dijo que cambiara 'epifánico momento' por 'momento de epifanía', lo cual fue de infinita sabiduría".

"Decir que los cursos de escritura creativa son inservibles es tan tonto como decir que todos los editores son inservibles. Los escritores, de todos los niveles, pueden beneficiarse de otras edificantes voces", dijo Haig. "Sin embargo, sí creo que algunas personas nunca serán escritores. Así como algunos nunca serán arquitectos o diseñadores web. Pero los buenos cursos de escritura creativa te ayudarán a ejercitarte, tanto si eres escritor como si no".

Un portavoz de la Universidad de Kingston dijo a the Independent que el curso de Kureishi es "extremadamente solicitado y apreciado", y que el autor, dramaturgo y guionista "es requerido por su pensamiento provocador, su inspiradora contribución aportada a través de cátedras, tutorías y supervisión de doctorados. Los estudiantes constantemente lo alaban por su apoyo y consejos".


El texto original publicado por The Guardian aquí.