<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532</id><updated>2012-01-30T15:55:06.527-08:00</updated><category term='thrillers'/><category term='ficción'/><category term='reseña'/><category term='John le Carre'/><category term='ficcion'/><category term='L&apos;Affaire Farewell'/><category term='pirateria'/><category term='Spy-fi'/><category term='crónica'/><category term='periodismo'/><category term='escritura'/><category term='decalogo'/><category term='clases'/><category term='Etxeberria'/><category term='nabokov'/><category term='lolita'/><category term='espionaje'/><category term='filosofía'/><category term='arte'/><category term='publicaciones'/><category term='Hanna'/><category term='novela'/><category term='Salt'/><category term='vocabulario'/><category term='novela de suspenso'/><category term='novelas'/><category term='literatura'/><category term='Frederick Forsyth'/><category term='asesinato'/><category term='Mossad'/><category term='mision imposible'/><category term='tom cruise'/><category term='El afgano'/><category term='cine'/><category term='entrevista'/><category term='La canción de los misioneros'/><category term='censura'/><category term='franquicia'/><category term='el hechicero'/><category term='leyes'/><category term='mission impossible'/><category term='SVR'/><category term='eBook'/><title type='text'>Katz Escritor</title><subtitle type='html'>Este es mi espacio para los escritos, las notas personales y opiniones de toda índole; reseñas, comentarios a obras o autores, todo lo que puede venirle a uno a la cabeza siendo escritor en el congestionado mundo actual.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>158</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-4141201515281502176</id><published>2012-01-30T15:53:00.001-08:00</published><updated>2012-01-30T15:55:06.543-08:00</updated><title type='text'>Acerca de El topo</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-O8xaJHkSIIs/TyctlFcohHI/AAAAAAAAANk/yUUqKQ_-v0g/s1600/tinker1.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 199px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-O8xaJHkSIIs/TyctlFcohHI/AAAAAAAAANk/yUUqKQ_-v0g/s320/tinker1.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5703577568228705394" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Debe ser todo un reto adaptar al cine una novela de John le Carré. A diferencia de otros tantos autores de superventas, le Carré no se la pone fácil al lector; sus personajes no son clasificables entre buenos y malos, el héroe se confunde con el entorno, los aliados son escasos ―si los hay―, y el sórdido ambiente de las operaciones parece lo contrariamente opuesto a los escenarios iluminados y glamorosos en las que otras historias de espionaje se desarrollan. En las novelas de este autor británico, nacido en Poole en 1931, el producto ―material de inteligencia― es menos, mucho menos importante que quienes lo manejan, los funcionarios burocráticos de las agencias de inteligencia. En sus novelas el mundo no parece estar amenazado por la Tercera Guerra Mundial, o porque un maniático esté por activar un ingenio nuclear en plena Manhattan, así como tampoco por salvar la vida de un presidente, o a un grupo de rehenes atrapados en un lugar infernal; en su ficción, que navega muy próxima al mundo del espionaje que debió conocer en sus días, le Carré nos describe el espionaje de manera&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;br /&gt;En ocho oportunidades las novelas de le Carré han llegado a la pantalla: &lt;i&gt;Spy Who Came in from the Cold&lt;/i&gt; (1965),&lt;i&gt; The Deadly Affair&lt;/i&gt; ―adaptación de llamada para la muerte― (1966), &lt;i&gt;The Looking Glass War&lt;/i&gt; (1969), &lt;i&gt;The Little Drummer Girl&lt;/i&gt; (1984), &lt;i&gt;The Russia House&lt;/i&gt; (1990), &lt;i&gt;The Tailor of Panama&lt;/i&gt; (2001), &lt;i&gt;The Constant Gardener&lt;/i&gt; (2005) y en 2011 &lt;i&gt;Tinker Tailor Soldier Spy&lt;/i&gt;, basada en el libro del mismo nombre, adaptado anteriormente a la televisión por la BBC en 1979, con Alec Guiness en el papel protagónico. no muy distinta al mundo policial de una ciudad corriente: hay crimen, hay algunos muertos, hay labores policiales, entrevistas y más entrevistas, revisión de pruebas y, solo en algunos raros casos, un triunfo. Es así como, llevar a la exigente dinámica del cine una de las novelas de le Carré exige todo un tratamiento narrativo y visual.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;En la nueva versión de &lt;i&gt;Tinker, Taylor, Soldier Spy&lt;/i&gt; ―en adelante &lt;i&gt;El topo&lt;/i&gt;―, dirigida por el sueco&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt; Tomas Alfredson, el célebre George Smiley es interpretado por Gary Oldman, y aunque los fanáticos de le Carré tengan en su imaginación al Smiley en la figura reposada de Alec Guiness, Oldman consigue atrapar la esencia del cauteloso y agudo jefe de inteligencia, quien aun los acontecimientos desagradables, tanto profesionales como personales, afectan muy poco su parca actitud. El resto del elenco es igualmente notable: Colin Firth, Tom Hardy, Mark Strong, Ciarán Hinds, Toby Jones y John Hurt en el papel de Control. Alfredson no trae la acción al presente, sino que reconstruye el Londres de los años setenta, la moda y el ambiente de Europa: Estambul, Budapest, París. Todo el ambiente gris está compuesto no solo de días nublados, sino mediante el control cauteloso de los colores, ya sea en la fachada de los edificios, como en el interior del “Circus”, donde no se ven cientos de computadoras, ni grandes pantallas, sino empleados de registro, encargadas de teléfonos y polvorosos pasillos de archivo. Hay, de hecho, pocas escenas de noche, y aun así queda la impresión de constante oscuridad en todas las tomas, dejándole claro al lector que el mundo del espionaje es uno cubierto permanentemente por sombras y miradas ocultas desde la distancia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;En &lt;i&gt;El topo&lt;/i&gt; nos encontramos la historia del seguimiento que se hace al interior del “Circus”&lt;/p&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/-_5aYlyhJ1XA/TyctuGdqGMI/AAAAAAAAANw/miiLHJyEpZo/s320/Tinker-Tailor-Soldier-Spy-1.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5703577723120261314" style="float: right; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 10px; margin-left: 10px; cursor: pointer; width: 320px; height: 215px; " /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt; ―como le Carré apodó al Secret Inteligence Service― de un infiltrado al servicio de la KGB. El seguimiento a este “topo”, como se le suele llamar en la jerga del espionaje, lleva años proporcionando información a Karla, el astuto y duro jefe de espías soviético que representa el némesis de George Smiley. La identidad del traidor ha sido la obsesión de Control, jefe del “Circus”, pero Control fallece y la agencia queda en manos de Oliver Lacon (Simon McBurney) quien llama al veterano Smiley del retiro para proseguir la investigación. Hay un grupo de sospechosos en la cabeza de la agencia, a quienes se le asignan los nombres de &lt;span lang="ES"&gt;"Tinker", "Tailor", "Soldier", y "Poorman", tomados de la rima infantil &lt;i&gt;Tinker, Tailor&lt;/i&gt;. Smiley recluta a otro miembro del servicio Peter Guilliam (&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Benedict_Cumberbatch" title="Benedict Cumberbatch"&gt;&lt;span style="color:windowtext;text-decoration: none;text-underline:none"&gt;Benedict Cumberbatch&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;), y ambos van armando el rompecabezas sobre la identidad del traidor. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La acción es cruda, realista. La historia no tiene un final lleno de esperanza y emotividad; el traidor es capturado, pero no se ha ganado ninguna batalla; la guerra continúa. Resulta gratificante, pese a la gris belleza del filme, ver así, de forma tan realista, retratada la realidad del espionaje: sin curvilíneas mujeres en ajustados trajes disparando armas automáticas bajo cuyos proyectiles se desploman anónimos soldados, y donde toda la trama se centra en salvar al mundo del apocalipsis. No es que esté totalmente en contra de la ficción de espías que involucra la acción y cuyos argumentos sean mucho más ligeros; lamentablemente este tipo de películas ―la mayoría mediocre― suele despertar más el interés de los productores, ansiosos de atraer a las masas a las salas fijando en la cartelera nombres sonoros, por encima de argumentos serios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-4141201515281502176?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/4141201515281502176/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=4141201515281502176' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/4141201515281502176'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/4141201515281502176'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2012/01/acerca-de-el-topo.html' title='Acerca de El topo'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-O8xaJHkSIIs/TyctlFcohHI/AAAAAAAAANk/yUUqKQ_-v0g/s72-c/tinker1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-1102731534789728383</id><published>2012-01-05T20:15:00.000-08:00</published><updated>2012-01-05T20:35:16.352-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mision imposible'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='reseña'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mission impossible'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='franquicia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='espionaje'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tom cruise'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ficcion'/><title type='text'>Acerca de Misión Imposible 4</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-Id7DJuR-iPI/TwZ3lNHH4hI/AAAAAAAAANA/X27sEaCVBNU/s1600/mission_impossible_4-1.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 192px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-Id7DJuR-iPI/TwZ3lNHH4hI/AAAAAAAAANA/X27sEaCVBNU/s320/mission_impossible_4-1.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5694370259914973714" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Durante años escuché aquello de “segundas partes no son buenas”, salvo, añadía quien afirmaba esto, algunas excepciones. Con el paso de los años me he dado cuenta que, descontando ciertos casos, las excepciones ni mejoran ni empeoran una historia; todo depende de lo buena, o mala, que la historia original sea. Las sagas del &lt;i&gt;Señor de los Anillos&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Harry Potter&lt;/i&gt;, la &lt;i&gt;Guerra de las Galaxias&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Matrix&lt;/i&gt; y otras demuestran que, en algunos casos una historia no se puede contar en un solo capítulo. En otros casos, el afán de lucro lleva a los productores a reciclar personajes; es así como John J. Rambo, el soldado traumatizado creado por David Morell se convirtió en el héroe de toda una generación, y un ícono de la lucha estadounidense contra todo el mundo. Y en un tercer caso los productores de una película de éxito deciden vender los derechos sobre el nombre de esta para que compañías con menor presupuesto, escritores de menor talento y directores menos diestros se encarguen de hacer vergonzosas secuelas, las cuales emplearán el arrastre de las originales.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;La saga de películas &lt;i&gt;Misión: Imposible&lt;/i&gt; comenzó en 1996, tras varios intentos de la Paramount por llevar a la gran pantalla una versión moderna de la serie de Bruce Geller. Tom Cruise y Paula&lt;/p&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/-Rl9GJQYU528/TwZ3zfXaaDI/AAAAAAAAANM/aYVByP2CV3w/s320/mission-impossible-hacking.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5694370505333303346" style="float: right; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 10px; margin-left: 10px; cursor: pointer; width: 320px; height: 214px; " /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt; Wagner contrataron al director Brian de Palma y a los escritores &lt;span lang="ES"&gt;&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Steve_Zaillian" title="Steve Zaillian"&gt;&lt;span style="color:windowtext;text-decoration:none; text-underline:none"&gt;Steve Zaillian&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/David_Koepp" title="David Koepp"&gt;&lt;span style="color:windowtext;text-decoration:none;text-underline:none"&gt;David Koepp&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; y, más tarde a &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Robert_Towne" title="Robert Towne"&gt;&lt;span style="color:windowtext;text-decoration:none; text-underline:none"&gt;Robert Towne&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;; la idea, una trama sorpresiva con final inesperado; y de seguro lo más inesperado fue la muerte de todo el equipo antes de los primeros treinta minutos del filme. Esto atrajo muchas críticas, entre ellas las de Peter Graves (Jim Phelps en la serie original) y Greg Morris (Barney Collier, el experto en electrónica), quienes lamentaban, no solo que nadie de la serie original hubiera sido incluido en la producción, sino que el personaje de Phelps se tornara en villano. La trama no convenció a muchos, aunque en mi opinión sigue siendo la mejor de toda la saga, evitando el exceso de tecnología y sustentando la trama en secretos y trampas, al mejor estilo de la serie. el afán de lucro lleva a los productores a reciclar personajes; es así como John J. Rambo, el soldado traumatizado creado por David Morell se convirtió en el héroe de toda una generación, y un ícono de la lucha estadounidense contra todo el mundo. Y en un tercer caso los productores de una película de éxito deciden vender los derechos sobre el nombre de esta para que compañías con menor presupuesto, escritores de menor talento y directores menos diestros se encarguen de hacer vergonzosas secuelas, las cuales emplearán el arrastre de las originales.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;En el año 2000 apareció una nueva película sobre el agente secreto Ethan Hunt titulada Mission: Impossible II. En esta, sin duda la peor de las películas relacionadas con la franquicia, el director John Woo ―autor de decenas de filmes de acción y violencia en Hong Kong― convierte al agente &lt;/p&gt;&lt;img src="http://infydownloads.files.wordpress.com/2011/05/mission_impossible_tom_cruise_motorcycle.jpg" border="0" alt="" style="color: rgb(0, 0, 238); text-decoration: underline; float: left; margin-top: 0px; margin-right: 10px; margin-bottom: 10px; margin-left: 0px; cursor: pointer; width: 430px; height: 330px; " /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;del FMI en un James Bond americano, siguiendo todos los clichés relacionados al 007: es un galán seductor, nunca se equivoca, consigue sin dificultad a la chica ―una súper ladrona interpretada por Thandie Newton―, maneja todas las armas, es cinturón negro en artes marciales y, por supuesto, no hay dato que se le escape: sabe todo acerca de todo el mundo. Mientras el valor, por regla general, de las historias de espionaje es el misterio, el espectador de M:I 2 sabe bien que el agente Hunt, quien no tiene puntos débiles, acabará al temible villano. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;El valor en la cinta podrían ser las escenas de acción, pero estas se apilan en el climax final, por lo que el resto de la historia queda en el olvido, así como las actuaciones de Ving Rhames ―como el tecnogenio &lt;span lang="ES"&gt;Luther Stickell― y el casi invisible John Polson ―en el papel de piloto y brevemente como bufón del filme―. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Con esto parecía ya enterrada esta franquicia, que había pasado de una película, si bien no excelente, al menos no mal contada, a un terrible intento de competir con el inmortal James Bond, cosa que Hollywood, los franceses, y de seguro Bollywood, ha estado intentando &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt; &lt;/span&gt;hacer por décadas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;No obstante en 2006, contrario a cualquier mal augurio, Cruise y Wagner regresaron para una nueva versión, la cual ignora por completo la segunda parte, y buscó recuperar el estilo de la serie original. Se hicieron con el director J. J. Abrams ―muy recordado por los fanáticos de la ficción de espionaje por ser el creador y director de la serie &lt;i&gt;Alias&lt;/i&gt;― y los escritores Alex &lt;/p&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/-rUrSTZ4R1BQ/TwZ4-emegrI/AAAAAAAAANY/5ihF2FBWQAk/s320/mission_impossible_3_1.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5694371793618240178" style="float: right; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 10px; margin-left: 10px; cursor: pointer; width: 250px; height: 180px; " /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt; Kurtzman y Roberto Orci ―en su momento productores de &lt;i&gt;Alias―&lt;/i&gt;, acompañados por el propio Abrams en la creación del guión. Desde los primeros minutos de la película le queda claro al espectador que esta nueva entrega no será igual a su vergonzosa predecesora: Ethan Hunt se encuentra encadenado y el villano tiene a su esposa, a la que, al final de la secuencia, le propina un disparo a la cabeza. Ahora el equipo completo juega en cada misión, aunque Hunt sigue siendo la figura distinguida en cada secuencia. Sin embargo, se aprecian mejor estos planes complejos e inteligentes, que no abusan de la tecnología y se sostienen mediante hábiles engaños; es así como en plena Ciudad del Vaticano el equipo secuestra al traficante de armas Owen Davian ―magníficamente interpretado por el siempre impactante Philip Seymour Hoffman―, reemplazándolo con el viejo truco de la máscara látex. Este impecable secuestro, así mismo, contrasta bien en lo narrativo con el violento y burdo, y sin embargo eficiente, rescate de Davian por sus hombres, en pleno puente vehicular, llenando la película de alguna de sus escenas más icónicas. Al final la trama se resuelve con un clásico enfrentamiento héroe-villano, sometido esta vez a las presiones del tiempo, lo cual lo hace un poco más interesante que el duelo de habilidades en artes marciales desplegado en la segunda parte. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Para este punto el héroe ya parece haber alcanzado su cima como agente del gobierno y empezar su retirada: al comienzo del filme se dedica ya no a las operaciones de campo sino al entrenamiento de nuevos agentes, tiene una casa en Virginia y va a casarse con una bella enfermera interpretada por Michelle Monaghan. Dicho esto, una vez supe acerca de la preproducción de &lt;i&gt;Mission: Impossible 4&lt;/i&gt; &lt;i&gt;Ghost Protocol&lt;/i&gt; no pude sino esperar lo peor; entre una parte y otra Cruise protagonizó la repudiable película &lt;i&gt;Knight &amp;amp; Day&lt;/i&gt;, que no funciona ni siquiera como comedia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Los avances no me decían nada bueno: viajes alrededor del planeta, una chica sexy como parte del equipo, Simon Pegg cumpliendo su cuota de chistes, un &lt;i&gt;stunt &lt;/i&gt; con cable incluido ―que se repite en todas las películas―, y grandes efectos de choques y explosiones generadas por computadora. Con todo, asistí al teatro en cuanto pude. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;M:I 4, mejor decirlo de una vez, pese a los comentarios a favor, no es la mejor de la saga, y ni siquiera supera a su antecesora, aunque su director Brad Bird, procuró alejarse de esta tanto como pudo. La historia empieza en Rusia; Ethan Hunt se encuentra detenido en una prisión. Los agentes Carter (Paula Patton) y Dunn (Pegg) lo ayudan a escapar, junto a un contacto llamado Bogdan, con lo cual se desata la primera secuencia de acción del filme. Al instante, como suele sucederle a los superagentes de la ficción, se les presenta otra misión: extraer un archivo del Kremlin, en una misión que no debería ser demasiado compleja hasta que, bang, aparece el giro inesperado: el Kremlin vuela en pedazos y se acusa al equipo de Hunt de ser los artífices del golpe. Aquí caemos en el clásico escenario del protagonista “huyendo por un crimen que no cometió”; para probar su inocencia, el equipo deberá atrapar a los verdaderos culpables del ataque, y además detenerlos antes que, como se explica más adelante, lancen un ataque nuclear contra los Estados Unidos, para así desatar una guerra atómica a gran escala.              &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Las escenas de acción, las persecuciones y las luchas cuerpo a cuerpo resultan bastante eficientes, incluso para una película que, con el interés de respetar a los ultraconservadores miembros del comité de censura estadounidense, han limitado la sangre al mínimo. Los villanos tienen, no una muerte exagerada con un grito al final que resuena en lo profundo, sino una muerte sencilla y bastante aceptable, dejando a Hunt en una situación de aparente regularidad, listo a la siguiente misión. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Así que resulta entretenida, salvo cuando uno conoce los piñones y axones de la narrativa de acción. En M:I 4 el suspenso está por completo descartado: se sabe desde el comienzo que hay un bueno y un villano, que este tiene un plan para destruir el mundo, y que debe ser detenido, así que, ni siquiera los supuestos secretos del agente Brandt (Jeremy Renner) generan demasiadas incógnitas. Aunque tanto los posters como los avances sugieren que esta vez “no hay apoyo, no hay plan”, el equipo no se encuentra en una situación estilo Jason Bourne, haciendo lo mejor posible por seguir adelante a partir de soluciones ingeniosas. Hunt, Carter, Dunn y Renner tienen en todos sus despliegues equipo de tecnología aún inexistente para llevar a cabo sus estrategias. Resulta también algo contraproducente que se emplee en dos oportunidades consecutivas el mismo objetivo en las operaciones: acceder a una red protegida, lo que lleva a Hunt, y luego a Renner a efectuar complicadas infiltraciones. El resto queda resuelto por un &lt;i&gt;macguffin&lt;/i&gt; simple ―una valija con el sistema para detener un arma nuclear― y un &lt;i&gt;quibble&lt;/i&gt; a mitad de la película que es demasiado evidente, aunque al final no se emplea. También se replican algunos clichés mientras se pretende destruir otros: los rusos siguen siendo tontos, especialmente el agente de contraterrorismo Sidorov (Vladimir Mashkov) quien termina asemejándose a una moderna versión del detective Fix que persigue a Phileas Fogg en &lt;i&gt;Le Tour du monde en quatre-vingts jours&lt;/i&gt; de Jules Verne. La agente del equipo y la asesina profesional son, como cabe esperar en este tipo de películas, mujeres increíblemente hermosas; así que la producción no le importa un comino alejarse de la verosimilitud, ya que si alguien ha entrado a ver esto en una sala de cine, es porque está dispuesto a aceptar lo que la historia le cuente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Los guionistas se aplicaron a introducir unas gotas, bastante contadas, del factor humano que siempre entorpece las misiones, y que suele ser ignorado por los narradores, a menos que sirva como punto de giro en la historia. De esta forma vemos &lt;i&gt;gadgets&lt;/i&gt; que no funcionan del todo bien, errores por parte de Dunn, falta de cálculo que conlleva a la pérdida de valiosos segundos, y demás. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;El último y negativo punto de la película es ver a Hunt al final del filme recibiendo una nueva asignación para otra peligrosa y compleja operación en alguna parte del mundo, con lo que ya puede uno esperar una próxima entrada en escena de los agentes del IMF, en algún punto borroso del futuro.&lt;b&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-dtpeRHJ32U4/TwZ3NZqCOrI/AAAAAAAAAM0/ZAi9Cu20va4/s1600/mission-impossible-hacking.jpg"&gt;&lt;br style="color: rgb(0, 0, 0); "&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-1102731534789728383?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/1102731534789728383/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=1102731534789728383' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/1102731534789728383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/1102731534789728383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2012/01/acerca-de-mision-imposible-4.html' title='Acerca de Misión Imposible 4'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-Id7DJuR-iPI/TwZ3lNHH4hI/AAAAAAAAANA/X27sEaCVBNU/s72-c/mission_impossible_4-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-5700952088718987610</id><published>2012-01-02T17:37:00.000-08:00</published><updated>2012-01-02T17:44:03.816-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Etxeberria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pirateria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='publicaciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='eBook'/><title type='text'>RE: Los libros en la guerra de piratas</title><content type='html'>&lt;a href="http://media.treehugger.com/assets/images/2011/10/new-york-library.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 468px; height: 312px;" src="http://media.treehugger.com/assets/images/2011/10/new-york-library.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Publico aquí, al igual que en la página de comentarios, una respuesta al artículo "&lt;a href="http://librodenotas.com/opiniondivulgacion/21678/los-libros-en-la-guerra-de-piratas"&gt;Los libros en la guerra de piratas&lt;/a&gt;" escrito por Max Vergara en la web &lt;a href="http://librodenotas.com/"&gt;Libro de Notas&lt;/a&gt;.&lt;/i&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Toda revolución ―y más la digital― termina afectando todas las estructuras y sistemas; y como bien dices Max, el asunto es de adaptarse a las nuevas formas de mercado o quedarse en el cuarto oscuro, solo, lleno de rencor. Esto, empero, no significa que los cambios producidos por las nuevas tecnologías no creen en mí una serie de temores y de dudas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;            Primero, la literatura ha sido mercado desde hace mucho tiempo; autores como Flaubert y Maupassant ganaban lo suyo dependiendo de las variaciones del mercado: novelas que no llamaban la atención podían ser canceladas por los diarios y revistas que las publicaban. La masificación de las revistas entre el siglo XIX y el XX, donde se popularizaron las revistas de ficción&lt;i&gt; pulp&lt;/i&gt;, creó una economía de palabra por centavos, con lo que, si algunos autores querían llevar el pan a la mesa, debían olvidarse de las elevadas nubes del “arte puro” y sentarse a pensar en los lectores, en sus gustos, en las tendencias, y escribir de acuerdo a estos patrones. Cierto que muchas novelas así llevadas a la imprenta hoy duermen en el completo olvido, del mismo modo algunas de estas producciones, creadas por manos talentosas, hoy cargan con el rótulo de “clásico”. En otras palabras, el escritor debe entender que no está solo, y que es ingenuo pensar, al escribir apuntando a un “lector ideal” ―lindo concepto muy mentado por profesores de literatura―, ya que, si de mil ejemplares publicados, solo consigue llegarle a un habitante de este planeta, lo más posible es que la editorial no vuelva a llamar a ese escritor jamás. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;            Mas esto no es óbice para que alguien no pueda escribir “por amor al arte”. Alguien puede negarse a escribir porque sus libros ya no se vendan, pero si fuera un verdadero artista escribiría bien si vendiera como si no, bien si la publicaran o si no, bien si alguien, aunque fuese un amigo, lo leyera o no. Escribiría y punto. Quizá no tanto como lo hace el millonario productor de superventas, quien se dedica al asunto durante ocho horas diarias, gastando el resto de su día en beber daiquirís y pasear con amigos, pero si podría dedicarse a ello, al menos durante media hora, tras la cena y antes de acostarse. Muchos escritores viven de diversos trabajos, publicando por muy poco, hasta que consiguen un monto suficiente para no hacer otra cosa que golpear las teclas de sus computadores. En otras palabras, dinero y creación pueden estar ligados, pero no hay un caso de dependencia absoluta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;            La cultura, sí, es gratis; pero hay que recordar que la producción cultural cuesta, y esto incluye el tiempo y el talento de un escritor, así como se reconoce el tiempo y el conocimiento técnico de un plomero o un analista financiero. Llevar a cada persona un libro, impreso, amén de editarlo e imprimirlo, exige el trabajo de personas ―cada vez menos, además― quienes no son artistas, ni pretenden serlo, que tienen deudas, y que esperan algún llegar sin prisas a fin de mes. Nadie puede esperar que la música, el cine y la literatura, solo por mencionar tres artes, sean distribuidas libremente por el derecho natural que se nos concede luz solar y oxígeno. Pagamos por un auto que marche y un traje que nos haga lucir bien; si necesitamos también de las artes para llevar una buena vida, ¿por qué negarse a pagar por estas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;            Tal vez en vez de presentar su renuncia a publicar más libros, Etxebarria debía ―aunque tal vez lo hizo, no sé― hablar tanto con su editor como con su agente, quienes, si no modifican y mejoran sus sistemas de seguridad, terminarán igualmente arruinados. Quejarse por las descargas ilegales es menos efectivo que exigir a un editor un trato más justo; y si por editor se tiene a un chacal hambriento e inmoral, un ladronzuelo al que si le das la espalda te arranca hasta los molares, lo mejor es demandarlo y conseguirse otro editor, no precisamente en ese orden.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;            Por otra parte, piratería y edición digital no van de la mano, así como tampoco los eBooks mejorarán el mercado literario, o aumentarán los niveles de lectura. Quien hoy día no se suele leer ni un libro al año con dificultad se lo leerá en pantalla, menos aún gastaría un par de salarios íntegros en hacerse a uno de estos aparatos. Estoy casi seguro que la mayoría de estos dispositivos está en manos de lectores empedernidos, o personas que necesitan pronto acceso a material escrito, en cualquier parte, y que no pueden cargar con varias ediciones ―tapa dura y rústica― en su maletín. Del mismo modo, empiezo últimamente a dudar que este número de lectores electrónicos llegue a rebasar a nivel global a los lectores de papel, aunque sin duda son ya, y serán más en el futuro, una población que cada editorial deberá tener muy en cuenta. Este tipo de publicaciones electrónicas debería también resultar un alivio a los editores, al reducir los costos de impresión: de una tirada de 5.000 ejemplares se pasaría a 2.500, incluso a solo 1.000, o, gracias también al internet, podían limitar la tirada a la demanda hecha en línea por los lectores de material impreso, librerías y demás. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;            Mi única preocupación por el eBook es la de afectar directamente la literatura. Para sobrevivir, las grandes editoriales podrían pasarse por entero al eBook; es solo una posibilidad, pero allí tendrían que competir con nuevas, más pequeñas y eficientes editoriales “de un solo hombre”, capaces de llenar el mercado con productos más populares. Y esa popularidad estribaría en producir piezas de ficción más cortas, más fáciles de leer, con estructuras narrativas prestadas al cine y la televisión, del mismo modo que muchos diarios impresos cometieron el error de querer competir con la web sintetizando al máximo sus artículos, o ―como es el caso de El Tiempo, aquí en Colombia― imitando el formato estético de una página de internet; para resumir, productos de menor calidad. Si la gente lee poco en su computadora y un eBook, podría pronto generarse una tendencia que dejaría por fuera del interés general las novelas superiores a las doscientas páginas, o con temáticas demasiado complejas. El resultado, a veinte años, serían novelas de cincuenta páginas, argumentos trillados, finales obvios, mucho sexo y personajes de cartón. Aunque podría no ocurrir nada de esto: nuevas generaciones, formadas desde la tierna infancia ante un ordenador o una tableta, podrían leer tanto como nosotros leemos en impreso; los críticos, reseñistas y otros estudiosos podrían seguir siendo tan exigentes como ahora, y los lectores les seguirían la corriente, exigiendo novelas “serias” en vez de historietas de género, aunque estas siempre mantendrán sus nichos de mercado. Es decir, los riesgos existen, pero a donde marche la literatura y sus medios de producción depende de la actitud de sus creadores, facilitadores y destinatarios finales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-5700952088718987610?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/5700952088718987610/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=5700952088718987610' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/5700952088718987610'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/5700952088718987610'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2012/01/re-los-libros-en-la-guerra-de-piratas.html' title='RE: Los libros en la guerra de piratas'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-4834154504832722831</id><published>2011-12-24T11:07:00.000-08:00</published><updated>2011-12-24T11:12:34.127-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='decalogo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leyes'/><title type='text'>El escritor debe</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-7sP21xjBNe4/TvYjnDFutLI/AAAAAAAAAME/rq0lLWeGPto/s1600/hathaway%2Bas%2Bausten.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 213px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-7sP21xjBNe4/TvYjnDFutLI/AAAAAAAAAME/rq0lLWeGPto/s320/hathaway%2Bas%2Bausten.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5689774332980409522" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Como regalo de Navidad, aquí va mi propia compilación de reglas para escritores, tras leer los decálogos consignados en la última edición de &lt;a href="http://www.elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&amp;amp;id=2192"&gt;El Malpensante&lt;/a&gt;. Feliz año 2012. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;El escritor debe escribir, todos los días.&lt;br /&gt;El escritor debe corregir lo que ha escrito.&lt;br /&gt;El escritor debe, al terminar, pensar en lo que escribirá luego.&lt;br /&gt;El escritor debe saber que su mejor libro será el siguiente.&lt;br /&gt;El escritor debe conocer su oficio, la técnica, las herramientas, etc.&lt;br /&gt;El escritor debe imaginar, y mucho.&lt;br /&gt;El escritor debe reflexionar una idea cuarenta y tres veces antes de traducirla en prosa.&lt;br /&gt;El escritor debe ser claro.&lt;br /&gt;El escritor debe contar, narrar.&lt;br /&gt;El escritor debe inventar.&lt;br /&gt;El escritor debe basarse en la realidad hasta donde esta le permita contar lo que quiere.&lt;br /&gt;El escritor debe creer en sí mismo, o sino dedicarse a otra cosa.&lt;br /&gt;El escritor debe escribir aun cuando no está escribiendo.&lt;br /&gt;El escritor debe olvidarse de la gloria y seguir adelante.&lt;br /&gt;El escritor debe conocer centímetro a centímetro la historia que cuenta.&lt;br /&gt;El escritor debe amar su idioma como el sabor de su plato favorito.&lt;br /&gt;El escritor debe soportar largos periodos de soledad.&lt;br /&gt;El escritor debe poder ver a la humanidad desde lo alto.&lt;br /&gt;El escritor debe poder ver a la humanidad desde lo bajo.&lt;br /&gt;El escritor debe poder reírse de sí mismo, y de lo que ha escrito.&lt;br /&gt;El escritor debe divertirse escribiendo.&lt;br /&gt;El escritor debe pensar todos los días en la condición de su oficio.&lt;br /&gt;El escritor debe saber cuándo miente un personaje, y cuándo dice la verdad.&lt;br /&gt;El escritor debe ignorar los halagos.&lt;br /&gt;El escritor debe escuchar con disimulo las críticas.&lt;br /&gt;El escritor debe aceptar las correcciones que provienen de manos expertas.&lt;br /&gt;El escritor debe oír miles de discos.&lt;br /&gt;El escritor debe ver miles de películas.&lt;br /&gt;El escritor debe visitar museos, bibliotecas y asistir a conciertos.&lt;br /&gt;El escritor debe tener una docena de diccionarios.&lt;br /&gt;El escritor debe escribir con la misma energía de quien escribe su testamento.&lt;br /&gt;El escritor debe ponérsela difícil: límites, restricciones, retos.&lt;br /&gt;El escritor debe tener paciencia.&lt;br /&gt;El escritor debe poder detenerse y continuar al día siguiente.&lt;br /&gt;El escritor debe saber a qué huele un color, a qué sabe un olor, qué tonalidad tiene una palabra.&lt;br /&gt;El escritor debe ser original.&lt;br /&gt;El escritor debe llevar, de nuevo, la roca de Sísifo a la cima de la montaña.&lt;br /&gt;El escritor debe tener autores favoritos.&lt;br /&gt;El escritor debe cambiar cada cierto tiempo de autores favoritos.&lt;br /&gt;El escritor debe aprender idiomas distintos al suyo.&lt;br /&gt;El escritor debe saber que hace parte de una tradición; que tiene ancestros y tendrá descendientes.&lt;br /&gt;El escritor debe escribir decálogos para recordar qué es lo que tiene que hacer… si quiere.&lt;br /&gt;El escritor debe saber cuándo ignorar leyes y consejos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-4834154504832722831?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/4834154504832722831/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=4834154504832722831' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/4834154504832722831'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/4834154504832722831'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2011/12/el-escritor-debe.html' title='El escritor debe'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-7sP21xjBNe4/TvYjnDFutLI/AAAAAAAAAME/rq0lLWeGPto/s72-c/hathaway%2Bas%2Bausten.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-4559324016900470118</id><published>2011-12-18T17:56:00.000-08:00</published><updated>2011-12-18T18:01:43.198-08:00</updated><title type='text'>Sobre la Educación Superior</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-8yhO7UlFX6Y/Tu6aAVrnZHI/AAAAAAAAAL4/Cb77YptNX1o/s1600/textintypemachine.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-8yhO7UlFX6Y/Tu6aAVrnZHI/AAAAAAAAAL4/Cb77YptNX1o/s320/textintypemachine.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5687652710026273906" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Qué tan importante es leer y escribir correctamente? He pasado por esta vida topándome con gente incapaz de hacer lo uno, lo otro o ambas cosas; sobreviven, sin embargo; llevan cada día a su casa el pan y son, al menos en apariencia, felices. En nada se amargan si no pueden disfrutar de la lectura de una buena novela o del humor fino de un columnista inteligente. Tampoco necesitan comunicarse por escrito; menos todavía redactar largos párrafos expositivos o narrativos. No tienen un blog, no son novelistas, en su trabajo no se les exige presentar informes, o leerlos; nadie, tampoco, los obliga a tener leídas las noticias más importantes de los periódicos nacionales, resumir algún nuevo libro, o dar su opinión sobre los escritos de otros. Son productivos analfabetos. Pero hay que ver de lo que se pierden, hay que pensar solo un minuto o dos para enumerar la cantidad de diversas cosas que no pueden hacer, y hay que decir, por encima de todo lo anterior, que estas personas tienen cerradas las puertas de la educación superior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya están limpias de nuevo las calles y fachadas que recibieron los golpes de pintura provenientes de los desordenados que se mezclaron con las marchas estudiantiles. Esas marchas, que por primera vez en mucho tiempo, consiguieron algo realmente significativo; detuvieron una ley que nada o muy poco le ayudaba a la educación superior, abriendo además la ventana para que se colasen en ella toda clase de negativos factores, intereses, y peligros. Y en el ánimo de las marchas, algo más se exigía: educación gratuita y de calidad; algo difícil para un país tan rico, población tan pobre y un gobierno abrumado por el bandidaje y la corrupción. Difícil, pero no imposible. Estuve a favor de la idea durante varios días, pensando en que el Estado debía arriesgarse con programas gratuitos de pregrado; ampliar, por qué no triplicar, la cuota de estudiantes en formación universitaria, hasta que, ay, unos días atrás, la carta del profesor Camilo Jiménez, publicada originalmente en su blog, apagó mi entusiasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El profesor exigió a sus alumnos el resumen de una obra escrita, con extensión no mayor a un párrafo. El resultado fue desastroso; en una clase de ―calcula él― treinta estudiantes, veinticinco fallaron la prueba, cometiendo, en algunos casos, errores ortográficos incluso en el título. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La carta de renuncia no era una queja lacrimosa, sino el triste enarbolar de una bandera blanca: “Debe ser que no me supe sintonizar para el momento en que La Tigresa de Oriente se volvió más cool que Patti Smith” dice el profesor Jiménez, y sintiendo un peso en el corazón entiendo bien a lo que se refiere. Cada día parecen ser menos los jóvenes devoradores de libros, melómanos capaces de atiborrar sus cuartos con discos o cinéfilos empedernidos con la piel vampirizada de tanto permanecer en teatros a oscuras. Los hay, claro; no quiero que te ofendas, querido lector que duermes entre pilas de libros, que diriges o asistes al cineclub, y cuya colección de discos, incluso en la memoria de tu computadora, es asombrosa; sin embargo, somos una especie en extinción; tengo veintiocho años, he dejado para el sistema de ser joven. Represento otra época, otros medios, otra formación. No es que yo sea un fanático de Patti Smith, y tengo claro que la industria de la música siempre ha estado cohabitada por genios y bufones; hoy día hay un Justin Bieber, en los noventa tuvimos a un Jordy; el problema es que el crecimiento desmedido de fuentes de información obliga, dada la competencia, a reducir la calidad de sus contenidos. Ahora la gente se informa mediante los ciento cuarenta caracteres del Twitter, y rara vez dan clic para seguir el enlace a la noticia completa, la cual fácilmente no rebasa los dos párrafos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al pensar en estos asuntos llego a creer que la culpa no es del consumo masivo de internet, sino del mal uso de este, y la mala preparación que se da al respecto en la formación básica. Internet, damas y caballeros, es un hermoso acantilado al que te puedes lanzar en clavado y gozar de sus aguas azules; si caes mal, te advierto, te romperás el cuello y pasarás el resto de tu vida paralizado. Hay ―presten atención, profesores― un gran riesgo en los medios modernos; y no hablo de pedófilos o pornografía, que cada quien se librará de aquellos o  de esta como pueda, sino en la dispersión: abres un enlace, abres otro, cargas un vídeo, descargas una canción; un titular te lleva a un lado, tu curiosidad te arrastra por otro, y así, al final te das cuenta que, tras horas seguidas tras la pantalla, sabes muy, pero muy poco de miles de cosas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos creen que adquirir conocimiento de un libro es exactamente igual a conseguirlo de la red. Sí, por supuesto: cuando se busca una respuesta exacta, como el peso atómico del oro o la definición de la palabra “dislexia”; los diccionarios y enciclopedias llegarán, impresos o en línea, a respuestas similares. Por desgracia, o por fortuna, no todos los conceptos son tan simples. Las ideas complejas demandan largos tratados, ensayos cuya extensión sobrepasa los volúmenes. La reseña en Wikipedia del contenido de Guerra y Paz no refleja el universo de particularidades de esta obra, o de ninguna otra. En consecuencia, el mundo del conocimiento está compuesto tanto a partir de cortas sentencias como de vastas galaxias de ideas entrelazadas. En general leo cuanto puedo encontrar impreso y lo que consigo en línea es aquello que no está a mi alcance; como la revista New Yorker o el Le Monde. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El error sería inclinarse hacia un solo lado: solo internet, o solo biblioteca. Y es aquello lo que parece estar sucediendo hoy día, y esto, más allá de abrir debates sobre si lo que escribió Jiménez es justificado o no, debería alarmar a todos. Lectores, Colombia nunca tuvo una época dorada; hubo sí un tiempo, hace ya mucho, donde los hijos de las grandes familias hablaban con fluidez el latín, comprendían el griego, y redactaban cartas en francés. Tuvimos grandes gramáticos, se interpretaba a los grandes compositores en piano o violín, y nuestras publicaciones exponían grabados exquisitos. Y ellos, esos gramáticos, escritores, pintores, profesores de filosofía que hablaban más de cinco idiomas, ellos todos no eran sino una minoría, y hoy día los futuros profesionales son incapaces de comprender un texto, ni qué decir sintetizar un argumento complejo. No tuvimos, repito, una época de esplendor, así que no tenemos derecho a entrar en esta decadencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prueba de lo anterior es la respuesta a la carta de Jiménez, escrita por una alumna, Victoria Tobar, también en su blog, y fue reproducida por el periódico El Tiempo. Acusa al profesor de clasista, tomando fuera de contexto la condición social de sus estudiantes, hijos de familias con recursos, lo cual, por principio, debía haberles asegurado una educación de mayor calidad que aquellos provenientes de las clases bajas. Tobar considera incorrecto que el profesor exija algo a sus estudiantes, en vez de darlo todo porque estos consigan lo que él espera de ellos, aunque no creo que ni Jiménez, ni profesor alguno dotado de un número corriente de células cerebrales espere tener una clase llena de “genios”. La alumna simplifica la crítica de Jiménez con el tema del párrafo de resumen; aunque lo que creí entender es que esta asignación fue simplemente, como se suele decir, “la gota que colmó el vaso”. Añade, además, afirmaciones que no contiene la carta original, como que “el único conocimiento válido es el que reside en los libros”, o que el profesor sea enemigo de los blogs y Twitter, cuando Jiménez publicó su opinión precisamente en aquel medio, y tiene una cuenta en este otro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumen, Tobar descarga toda la culpabilidad del fracaso del profesor en el profesional mismo. Nunca he sido amigo de los profesores, ya que en el colegio estos siempre fueron gente desprovista de todo ingenio o inteligencia, y ahora, en la universidad, salvo un par de casos de apasionados educadores, suelen ser aceptables encargados de transmitir conocimientos. Pero tendría que tener los ojos cerrados y los oídos tapados para creer que en el profesor residen todas las respuestas, que es el dueño absoluto del conocimiento, y que es él o ella los responsables absolutos de la formación de un profesional. Llegué a la universidad con mi carga de conocimientos, y he ampliado esta, más que todo, por mi propio esfuerzo, ya que entiendo bien que no estoy en una fábrica de profesionales en serie, sino en un espacio para adquirir nuevos saberes, o compartir los que poseo. Tal vez a profesores de primaria se les podría acusar de no ser capaces de formar lectores y redactores aceptables, pero es inadmisible que alguien, sin importar su edad o su origen socioeconómico llegue a una institución de educación superior sin poder redactar de manera correcta un párrafo, menos aún si pretende ser periodista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y añado otra crítica más al actual sistema universitario: creo que ha llegado la hora de exigir más a los alumnos nuevos que ingresan a las universidades. Hoy día parece ser que el único requisito es un cheque que costee la matrícula y el primer semestre, más unos puntos aceptables de Icfes. Nadie puede llegar con la mente en blanco a la Universidad Javeriana, los Andes o la Pedagógica, creyendo que el único requisito para ser comunicador social son las ganas, y el resto ―es decir, todo el enorme conjunto de herramientas intelectuales que demanda una profesión tan delicada como el periodismo― se lo debe dar el profesor, y todo porque se le está pagando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guardo una pequeña esperanza en los cientos de profesionales que, al graduarse, año tras año, se han formado por sí mismos, investigando a partir de su voluntad, mejorando sus capacidades intelectuales, no porque teman al látigo del maestro, sino porque ansían llegar cada día más lejos en lo suyo. Tuve el placer, mediante algunas muchachas que conocí en la Universidad Javeriana, de saber que algunos llegan a esta institución con su carga de lecturas en la espalda, sus cientos de escritos, resúmenes, reseñas, síntesis, exposiciones y análisis, hechos, no para impresionar a un profesor exigente, sino por el deseo de comunicar a otros, o a sí mismos, lo que les impresionó, les gustó o les desagradó de otros textos. La llama de la esperanza, entonces, brilla aún, y mi angustia es que cada vez su luz es más escasa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si Camilo Jiménez es un gran profesor, o siquiera un profesor aceptable, pero sí sé que su renuncia es un signo de alarma; su texto es la radiografía de una sociedad que cae, donde una peligrosa mayoría se arroja a la mediocridad, acusando al sistema de no haberlos motivado lo suficiente, de no haberlos azotado lo bastante fuerte, de no haberlos seducido lo necesario.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La carta de Camilo Jiménez aquí: http://elojoenlapaja.blogspot.com/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La respuesta de Victoria Tobar aquí: http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/educacion/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-10913410.html&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Para los que no tienen ni idea de quién era Jordy: http://youtu.be/7IiLZ0dvDWU&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-4559324016900470118?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/4559324016900470118/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=4559324016900470118' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/4559324016900470118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/4559324016900470118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2011/12/sobre-la-educacion-superior.html' title='Sobre la Educación Superior'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-8yhO7UlFX6Y/Tu6aAVrnZHI/AAAAAAAAAL4/Cb77YptNX1o/s72-c/textintypemachine.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-7717117750082071810</id><published>2011-12-08T19:15:00.000-08:00</published><updated>2011-12-08T19:24:26.908-08:00</updated><title type='text'>Sobre la “literatura seria”</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-Mw3wAEa0k5o/TuF_Y8SeEKI/AAAAAAAAALs/bDXrYYYNWUU/s1600/Paris%2BStreet.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 203px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-Mw3wAEa0k5o/TuF_Y8SeEKI/AAAAAAAAALs/bDXrYYYNWUU/s320/Paris%2BStreet.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5683964271195459746" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;El arte de ser insultado, caballeros… Hace un par de semanas, tal vez más, no sé, presenté mi proyecto de trabajo de grado en la Universidad. Dadas las opciones de graduación, opté por la forma más fácil, al menos para mí: escribir una novela. ¿La razón? No veo por qué malgastar decenas de meses, tal vez dos o tres años, investigando y leyendo exhaustivamente a cierto autor, para compilar al final una tesis sobre este, la cual, tras la firma del exigente jurado de la Facultad, será enviada al fondo de un archivo donde verá la luz tal vez el mismo día en que la CIA nos diga quién asesinó a JFK. Al menos puedo añadir esta novela a mi historial y entregarla para que mis amigos se rían un poco de mí, o posiblemente a un editor desalmado que la venda y solo reporte unos miserables beneficios; en cualquier caso, una novela es para mí algo mucho más valioso que cientos de páginas de inútil tesis.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Presenté un argumento, unos detalles técnicos, la razón, además, por la que escribía sobre este tema, y por qué aquella historia en particular, y al final la entregué a los encargados de su revisión final. El resultado: no fue aprobada; la razón: al presentar una novela de espías yo aspiraba a escribir una novela de un “género menor”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Nadie nunca me habló de los géneros mayores, medios y menores; ¿los habrá, acaso, como existen los versos de arte mayor y menor? Es posible, pero, tras seis semestres de carrera en Estudios Literarios, ¿cómo nunca nadie me habló de ello? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Respuesta, no hay escalas de géneros; de hecho, no hay géneros, como no existe el tiempo sino dentro de la razón humana. Hay novelas, y estas presentan ciertas particularidades que permiten clasificarlas con otras similares. Pero si estas características se presentan entre dos novelas, una concebida y escrita por un maestro de la narrativa, un gran prosista y genial retratista de las grandezas y miserias humanas, y otra fuera lanzada al público por un mediocre redactor a sueldo, de banales visiones sobre la especie, vocabulario de niño abandonado y argumentista del montón, yo pregunto, ¿qué culpa le cabe al “género”?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Puesta así la interrogante hasta el más incapacitado intelectualmente de los mortales afirmaría que no es, claro, cuestión del “genero”, sino de lo que puede o no hacerse con él. Hay clásicos de la aventura policiaca y dramas familiares cuya tirada nunca superó el medio centenar de ejemplares. Hay conocidas y mil veces replicadas historias eróticas y relatos de meditación y búsqueda espiritual que disparan la risa o el tedio de los lectores más tolerantes. Esa es la diferencia entre el arte y la industria; dos ejemplares del mismo mal producto serán tan inservibles el uno como el otro; dos historias semejantes, tratadas por artistas diferentes pueden tener una réplica disímil en el largo río de la historia literaria. ¿O acaso usted lector leyó alguna vez la versión original de Romeo y Julieta escrita por Matteo Bandello? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;¿Por qué le estoy diciendo esto a usted, lector, y no a mis profesores y jueces de proyecto? Porque a estos no les importa lo que un estudiante tenga por decir; para ellos, todo está en las letras muertas de los teóricos rusos, y en las ideas generales que para sí se han forjado: hay novelas “serias”, grandes y “cultas”, y lo demás es “literatura barata”, entretenimiento vulgar. Y escribir novelas de espías es producir ese entretenimiento masivo que resulta irrespetuoso, sobre todo cuando el autor ha pasado por una universidad; se espera de mí, no una novela donde yo pueda aplicar todos mis conocimientos de escritor, todo mi amor por el oficio, y meditar a través de esta algunos aspectos complejos de las relaciones humanas, sino, por el contrario, se espera que escriba sobre la “realidad nacional”, invente “personajes serios”, como contraproducentes versiones modificadas de todos aquellos a quienes conozco, padres, hermanos, amigos; que escriba una de esas novelas en primera persona que comienzan con un patético “Hoy tengo ganas… de llorar”. Ya saben, recuerdos de infancia atascados en la garganta, memoria de conflictos entre cuartos cerrados y clósets, impresiones de fincas de “tierra caliente” donde papi se porta muy amable con cierta mujer sin nombre que no es mami, o esas historietas de instituto expuestas a través de diarios o cartas; o, ¡ya lo tengo!, la siempre efectiva crónica literaria con “conciencia social”; algo que empiece así… “Fue uno de aquellos días de mayo en que las araucamas del patio de mi tía Alonza despertaban al influjo de las primeras lluvias cuando encontré el cadáver de ‘Goliat’, aquel fantástico equino pinto ganado por mi padre a don Sultiano, en una pelea de gallos donde dice mi madre terció el diablo”. Y así por trescientas y punta de páginas con desplazados, militares corruptos, jefes guerrilleros, paramilitares monstruosos, campesinos muy temerosos de dios y de su propia sombra, bellas mujeres nativas y ensoñaciones con estas dignas del porno suave de la televisión por cable. Qué porquería. No me extraña que la nación, en términos literarios, esté tan empobrecida: porque o se elige para editar novelas “de denuncia” ―caso &lt;i&gt;Sin tetas no hay paraíso&lt;/i&gt;―, o porque los editores mandan a las imprentas las memorias novelizadas de sus viejos y amargos amigos ―no cito a nadie aquí porque estoy hastiado de las amenazas―. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Qué es entonces “literatura seria” son aquellos productos tan malos como la “mala literatura”; es lo que todos esperan: duras largas y muy punteadas oraciones, palabras que demandan una visita al diccionario, personajes que se pregunten por el sentido de la existencia, argumentos que cifren una realidad social no explotada ya por periodistas, sexo en hoteles campestres británicos, y catedráticos universitarios quienes, tras un polvo bestial con alguna alumna mestiza llegada del Tercer Mundo se pregunten, “¿yo soy yo o soy lo que los demás ven en mí?”, y luego manden a volar a la alumna mestiza porque se dan cuenta que la única felicidad de este mundo está con su avinagrada esposa en una casita en Yorkshire o cualquier otra hectárea de campiña inglesa. Las novelas “serias”, ganadoras del Alfaguara o el Man Booker Prize, están plagadas de tantos lugares comunes como las novelas de “géneros menores”: protagonistas inestables, que despiertan admiración en críticos y reseñistas; suelen tener bellas mujeres, fantasías de autor, las cuales alcanzan altura cuando se suicidan románticamente; los personajes circundantes al protagonista son ogros o ángeles, y esto, claro, no es una falta de imaginación o de profundidad en el autor ya que, para el purista son clarísimas metáforas o analogías a la bondad de los simples y la maldad de los ricos y los políticos; por último, rara vez tienen finales definidos; al amante de la “literatura seria” le fascinan los finales abiertos, aún cuando estos son resultado de la evidente pereza del autor por atar los cabos que frántica y ambiciosamente abrió al principio. Oh… escribir sobre un latinoamericano en una maloliente habitación en París, rascándose la barriga, fumando Gauloises, al lado de una muy puta, pero muy angelical, francesa, mientras medita si responder o no a la carta de su padre, un oligarca colombiano o guatemalteco que oprime a sus siervos en plantaciones de café, tabaco o sorgo. Y así y así. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Pregunta, ¿cometo o no un error de juicio al desoír las advertencias de mis mayores y no escribir “novelas serias”? Siempre creí que el arte partía de la individualidad, no de las órdenes disparadas por el poder reinante; ¿me equivoco o estoy en lo correcto? Creo señores que mis alcances registrados en la Wikipedia lo dirán. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-7717117750082071810?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/7717117750082071810/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=7717117750082071810' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/7717117750082071810'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/7717117750082071810'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2011/12/sobre-la-literatura-seria.html' title='Sobre la “literatura seria”'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-Mw3wAEa0k5o/TuF_Y8SeEKI/AAAAAAAAALs/bDXrYYYNWUU/s72-c/Paris%2BStreet.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-5042081996871581249</id><published>2011-11-08T16:12:00.000-08:00</published><updated>2011-11-08T16:15:05.071-08:00</updated><title type='text'>Laura fragmentada</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-kUzax4ATgsQ/TrnFnfKSmjI/AAAAAAAAALU/pj7INhuviHU/s1600/laura1.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 210px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-kUzax4ATgsQ/TrnFnfKSmjI/AAAAAAAAALU/pj7INhuviHU/s320/laura1.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5672782487820081714" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;En una tarde, hace un par de días, bajo la lluvia, con varios expresos, y sin dejar el café donde me refugiaba, leí por entero &lt;i&gt;El original de Laura&lt;/i&gt;, la última novela ―ensayo de novela sería mejor decir― del genial monstruo lepidepterólogo Vladimir Nabokov. Y lamento tener que decir que, salvo el aspecto de valor literario como fragmentos recuperados, disponibles a las necesidades de investigadores y lectores fanáticos del buen Vlad, no hay en &lt;i&gt;The Original of Laura&lt;/i&gt; valor alguno.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Nabokov escribía en pequeñas tarjetas, empleaba lápiz, escribía de pie ―durante una parte de su día; al pasar las horas tomaba asiento― y sostenía estas tarjetas en un atril. Una forma tan, al parecer, excéntrica de escribir, le permitió a la humanidad tener joyas literarias como &lt;i&gt;Lolita&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Pálido fuego&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;Ada o el ardor&lt;/i&gt;; así que, ¿podría haberse convertido &lt;i&gt;Laura&lt;/i&gt; en otro triunfo para el genial escritor ruso-americano?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Vladimir le pidió a su esposa Vera alimentar el fuego con aquellas tarjetas que componían &lt;i&gt;Laura&lt;/i&gt; si él no llegaba a sobrevivir a los males que lo afligían en lo físico desde que sufrió un accidente en las montañas suizas en 1975. N. fallece en 1977, pero Vera no se atreve a quemar aquellos despuntes de novela; tampoco así Dmitri, su hijo, quien conservó las fichas. Esta condición de maleficio y voluntad dejó marcado el dilema que, en 2009 se hizo tema de debate entre la comunidad literaria y académica, especialmente la americana: ¿hacía bien o mal Dmitri? Si era la voluntad de su padre destruir esos retazos de libro era el deber de su familia cumplir con la orden; a menos, a menos que lo que hubiera en aquellas fichas fuera la obra cumbre del autor, e incinerarlas ganarse un lugar en la historia como los asesinos de una nueva maravilla del arte escrito. Pienso, ahora que reviso viejas notas de prensa sobre el particular, que, a muchos críticos, estudiosos, o simples lectores que criticaron la decisión de poner las fichas de &lt;i&gt;Laura&lt;/i&gt; al alcance de los lectores, estaba el deseo de convertir esta novela inacabada en el cofre dorado de un bello misterio. Ver, en eso que nunca alcanzó la imprenta, el posible mejor trabajo de un reconocido prosista; algo que superara en fama a &lt;i&gt;Lolita&lt;/i&gt; o en dimensión y calidad a &lt;i&gt;Ada&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;De seguro mejor la ilusión de lo &lt;i&gt;pudo &lt;/i&gt; ser al impacto de lo que &lt;i&gt;es&lt;/i&gt;. &lt;i&gt;Laura&lt;/i&gt; no es una obra de arte; es un feto abortado. O bien Nabokov tenía un complejo sistema de composición, donde arrojaba situaciones al azar en las pequeñas tarjetas, o bien su aptitud disminuía poco a poco, agotando los cuartos por donde era conocido. En la novela hay de nuevo una chica muy blanca, bella ―“Los pechos menudos de aquella impaciente beldad de veinticuatro años parecían una decena de años más jóvenes que ella, con aquellos pezones pálidos y estrábicos y aquella forma firme”― , terrible ―como Adelaida o Dolores― de cabello oscuro y gran agudeza.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Debido a la complejidad de determinar un argumento para este rompecabezas que es &lt;i&gt;Laura&lt;/i&gt; reproduzco aquí, con mi pobre traducción, una sinopsis de &lt;i&gt;The Times&lt;/i&gt;:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:42.45pt;margin-bottom: 0cm;margin-left:42.55pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;mso-ansi-language:ES-CO"&gt;Philp Wild, un investigador de enorme corpulencia, casado con una estilizada, ligera y salvajemente promiscua mujer llamada Flora. Al inicio Flora actúa salvajemente a causa de otra mujer con quien su esposo estuvo enamorado, Aurora Lee. La muerte y lo que hay más allá, un tema que fascinó a Nabokov desde una temprana edad, es un asunto central. El libro empieza en una fiesta donde se siguen diversas escenas, tras lo cual la novela se torna más fragmentada. No es claro qué edad tiene Wild, pero está preocupado por su muerte y planea desaparecerse por completo a través de meditación, una forma de deliberada autoeliminación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Al dar por terminada la lectura, y recorrer el camino a casa, entre la ciudad húmeda, con el libro bajo el brazo, mi principal preguntar era por el destino final de &lt;i&gt;Laura&lt;/i&gt;; si mi maestro Nabokov hubiera vivido otra década más de saludable existencia, habría sin duda terminado esta última novela; pero, ¿habría sido tan larga como &lt;i&gt;Ada&lt;/i&gt;? ¿Tan corta como &lt;i&gt;El hechicero&lt;/i&gt;? Tal vez algo en medio de las dos: la muerte, el paraíso perdido de la juventud o la infancia, bellas y terribles mujeres jóvenes, ciencias naturales y escenarios norteamericanos que recuerdan las bellezas pastorales del Viejo Mundo, son esos salones que Nabokov presenta en sus obras, entre párrafos de sonido perfecto; sus juegos con el lenguaje ―que en &lt;i&gt;Ada o el ardor &lt;/i&gt;alcanzan su grado más alto― no se dejan ver en &lt;i&gt;Laura&lt;/i&gt; ―salvo un par de guiños―, ni tampoco ese ritmo cauteloso, donde mezcla algo de humor ácido con ornamentos poéticos modernos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;No están estos valores del todo ausentes, tampoco, pero es evidente que son los primeros ensayos de formulas más avanzadas:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:21.2pt;margin-bottom: 0cm;margin-left:1.0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-CO"&gt;Ésta era un viejo chalet con un fondo de altos árboles. Entre las sombras de un callejón lateral, un joven con un impermeable encima de su pijama blanco se retorcía las manos. Las farolas se iban apagando una a una, de forma alterna, las impares antes. En la acera de enfrente de la casa, su obeso marido, con un traje negro arrugado y botines de tartán con hebillas, paseaba a un gato a rayas sujeto por una traílla desmesuradamente larga. Ella se dirigió hacia la puerta principal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;De esta manera traduce Jesús Zulaika las fichas de Nabokov en la edición de Anagrama de 2010. Y de aquí puedo partir hacia otro tema: si es realmente una novela un borrador y si es solamente el autor quien puede decir en qué momento su obra está terminada. Es cierto que Laura decepciona un poco, tanto como un bebé recién nacido a quien no encontramos tan saludable ni rosado como esos que no enseña la televisión; o tanto como ver a tu pareja tras una noche terrible de cólicos menstruales, pálida y con ojeras. Mas, si es así, es porque muy poco se obtiene de un trabajo con escasas semanas de gestación; muy bien, tal vez fueron más que unas semanas escasas, pero Nabokov no era uno de nuestros modernos novelistas, o algún autor de libros de autoayuda disfrazados de novela, sino un consumado estilista, así que, &lt;i&gt;Laura&lt;/i&gt; en su versión final, de seguro habría sido más compleja, y mejor trazada, que estos fragmentos ahora a disposición del público.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;img src="http://2.bp.blogspot.com/-uNbnCRHSmY8/TrnFvPsKYDI/AAAAAAAAALg/ANimsvHn8Q4/s320/laura2.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5672782621106135090" style="text-align: left; cursor: pointer; width: 320px; height: 221px; " /&gt;En estas fichas no había nada; de seguro sí el principio, las semillas, de muchas cosas; pequeñas larvas con grandes potenciales. Pero la vida, incluso para un inmortal como es el Nabokov autor, termina en su etapa física, y con ello todas las posibilidades de haber perfeccionado lo que eran apenas algunos esbozos muy primitivos de una historia. Casos como el de Franz Kafka han sido relacionados con el de Nabokov; pero la modestia de K. ―aun cuando fuera aparente―, no, me parece, guarda relación con el temor comprensible de imaginar, algún día, reproducidos por imprentas los garabatos inmaduros, tal vez experimentales, de una obra digna de ser trabajada con tiempo y esmero. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-5042081996871581249?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/5042081996871581249/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=5042081996871581249' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/5042081996871581249'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/5042081996871581249'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2011/11/laura-fragmentada.html' title='Laura fragmentada'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-kUzax4ATgsQ/TrnFnfKSmjI/AAAAAAAAALU/pj7INhuviHU/s72-c/laura1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-1102814662707730310</id><published>2011-10-24T18:56:00.001-07:00</published><updated>2011-10-24T19:05:03.353-07:00</updated><title type='text'>Sobre superhéroes y narrativa</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-GU5i3IQoGTk/TqYXcpRf4SI/AAAAAAAAAKs/uzfkEARp3QE/s1600/Cap%2BAmerica.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 172px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-GU5i3IQoGTk/TqYXcpRf4SI/AAAAAAAAAKs/uzfkEARp3QE/s320/Cap%2BAmerica.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5667242961975370018" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;No esperaba que lo hicieran, pero se tomaron el tiempo y consiguieron lleva&lt;/span&gt;rlo a la pantalla. Capitán América, uno de los íconos del poderío estadounidense durante la Segunda Guerra, y a lo largo de cincuenta años de posguerra, luego tornado una caricatura de una potencia cuya imagen va en franco deterioro, llegó a las salas de cine este verano, recibido por una crítica tolerante. Joe Johnston (&lt;i&gt;Hidalgo&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Jurasic Park III&lt;/i&gt;) ha llevado a la pantalla el guión Christopher Markus y Stephen McFeely, basado en la historieta de Joe Simon y Jack Kirby. La historia original ha sido respetada: Steve Rogers, un pálido y debilucho, pero muy patriota, chico de Manhattan, desea integrarse al ejército para servir a su país en la terrible guerra contra la Alemania nazi. Rechazado varias veces por su estado físico, es finalmente aceptado por el científico Abraham Erskine quien dirige un proyecto secreto para crear súper soldados. El científico triunfa y Rogers se transforma en una máquina humana capaz de ir y hacer cuanto desee, con un físico envidiable.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;Sin embargo, al morir el doctor Erskine, el proyecto se cancela; Rogers simplemente ha quedado como un prototipo de súper hombre, pero no irá al frente. Esto, para el senador Brandt, no implica que no pueda ser útil a la causa. Así, el Capitán América se convierte en una figura de musical y propaganda para elevar la&lt;/span&gt; moral de las tropas, limitado a los escenarios con bailarinas y películas. Esto cambia con la desaparición de su mejor amigo, James Buchanan, capturado en el norte de Italia por miembros de la organización Hydra. Así, Rogers entra en acción, pasando a ser el arma secreta de los americanos… y el resto es prosa.da Guerra, y a lo largo de cincuenta años de posguerra, luego tornado una caricatura de una potencia cuya imagen va en franco deterioro, llegó a las salas de cine este verano, recibido por una crítica tolerante. Joe Johnston (&lt;i&gt;Hidalgo&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Jurasic Park III&lt;/i&gt;) ha llevado a la pantalla el guión Christopher Markus y Stephen McFeely, basado en la historieta de Joe Simon y Jack Kirby. La historia original ha sido respetada: Steve Rogers, un pálido y debilucho, pero muy patriota, chico de Manhattan, desea integrarse al ejército para servir a su país en la terrible guerra contra la Alemania nazi. Rechazado varias veces por su estado físico, es finalmente aceptado por el científico Abraham Erskine quien dirige un proyecto secreto para crear súper soldados. El científico triunfa y Rogers se transforma en una máquina humana capaz de ir y hacer cuanto desee, con un físico envidiable.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;Como hoy día ya nada debe inve&lt;/span&gt;rtirse por simple aprecio a la estética del arte, &lt;i&gt;Captain America: the first avenger &lt;/i&gt;está, desde sus primeros minutos, planeada para la venta como franquicia: la historia arranca en el hielo de alguna región ártica, donde un grupo de exploradores ha encontrado un enorme objeto desconocido; dos investigadores entran en el aparato ―una aeronave― y encuentran al Capitán América congelado, con lo cual se nos asegura que el superhéroe ya no estará limitado al tiempo de la guerra, sino que estará en nuestro presente combatiendo el mal.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;Negocios aparte, ver &lt;i&gt;Capitán América&lt;/i&gt; me sirvió para reencontrarme con un tipo de narrativa a la que, como escritor, le he hecho el quite, quizá más por prejuici&lt;/span&gt;o que por otra cosa: la narrativa de superhéroes.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;Los superhéroes son ―qué evidente es, mas es preciso decirlo― la versión m&lt;/span&gt;&lt;span&gt;oderna de los&lt;/span&gt; héroes clásicos: hombres o mujeres dotados de fuerzas más allá de lo común, al servicio de valores trascendentales: honor, patria, el bien, amor, etcétera. Son seres extrahumanos: pueden tener alteregos que vivan en un piso, coman pizza y beban café vestidos de traje en una oficina, entre teléfonos y la angustia existencial de sus mortales compañeros, pero siempre están ahí cuando se les necesita, harán el bien y nunca tendrán dudas éticas. Esto ha cambiado, claro, en los últimos veinte años: el caso más relevante es el de Batman, cuya complejidad sicológica se ha vuelto un tema recurrente &lt;/p&gt;&lt;img src="http://3.bp.blogspot.com/-_pDzk83NA2Y/TqYXwKBm4zI/AAAAAAAAALE/y_CkRsX8Wlw/s320/Cap%2BAmerica2.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5667243297184604978" style="float: right; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 10px; margin-left: 10px; cursor: pointer; width: 320px; height: 177px; " /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt; en los artistas que han trabajado la franquicia durante los últimos años. Pero, de una forma generalizada, los superhéroes representan la fantasía personal de hacer lo correcto salvando todos los obstáculos: salvar la chica y salvar el mundo, todo en una misma noche.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;Capitán América&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span&gt; cuenta con un reparto que hace el trabajo, pero no va más lejos de ahí: Chris Evans posee el físico, Hugo Weaving siempre es un encantador villano, y Tommy Lee Jones es, una vez más, el tipo duro de la vieja escuela cuando los hombres eran hombres de verdad. Es de agradecer que el humor infantil está totalmente por fuera ―así como la sangre derramada―, pero, para cualquiera que sepa algo del funcionamiento del ejército estadounidense durante aquella época, quizá sorprenda ver negros y asiáticos peleando junto a anglosajones protestantes blancos. La pequeña banda que acompaña al Capitán América es un cóctel de orígenes étnicos, una forma de decir “todos contra los nazis”, o algo así. Salvo estos guiños a la corrección política, y el, ya casi aceptable, excesivo uso de gráficos de computadora, la película es tolerable, sin llegar a aportar nada nuevo: el héroe es pura bondad, Estados Unidos una nación multiétnica, los nazis… siendo un tema tan complejo, y no queriendo ya mostrar alemanes ametrallados o portándose como completos estúpidos ―muchas lunas han pasado desde los días de &lt;i&gt;Hogan’s Heroes―&lt;/i&gt;, los realizadores le han dado a la organización Hydra ―un apéndice secreto del sistema científico alemán―, comandada por el temible Red Skull, la calidad de un paraestado comprometido con la dominación mundial. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;¿Por qué se sigue narrando con esta simplicidad de argumentos? Mucha de la mediocridad del cine de acción y aventuras de verano tiene como origen la levedad de sus contenidos. Al cinéfilo “culto” le quema la vista todo lo que sea provisto por los grandes estudios de Hollywood; si hay efectos especiales, siente mareo; si el presupuesto es muy elevado, sufre de urticaria, y si está basado en un cómic, o&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;la película es “apta para todo público”, vomitará. No estoy aquí para robarles el corazón; nunca he creído que las grandes producciones del verano sean obras de excelsa calidad cinematográfica, aunque tampoco las rechazo de plano como subproductos concebidos por codiciosos peces gordos de los estudios. El cine empezó siendo un entretenimiento masivo, las primeras películas eran de ciencia ficción y vaqueros, ¿por qué, entonces, decir ahora que el “verdadero cine” trata solo sobre conflictos domésticos, llanto y escenas post-coito? Si el cine divierte, camaradas lectores, entonces está cumpliendo una de sus funciones; tiene otras, no obstante; muchas, de hecho. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;Capitán América&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span&gt; como &lt;i&gt;Linterna Verde&lt;/i&gt;, como las demás películas de superhéroes que se han hecho últimamente ―con excepción de la trilogía Batman de Chris Nolan― suelen sufrir por falta de complejidad temática; los productores presionan o permiten que sus escritores construyan tramas a partir de estructuras ya probadas en el mercado, efectivas, y simples. No hay, dirán, necesidad de romperse el coco inventándole un gran conflicto de intereses, o una crisis de fe al héroe enmascarado; que del existencialismo se ocupe la literatura francesa. Tampoco, imagino, pensarán aguarle el fin de semana a los buenos ciudadanos, poniendo en la pantalla temas como la seguridad internacional, el rol de los Estados en y contra el terrorismo, las hegemonías de poder y el neocolonialismo. Nada de eso: el bueno, el malo y la chica sexy;&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;una hora y cuarenta y cinco minutos, y final feliz con una ligera coletilla que nos permita trabajar en una secuela, o al menos venderla a otros. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;¿Son los espectadores masivos unos idiotas? O prefieren las narrativas peso pluma, digeribles con soda de dieta y rosetas de maíz. Un poco de ambas cosas, creo yo. Mi teoría es que el miedo principal de los productores y los espectadores es a fallar a un test de análisis. Nadie, creo, querría salir de una sala de cine con la pesada sensación de no haber comprendido el filme, en especial cuando es una película de superhéroes. Mas no hay necesidad de considerar que el reto irá tan lejos; toda narrativa puede ser apreciada a distintos niveles, y debe poseer la flexibilidad para que cada punto de vista haga una lectura de esta. Solo así el contenido puede separarse de la forma, y seguiremos pensando en la obra incluso ya abandonada la sala, o trascurridos los días desde que fuimos al cine. De otra forma, ¿para qué pagamos cinco dólares por algo que no podemos llevarnos a casa y no tiene otro destino que caer en el olvido? &lt;span&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-1102814662707730310?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/1102814662707730310/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=1102814662707730310' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/1102814662707730310'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/1102814662707730310'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2011/10/sobre-superheroes-y-narrativa.html' title='Sobre superhéroes y narrativa'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-GU5i3IQoGTk/TqYXcpRf4SI/AAAAAAAAAKs/uzfkEARp3QE/s72-c/Cap%2BAmerica.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-6664515666091809424</id><published>2011-10-03T20:02:00.001-07:00</published><updated>2011-10-03T20:03:15.513-07:00</updated><title type='text'>¿Quién es el enemigo?</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-W6YPcBhWo1g/Top3ZD8VqWI/AAAAAAAAAKk/rKYZY-AAPtg/s1600/apocalypse_now1.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-W6YPcBhWo1g/Top3ZD8VqWI/AAAAAAAAAKk/rKYZY-AAPtg/s320/apocalypse_now1.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659467154183268706" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;Le escuché alguna vez a un veterano policía, tras algunos años de servicio en lo que llamamos “zona roja”: “El problema es que uno no sabe de dónde le va a venir el primer tiro”, decía, en una entrevista, ya vista hace una decena de años, con respecto a los peligros representados por los guerrilleros ocultos entre civiles. La importancia de saber dónde está ―y quién es― el enemigo es vital: hacer guardia de manera permanente es tedioso, pero es mejor que ser degollado en la noche por nuestra sombra. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;A ese recuerdo llegué debido a una columna que leí hace unos minutos, donde su autora lanza otras cuantas saetas más contra los pedantes, los esnobistas y demás escritores con pretensiones de grandeza. Bueno, el texto apunta más a darle publicidad a una revista donde la columnista publica; esto, imagino, no es un crimen, sino apenas un acto de poco decoro, como vender obleas en una iglesia, cosa nada reprochable en nuestros días de desplomes bursátiles. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;Pero al llegar a las últimas palabras, indignado contra aquellos odiosos seres señalados por la columnista, me detuve a imaginarlos, a fijarlos en algún lugar del panorama literario nacional y latinoamericano, y, damas y caballeros, crean ustedes si les digo que no pude ubicarlos, o dibujarme siquiera una caricatura generalizada de esos oprobiosos entes. Nada, no sé quiénes son. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;La columnista no es la única que se ha despachado contra los pedantes literarios; el odio que existe contra estos parece ser universal. Nada peor que estos mortales que se creen mejor que los demás, sí, ¿pero quiénes son? ¡Quiero verlos para arrojarles un zapatazo! Pero parece que solo existen en la mente de estos escritores; parece que son fantasmas que los persiguen durante el sueño y a quienes les pueden achacar todos sus fracasos o sus éxitos a medias. Más de una vez me he topado con algún compañero de letras ―aprendiz de escritor si lo desean― quien me repite que, lo único que nos impide alcanzar la fama literaria, publicar por decenas de miles de ejemplares, y ver los títulos de nuestras obras, en idiomas diferentes al español, son una turba de agentes malignos que se reparten contratos, cierran puertas a otros que no sean sus amigos, arreglan concursos literarios, o desechan propuestas que nos les convengan. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;Y yo, mis amados lectores, he sido también uno de estos aprendices avinagrados por el recelo…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;Mas nunca conseguimos saber quiénes son, dónde están sentados, a quién responden, y qué motivos los impulsan cada mañana a obstruir el camino que conduce a los nuevos autores, o a los viejos provistos de talento, del reconocimiento mundial. ¿Quién es el enemigo? No afirmo ―como una mala lectura podría sugerir― que tales personajillos no existan: sino que invito a que, quien en un cóctel con personalidades del mundillo literario, lanzamiento de libros, presentaciones en ferias o grandes eventos culturales en Cartagena, se encuentre a estos pedantes literarios, no se limite, por favor, a darles la mano, besarles el anillo, preguntarles “Tenemos un tintico pendiente, ¿no?” y tomarse una foto con ellos, sino use su columna para denunciarlos. Y griten “¡Fulanito es un asno! ¡Rechazó mi novela sobre malos polvos!” o bien “Perengano ¿por qué Sutanita ganó el concurso aquel de poesía y yo no!”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;PD: Desde hace algún tiempo he venido recibiendo los correos incendiarios de Harold Alvarado Tenorio. Pensé en borrarlos, como suelo hacer con el spam; no obstante, valoro que al menos este sujeto, quien ya no tiene nada qué perder, no tiemble en darle nombres propios a quienes critica, y sí señalarnos la “gravedad” de sus pecados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-6664515666091809424?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/6664515666091809424/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=6664515666091809424' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/6664515666091809424'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/6664515666091809424'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2011/10/quien-es-el-enemigo.html' title='¿Quién es el enemigo?'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-W6YPcBhWo1g/Top3ZD8VqWI/AAAAAAAAAKk/rKYZY-AAPtg/s72-c/apocalypse_now1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-8694813713905431840</id><published>2011-09-22T14:48:00.000-07:00</published><updated>2011-09-22T14:49:45.370-07:00</updated><title type='text'>L'auteur a décédé</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-SzRMZ3NmwEA/Tnutcu3a4MI/AAAAAAAAAKc/6b3UvIp9f-M/s1600/Kindle%2Bund%2BFawkes.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 274px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-SzRMZ3NmwEA/Tnutcu3a4MI/AAAAAAAAAKc/6b3UvIp9f-M/s320/Kindle%2Bund%2BFawkes.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5655304466222211266" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;Para algunos críticos y estudiosos, el autor ha muerto: lo importante, lo que le sobrevive, es su obra. Ahora, no obstante, una muerte real se cierne sobre los creadores: a lo largo del mundo, ciertos grupos pugnan por el derecho de los consumidores a acceder a las creaciones artísticas de una manera gratuita. Y esto, damas y caballeros del jurado, tiene su lado espinoso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;Es aceptable que entre los derechos inalienables de los seres humanos esté el de ser parte de una cultura, y poder gozar de los privilegios de esta; la construcción de la identidad no parte solo de recibir un certificado como nacional de un país, cantar un himno y saludar una bandera, ser súbdito de sus leyes y respetar a sus autoridades. Las creaciones artísticas nacen a partir de diversas corrientes culturales, y van dirigidas a quienes están inmersos en estas, y, en menor medida, al resto de la especie humana. Por ende, si la producción de arte y su consumo están mediadas por un factor económico, cabe suponer que habrá una barrera siempre entre creadores y espectadores: uno puede afirmar que Gabriel García Márquez es un valor artístico y cultural de la nación, pero de esto no puede dar fe el campesino o esclavo minero analfabeta que jamás ha leído uno de sus libros, debido a su incapacidad para leer y su falta de recursos para adquirir un libro de Gabo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;Para ello existen las bibliotecas, dirá usted, pero, como demostró el famoso caso de la biblioteca ambulante transportada en un burro, tales recintos no existen en la totalidad de la nación. ¿Además, disfruta usted de los libros solo en la biblioteca? O compra, cuando la situación lo permite y el título lo convence, un ejemplar en la librería. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;Los gobiernos, cuando son buenos, trabajan en la propagación de las artes entre sus ciudadanos; es una forma de educar y enriquecer la vida de los habitantes de una nación; no todo puede ser azadón, tres comidas al día y una botella de cerveza los fines de semana. Así que crean políticas encaminadas al aumento del consumo artístico per cápita: más librerías, conciertos a bajo costo, o sin costo; museos, y cine para todos. El principio de esta propagación de las artes debería ―y repito &lt;i&gt;debería&lt;/i&gt;― tener como propósito, no la que población se acostumbrara al acceso gratuito a las artes, y que se amotinen cuando alguien pretende aplicar una cuota al evento, sino a formar consumidores de arte: gente que pueda comprar, de cuando en cuando, un cuadro, muchos libros al mes, películas cada fin de semana, y conciertos de su género musical favorito. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;Sin embargo el tiempo transcurre y con él el molde de los tiempos se erosiona y se transforma. El internet permitió muy pronto un acceso gratuito a la música de forma gratuita, más tarde al cine, luego incluso a los seriados, y ahora, también, a la literatura. Al menos en el campo de la música, el fenómeno de distribución gratuita fue combatido con grandes abogados y litigios de millones de dólares. Mas la industria, y en especial los artistas, se percataron que el mercado y las vías del arte se metamorfoseaban: hubo un tiempo en que si querías escuchar a Mozart tenías tres opciones: ir a Viena a escucharlo, dirigiendo con grandes giros de sus brazos la orquesta real, o bien asistir a un recital privado donde alguien con buen oído y mucho talento como intérprete replicara las copias de las partituras enviadas por barco desde Europa, o, con estas mismas, reproducir tú mismo las notas en la soledad de tu casa, sobre el piano familiar. Ahora no te tomará más de un minuto entrar a YouTube, escribir “Mozart” en la barra de búsqueda ―incluso escribir “mosar”, y el sistema inteligente te corregirá― y los resultados de búsqueda te brindarán la mayor parte de sus creaciones. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;Hay, entonces, grupos hoy en día dedicados a propagar una política de libertad absoluta de las obras; ¿a qué puede llevar esto, que los consumidores de arte no paguen ya un peso por las obras, sean literarias, musicales, cinematográficas y demás? A una catástrofe.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;Sí, señoras y señores de extrema izquierda con el seño fruncido bajo sus máscaras de Guy Fawkes, en un mundo donde el trabajo del artista no sea reconocido económicamente solo se puede esperar un mundo sin arte, ya que este, si no se renueva, pierde su valor y termina por evaporarse. Crear es algo que el artista ―uno de verdad, no uno de esos soretes vendedores de tarjetas de crédito para supermercados― hará siempre, le paguen o no; con un brazo astillado, sin piernas o medio cerebro frito por una desfibrilización mal aplicada. Lo cual no significa que no sea un trabajo, que exija recursos, para su composición y distribución, y que esto deba remunerarse. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;No obstante a mis anteriores palabras, definir cuál será el curso de los acontecimientos si este patrón se sigue presentando sería algo inoficioso. Pensemos, por ejemplo, lo siguiente: los libros electrónicos se difunden a todo el mundo y cobrar por ellos en internet no resulta ya negocio; ganancia de los autores, cero; ganancia de los editores, cero, además de pérdida de tiempo valioso. Los editores se&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;retiran, ¿quién hará los libros? Nadie, salvo sí, como parte de la escritura, los autores añaden su trabajo auto editándose. Pasa el tiempo, y todo el mundo publica si tiene el tiempo y la paciencia de autopublicarse, resultado: millones de escritores, como bloguers ahora, unos buenos, otros malos, muchos en la categoría de muy malos. ¿Quién podrá distinguir entre unos y otros? No me resulta increíble que las editoriales y los agentes literarios descarten toneladas de manuscritos al año; muchos son auténtica basura ―e infiero esto a partir la cantidad increíble de novelas mediocres e incorrectas en su redacción que encuentro en las librerías―, pero sus autores están convencidos de su genialidad. Algo similar, supongo, ocurre en las demás industrias artísticas. Basta ver las filas que se generan ante el casting para un &lt;i&gt;reality show&lt;/i&gt; que busque nuevos cantantes o actores: miles de pequeñoburgueses o proletarios, hartos de sus malos empleos o las goteras en sus casas, de la rutina vendiendo pollo frito o la mirada reprobadora de sus madres tras cualquier acción. Salen a hacer el ridículo solo porque un conocido, entre la atmósfera etílica de la última fiesta, tras oírlo destrozar una balada popular, le ha dicho lo talentosa o talentoso que es para el canto. El jurado los destroza, los seguidores del &lt;i&gt;reality show&lt;/i&gt; se doblan de risa, y todos los accionistas del negocio ganan. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;No, amigas y amigos, el mundo no está a reventar de Dickens, Mozarts o Picassos; la genialidad es rara. Se necesita de un filtro que separe a los pretendientes ―a esos infortunados que solo ansían el brillo de la fama― de los auténticamente capacitados ―que en últimas tienen por único anhelo tener un pequeño espacio en el mundo para hacer lo suyo, y, sí obtener algo de reconocimiento―. Y esto, camaradas, exige la existencia de una mecánica comercial cuyo rodamiento necesita dinero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;El mundo tiene que aprender a pagar por las obras de los otros, o el arte pasará a pronto a ser algo que los gobiernos deban conservar tras las rejas y muros de los museos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-8694813713905431840?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/8694813713905431840/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=8694813713905431840' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/8694813713905431840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/8694813713905431840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2011/09/lauteur-decede.html' title='L&apos;auteur a décédé'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-SzRMZ3NmwEA/Tnutcu3a4MI/AAAAAAAAAKc/6b3UvIp9f-M/s72-c/Kindle%2Bund%2BFawkes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-1613329989919188508</id><published>2011-09-13T18:13:00.001-07:00</published><updated>2011-09-13T18:55:48.218-07:00</updated><title type='text'>Cállate, memoria</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-SIZn9AsJ0gw/TnAAW5rXkRI/AAAAAAAAAKU/45cyRKWPbsc/s1600/Old_family_photo_by_allwell.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-SIZn9AsJ0gw/TnAAW5rXkRI/AAAAAAAAAKU/45cyRKWPbsc/s320/Old_family_photo_by_allwell.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5652017925789815058" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;¿Qué es la vida? Memoria. El cerebro nunca atrapa el presente, siempre está un momento después. Por eso, parece ser, la mayoría de las novelas y cuentos se escriben en tiempo pasado; &lt;i&gt;algo&lt;/i&gt; ocurrió y &lt;i&gt;alguien&lt;/i&gt;, ahora, lo cuenta. Pero qué nos cuenta; ¿qué hay en ese pasado digno, no solo de ser recordado, sino citado, descrito hasta detalles mínimos, reproducido en miles de copias y distribuido a todos? La existencia del grueso de la humanidad suele permanecer entre las brumas grises del término medio: naces, creces, un día te reproduces y no llegas a enterarte de tu propia muerte; triste, pero, en uno de los miles de casos, tal vez de los millones de casos alguien, en un punto de su tránsito por el mundo, vive algo que la mayoría no llegará a vivir jamás. Ahí surge la literatura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;Pero esto no es del todo correcto, apreciado lector; cada día, bajo el rótulo de “literatura” salen al mercado toda serie de cuentos y novelas donde no pasa nada, sus protagonistas son tan corrientes como el vendedor de cigarrillos que vez cada día de camino al trabajo, y al final del relato, no hay una gran sorpresa, sino que, parece ser, el narrador, con los dedos adoloridos, deja ya de contarte los eventos prosaicos de la vida del protagonista. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;¿Por qué, me preguntaba yo hace un rato, leyendo las primeras páginas de una nueva novela de un celebrado escritor, algunas personas creen que su existencia y miserias son material literario? Con algo de paciencia, llego a comprender que todos somos los protagonistas de nuestra vida; salvo, sí, esos fanáticos de las celebridades, que no dejan de curiosear sobre las vidas de estos; o los amantes obsesivos, que siguen los movimientos del vestido de su pareja, desde el otro lado de la calle, ayudados por prismáticos. Yo, yo, yo y luego yo, dice el solipsista. “Nadie ha amado como yo, nadie ha perdido como yo, y nadie sufre, cada día, como yo; si me muero se acaba el mundo, si para mí brilla el sol es que dios sonríe”. Acuso a la lectura compulsiva de libros de autoayuda esta perspectiva pseudofilosófica. No le importas a nadie, ni tu mujer no es la más bella, ni tu hijo el más brillante, todos hemos perdido a alguien, o lo perderemos, sabemos lo que es llorar, y sonreír cual idiotas en pleno trance amoroso. ¿Vas a enseñarnos a vivir? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;En algunas ocasiones, sin embargo, las dramáticas situaciones en las que caen algunos seres humanos, al ser vistas por la literatura, componen una imagen donde se recrea el mundo, y todos quedamos reflejados. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;Debí añadir que esto ocurre en raras ocasiones. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;Muchas novelas aparecidas en Colombia durante los últimos cincuenta años tienen la triste deficiencia de no ser más que el grito de un autor tratando de encontrar brazos y curvadas expresiones faciales que se apiadan de él. O ella. Enmascaran pudorosamente sus vidas aplicándole seudónimos a sus familiares y aclarando en las primeras páginas que “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”, frase que hoy día, por principio, debería estar solo permitida a los programas humorísticos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;No censuro la actividad de la escritura como un ejercicio personal, cuyo objetivo pueda ser el exorcismo, o el registro de una memoria personal, familiar, o local. Más personas deberían escribir a diario, y muchas menos deberían publicar. ¿Qué pasará, oh musas, cuando cualquier hijo de vecino escriba una novela sobre su vida privada, la muerte de sus hijos, la traición de su esposa, el cáncer de su marido, la deuda con el tendero de la esquina, ese empleo que no tuvo, esa mujer que vio atropellada en la calle, el perro caliente medio podrido que se comió a la salida del estadio? Con lo del libro electrónico, y el auge de páginas personales, como esta que usted, lector, tiene ante los ojos, será posible. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;Lo peor, me temo, de estos autores, es que ni siquiera tratan de darle algún eje a su historia. Arrójenme piedras, si gustan, pero yo soy de la vieja escuela donde se nos enseñaba a darle un conflicto a las historias. Si, por suerte ―porque eres parte de una minoría―, has tenido siempre empleo, nunca tuviste que arrastrarte en una trinchera, te enamoraste y te casaste con tu primera novia y aún es tu esposa, si tuviste una infancia dorada y el presente es, comparado a millones de desdichados de este planeta, una existencia feliz, ¡pues ve a buscar historias que contar a algún lado! Pero no nos cuentes de tus paseos a caballo, tu apartamento en Manhattan, tus fines de semana en esa isla idílica con casitas pintadas de azul, o tus noches de copas, vestido de blanco, en las que flirteaste con alguien de la nobleza, menos aún si no te llevaste a esa princesa a la cama. Y, si te atreves a poner en la librería doscientas páginas de tu vida de infancia, me harías el pequeñísimo favor de enriquecer tu vocabulario, esforzarte en los ornamentos de la prosa, darle algo de profundidad meditativa ―filosófica si quieres―, a esos pasajes de tu vida pasada, a fin de, por lo menos, hacer más tragable esas doscientas páginas por las que pagaremos tanto, y recibiremos, al final, tan poco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;Añado a esta entrada la exquisita escena de &lt;i&gt;Adaptation&lt;/i&gt; donde el guionista &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Charlie Kaufman recibe una violenta reprimenda por parte de Robert McKee, al plantear una película sin conflicto, donde no pase nada, “más cercana &lt;/span&gt;&lt;span&gt;al mundo real”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-6a7c1771fcf652ee" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http://v2.nonxt1.googlevideo.com/videoplayback?id%3D6a7c1771fcf652ee%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1331111740%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D6E1C3359650618F8F7E99EE6EDCC92F56BA231F6.6F66EEEE041CA82FA7E2D3D92F04BCCC564CC66A%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D6a7c1771fcf652ee%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DeD3piq9JXdvnRIMY4OkhmqrxWZQ&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player" type="application/x-shockwave-flash"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http://v2.nonxt1.googlevideo.com/videoplayback?id%3D6a7c1771fcf652ee%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1331111740%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D6E1C3359650618F8F7E99EE6EDCC92F56BA231F6.6F66EEEE041CA82FA7E2D3D92F04BCCC564CC66A%26key%3Dck1&amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D6a7c1771fcf652ee%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DeD3piq9JXdvnRIMY4OkhmqrxWZQ&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-1613329989919188508?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/1613329989919188508/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=1613329989919188508' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/1613329989919188508'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/1613329989919188508'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2011/09/callate-memoria.html' title='Cállate, memoria'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-SIZn9AsJ0gw/TnAAW5rXkRI/AAAAAAAAAKU/45cyRKWPbsc/s72-c/Old_family_photo_by_allwell.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-2653564158147294908</id><published>2011-08-05T21:01:00.001-07:00</published><updated>2011-08-05T21:03:32.000-07:00</updated><title type='text'>Ask the British girl</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-CidB_fsX1mw/Tjy84ej5M0I/AAAAAAAAAKE/48TSHxVExkk/s1600/ABGPortada.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 204px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-CidB_fsX1mw/Tjy84ej5M0I/AAAAAAAAAKE/48TSHxVExkk/s320/ABGPortada.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5637588512023327554" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hoy terminé el primer borrador de mi última novela, &lt;i&gt;Ask the British girl. &lt;/i&gt;Una historia de amor acerca de las relaciones entre el lenguaje, la inteligencia y la realidad.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Como es usual, he decidido hacer una portada falsa de mi libro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Saludos!&lt;br /&gt;  &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-2653564158147294908?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/2653564158147294908/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=2653564158147294908' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/2653564158147294908'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/2653564158147294908'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2011/08/ask-british-girl.html' title='Ask the British girl'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-CidB_fsX1mw/Tjy84ej5M0I/AAAAAAAAAKE/48TSHxVExkk/s72-c/ABGPortada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-4998884029191657212</id><published>2011-07-28T21:39:00.000-07:00</published><updated>2011-07-28T21:43:19.596-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ficción'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='espionaje'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hanna'/><title type='text'>"Los chicos crecen"</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-G5zLl9hVDD0/TjI55HNF30I/AAAAAAAAAJs/HujbBQf87To/s1600/Hanna-2011-Movie-Poster.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 216px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-G5zLl9hVDD0/TjI55HNF30I/AAAAAAAAAJs/HujbBQf87To/s320/Hanna-2011-Movie-Poster.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5634629737143197506" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;Conseguí ver &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Hanna&lt;/i&gt;, el filme de Joe Wright (&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Atonement, Pride &amp;amp; Prejudice&lt;/i&gt;) acerca de la lucha de un ex espía y su hija contra su pasado. Una buena historia de es&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;pionaje, aunque no demasiado alejada &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;de algunas convenciones ya gastadas del género. Para quienes no han tenido la oportunidad de verla, la historia va un tanto así: Hanna (Saoirse Ronan) y Erik, su padre (Eric Bana), viven en la quietud del bosque ártico sin, al parecer, hacer otra cosa que estudiar, cazar y, por supuesto, entrenar: Erik es un ex agente secreto, de esos a la antigua, dotado de físico y cerebro para resolver cualquier situación; por ello es normal que esté preparando a su hija Hanna en algunos recursos de las artes negras: combate cuerpo a cuerpo, armas, estrategia, idiomas. La chica, ya una adole&lt;/span&gt;scente, desea ver otra cosa que la blanca quietud que la ha rodeado durante toda su vida; sin embargo, para que puedan regresar “al mundo”, padre e hija deberán enfrentar a la malvada Marissa (Cate Blanchett), ex jefa de Erik, quien desea muerto a este agente y, al enterarse que este tiene una hija, querrá atraparla.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;Como toda película de espías que se respete, la historia básica guarda en su interior un secreto que se irá revelando gradualmente a medida en que la amenaza sobre los héroes cierre el cerco sobre estos, aunque en este caso, por suerte, el asunto no trata de la destrucción del mundo, el renacimiento de Hitler, o experimentos con extraterrestres. En términos corrientes, una historia sencilla; tan irreal como la mayoría de filmes de acción, pero sostenida, principalmente, en una buena selección de actores, pocos diálogos y esce&lt;/span&gt;narios realistas. Empezamos en el extremo norte lapón de Finlandia, para emerger en el desierto de Marruecos, donde Hanna empieza su fuga-marcha para una cita acordada con su padre en Berlín, cosa que consigue al ganarse la confianza de una chica, Sophie (Jessica Barden) y los padres de esta, quienes viajan de vacaciones en una estrecha van.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/-sJMMwlR7RHk/TjI6MyThYwI/AAAAAAAAAJ8/gfZ8y-1NdWY/s320/saoirse-ronan-as-hanna-in-hanna-2011.jpg" style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 136px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5634630075130405634" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;En el aspecto técnico es de agradecer la falta de efectos especiales y fondos hechos a computador, trucos que ahora empañan la mayoría de películas. En &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Hanna&lt;/i&gt; no hay ridículos arneses para permitir que las peleas contengan patadas voladoras, ni secuencias en cámara lenta, o, ni siquiera, grandes explosiones de las que los protagonistas se salven por milésimas de segundo. Bana, Ronan y Blanchett, actores formados en películas de corte más dramático, dan un toque de seriedad al asunto; nada de chicas curvilíneas ni fisiculturistas disparando subametralladoras uzi en cada mano. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;Puesta en relación al tiempo que dura la película, las escenas de acción son pocas y bastante sencillas, con lo cual se prueba que una cinta de acción puede contener más que explosiones, tiroteos y persecuciones con helicópteros incluidos. Aunque nada es perfecto, y &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Hanna&lt;/i&gt; adolece de ciertas debilidades: aunque Ronan interpreta a un chica de belleza regular y bastante aceptable como producto de la Europa del Norte, su shock al encontrarse con la vida moderna, tan distinta a todo lo que conocía, resulta poco creíble y bastante sacada del manual &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Y Tarzán conoció Londres&lt;/i&gt;. Y mientras el recorrido de Hanna para encontrarse con su padre arrastra el hilo narrativo principal, Erik tiene las cosas bastante fáciles, y de por sí es un personaje que termina alejándose bastante del núcleo de la historia. Marissa, la malvada, está más cerca de Irina Spalko (la villana en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal&lt;/i&gt;) que de otros personajes mejor trabajados de Blanchett: desalmada, fría, inerme a la violencia que la rodea, y decidida a actuar fuera de la ley por un simple interés personal, repitiendo el estereotipo del oficial de caso corrupto yanqui. Más fresca y genuina es Olivia Williams en su papel de Rachel, la madre de Sophie; una mujer moderna con gusto por la vida del campo; y aunque su personaje, y su familia, son elementos tangenciales en la historia, añaden esa gota de realismo que nos hace aceptable el cuadro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;Al terminar de verla no pude dejar de asociarla de lo que parece ser un esquema que empieza a repetirse con nauseabundo exceso: el caso Jason Bourne; ya saben, un hombre o mujer, al parecer inocentes y sencillos, sufre, de la noche a la mañana, la persecución por parte de los organismos cuasi todopoderosos de una agencia secreta del gobierno estadounidense. El héroe, o heroína, entonces, tendrán que usar todos sus recursos mentales y físicos para descubrir la causa de esta persecución y ponerle fin. Bien, tras &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;The Bourne Identity&lt;/i&gt; (2002) y sus secuelas, hemos visto agentes huir de sus jefes en &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Red&lt;/i&gt; (2010), &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Mission Impossible III&lt;/i&gt; (2006), &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Salt&lt;/i&gt; (2010), &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Knight and Day&lt;/i&gt; (2010), &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Eagle Eye&lt;/i&gt; (2008) y es el tema central en las próximas películas &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Haywire&lt;/i&gt;, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Mission Impossible: Ghost Protocol&lt;/i&gt; y &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Abduction&lt;/i&gt;. Dirá el lector que no es un tema nuevo, y ya, de hecho, el epítome del agente secreto, James Bond, en más de una ocasión ha librado batallas contradiciendo a su amo, o hemos visto el fenómeno cuando la realidad toca al cine: en &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Fair Game&lt;/i&gt;, la agente de campo Valerie Plame (Naomi Watts) pierde su puesto en la CIA cuando su esposo expone las mentiras del gobierno Bush con respecto a las armas de destrucción masivas iraquíes. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;Pero no deja de ser un fenómeno interesante, y el mensaje parece ser claro: ya el enemigo es menos una potencia extranjera, un grupo terrorista, o un siniestro y poderoso hombre oculto en una isla secreta; las verdaderas amenazas están en casa, en la gente en la cual confiamos y cuyos sueldos se pagan con nuestros impuestos. El agente renegado debe desconfiar de todos, retar a la autoridad, descubrir los juegos sucios del poder, y ver como su imagen es destrozada, sus familiares perseguidos y sus colegas ya no confían en él. ¿Qué ocurre? Pareciera que la cultura popular ya no confía en los poderes establecidos, en este mundo donde la valentía de los hackers de Wikileaks despierta simpatías entre los liberales. O bien estamos viendo la caída del héroe neoclásico, aquel que se haría matar por su bandera y valores tradicionales. Aunque bien podemos considerar que la ficción contemporánea está valorando más al individuo y los intereses personales, por encima de la manada y el bien ulterior. &lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;          &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;Cuando la villana Marissa le pregunta al héroe Erik por qué ha decidido salir con su hija del encierro en el bosque finlandés, este solo responde “los chicos crecen”. Bueno, al parecer también el público y sus preferencias. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-4998884029191657212?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/4998884029191657212/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=4998884029191657212' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/4998884029191657212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/4998884029191657212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2011/07/los-chicos-crecen.html' title='&quot;Los chicos crecen&quot;'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-G5zLl9hVDD0/TjI55HNF30I/AAAAAAAAAJs/HujbBQf87To/s72-c/Hanna-2011-Movie-Poster.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-3931538201734185132</id><published>2011-07-21T17:59:00.000-07:00</published><updated>2011-07-21T18:01:47.758-07:00</updated><title type='text'>Sobre el arte de entrenar papagayos</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-PfB5Mf9RsB4/TijL6mDkauI/AAAAAAAAAJk/C-ExIDP8UzA/s1600/img-conferencias-page.png" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 223px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-PfB5Mf9RsB4/TijL6mDkauI/AAAAAAAAAJk/C-ExIDP8UzA/s320/img-conferencias-page.png" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5631975541535173346" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;La sociedad, cada cierto tiempo, pero no en la frecuencia adecuada, se pregunta sobre la educación. Es normal, hablamos de un hecho cuyo efecto en la población atañe a la totalidad de los individuos: si tienes acceso, bien; de lo contrario, mal por ti. &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Ser&lt;/i&gt; en una sociedad significa seguir las reglas de esta ―tener un nombre, unos padres, etc.―, y para aprenderlas debes recibir educación; primero, padres, luego, escuela, y, a todo lo largo de tu existencia, experiencias. Nos convertimos en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;alguien&lt;/i&gt; a través de la educación ―tú ingeniero, tú abogada, tú dictador incompetente y senil, tú estrella de rock―, y la educación nos da, también, límites ―la velocidad, la corriente y la comida podrida matan; es mejor ser rico que pobre; si no vale la pena, no te esfuerces, y otros―. En resumen, entramos en el sistema educativo queramos o no, y, por lo mismo, las sociedades deben preguntarse cada día si sus sistemas son eficientes, están bien engrasados, y sus resultados son buenos ciudadanos o completos cavernícolas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;Hace un par de horas estuve en una charla sobre la educación artística; llevaba por título “Maestro ignorante, ¿enseñar arte?” con el profesor José Hernán Aguilar, y un sujeto cuyo nombre no anoté. El tema inicial, la enseñanza del arte y la posibilidad, o imposibilidad, de enseñar el oficio. La charla, he de ser honesto, era un bote de un solo remo, giraba sobre sí sin avanzar hacia ningún lado. Pero mientras el profesor se ocupaba de comentar algunas desconectadas experiencias personales, decidí pensar en la relación entre artes y educación; he aquí algunas conclusiones:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;1. Toda las técnicas pueden ser enseñadas, no importa; su aplicación siempre variará. (“Nada recto se ha hecho con la torcida madera humana” Kant)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;2. La mejor escuela es la del ejemplo: la humanidad recuerda a Homero, Dante, Shakespeare, y a Da Vinci, Velásquez y Picasso. Que los alumnos los recuerden también.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;3. El ego nunca ha hecho buenos profesores: si quieres que oír tus propias palabras en la boca de tus alumnos, mejor entrena papagayos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;4. No hay que reinventar la rueda; pero no perdemos nada con tratar de perfeccionarla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;5. Los clásicos son sencillos; construir un castillo de abstractos conceptos extraídos de la filosofía contemporánea francesa solo te llevarán al salón de los patéticos con ínfulas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;(Da Vinci nunca tuvo que explicar su &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Gioconda &lt;/i&gt;a nadie ―aunque ¿quién sabe?―).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;6. La moda puede ser un arte pero el arte no sigue tendencias de moda; un tiburón en formaldehido no compite con &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La creación de Adán&lt;/i&gt;. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;7. La universidad puede darte un certificado, pero la iluminación solo la recibirás tras pasar trescientas horas frente a un lienzo inhalando oleo. (Bueno, entre trescientas y quinientas)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;8. La obra expresa múltiples sentidos, no máximas absolutas. (Antes de hacer política o negocios piensa en estudiar Comunicación Social o Publicidad)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;9. El arte es síntoma, no condición. (Los espectadores pueden ver dónde está la sociedad en una obra, pero no es deber del artista cambiar nada [no veas política en el arte, punto]).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;10. Si tu obra es real, hablará por sí misma; no la defenderás ni ―¡por favor!― mandes a tus amigos a escribir cartas contraatacando las críticas negativas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;11. Cronos es el juez supremo de las acciones humanas; lo bueno, lo grande, lo que tiene visos de originalidad, en otras palabras, los clásicos, sobrevivirán siglos después que los últimos vestigios de carbono de tus células se hayan disipado por el cosmos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;12. Enseña a tus alumnos a tener metas, o estos un día perderán la pasión y trocarán sus pinceles por una silla ergonómica, y la espátula por un “Bienvenido a nuestro banco, ¿en qué le puedo colaborar?”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-3931538201734185132?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/3931538201734185132/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=3931538201734185132' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/3931538201734185132'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/3931538201734185132'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2011/07/sobre-el-arte-de-entrenar-papagayos.html' title='Sobre el arte de entrenar papagayos'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-PfB5Mf9RsB4/TijL6mDkauI/AAAAAAAAAJk/C-ExIDP8UzA/s72-c/img-conferencias-page.png' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-6250586438831813575</id><published>2011-06-14T18:51:00.000-07:00</published><updated>2011-06-14T18:59:34.788-07:00</updated><title type='text'>El inmortal</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.revistaarabe.com.ar/fotos_noticias/borges.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 382px;" src="http://www.revistaarabe.com.ar/fotos_noticias/borges.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;En Ginebra, de cáncer, hace 25 años, hoy, moría el escritor latinoamericano más grande de todos los tiempos ―hasta ahora; no puedo ver el futuro―. &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-weight:bold"&gt;Jorge Francisco Isidoro Luis Borges. Pensé en escribir algunas muchas líneas para conmemorar este primer cuarto de siglo sin su presencia, cosa que no lamento ya que, si viviera, sería otra momia argentina recluida en su propia mente, un ex escritor, una estatua viviente alabada solo por los jóvenes. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;A diferencia de los Cuatro Magníficos del Boom, Borges creó una obra que superará a su tiempo, como ya ha superado a sus contemporáneos, y sobrevivirá a nosotros; se desprendió de la estupidez política, de ese afán ridículo de querer salvar el mundo y dejar el nombre en alto amordazando su prosa de idealismos; mandó al diablo la política y optó sabiamente por seguir la senda de sus maestros, a quien siempre respetó, enseñando a sus lectores que, mejor que Borges, había un Cervantes, un Dante, Shakespeare y otros de ese calibre. Escribía porque quería, cuando quería y lo que se le antojaba; buen ejemplo, difícil sí de seguir en esta época de publicistas elevados a editores, siempre pendientes del &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;target&lt;/i&gt; de mercado, y aplicando recortes a las obras, sin siquiera saber de ortografía. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;La obra de Borges, criticada por algunos como “demasiado erudita” ―la clase de expresiones que solo se escuchan en el Tercer Mundo―, tiene la ventaja de permanecer en el no-tiempo donde la auténtica poesía puede ser conectada con todo y los cuentos hablan de historias que se repetirán por siempre en el interminable aprendizaje humano; sus muros y personajes, laberintos ruinas y demás habitan en cada cultura y representan a todos los hombres, a diferencia de las historietas regionales, los cuentos con moraleja y las memorias de infancia, que desprendidas de la efigie de sus autores no son otra cosa que subjetividades resaltadas en la literatura por astutos agentes o editores ambiciosos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;Latinoamérica tiene la desgracia de la pobreza encima; pocas editoriales, pocas escuelas, escasas universidades. Los autores famosos son fruto de la suerte, y por ello los reflectores los destacan; así que, flotar en la órbita de lo universal, como hace Borges, es cosa de una mente desarraigada de patriotismos, culturizaciones y abstracciones sobre &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;el deber ser&lt;/i&gt; del autor. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;Han pasado veinticinco años; no digo paz en su tumba porque en esta no ha de quedar mayor cosa, mientras que su respiración y nervios palpitan cada vez que alguien lee alguno de sus ensayos, cuentos o poemas. Gracias al internet pude escuchar su voz, y ese acento increíble de los argentinos resuena en mi cabeza cada vez que abro uno de los volúmenes de sus obras completas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;Es posible que yo viva otros veinticinco, y entonces, cuando Borges lleve ya medio siglo de enterrado en su pacífica Suiza, quizá escriba otro texto como este, cuando, ya muchos de los hoy reputados escritores latinoamericanos, sean polvo almacenado en las cavernas del olvido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-6250586438831813575?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/6250586438831813575/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=6250586438831813575' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/6250586438831813575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/6250586438831813575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2011/06/el-inmortal.html' title='El inmortal'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-7050147127052075018</id><published>2011-05-02T21:13:00.000-07:00</published><updated>2011-05-02T21:14:57.749-07:00</updated><title type='text'>Los recursos del escritor</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-h3qKXs15y5I/Tb-BPDgjHEI/AAAAAAAAAJY/57RY95rNXsc/s1600/writers.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-h3qKXs15y5I/Tb-BPDgjHEI/AAAAAAAAAJY/57RY95rNXsc/s320/writers.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5602338557112032322" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;No hablemos de escritores; el adjetivo aplica a tantos casos que siempre pierdo tiempo determinado con exactitud a quién me refiero; hablemos de redactores, no de autores ni de narradores. Los redactores son quienes trabajan o tienen por pasatiempo apilar palabras armando conjuntos relativos a uno o varios mensajes. Escribir es componer con sentido literario, redactar es simplemente comunicarse por escrito. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;Como los escritores somos en buena parte redactores, he querido componer un post sobre algunas herramientas útiles para los redactores – escritores:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;1. Digitación rápida.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt; ¿Emplea usted sus índices solamente para escribir en su computadora? Quizá eso le sea suficiente, y sea usted uno de esos autores que suelen decir con orgullo “no tengo prisa”. Nadie la tiene, pero menos tiempo redactando es más tiempo corrigiendo; por ello, si usted es de los que usa alguna clase de teclado, no estaría de más trabajar en sus métodos de digitación; revisar qué está haciendo mal (qué dedos no está empleando, o bien cómo ahorrar tiempo), para aumentar el número de palabras por minuto que puede poner por escrito. En mi caso personal, jamás me baso en notas para escribir y rara vez redacto a partir de borradores manuscritos; inspiración e improvisación han sido los pilares de mi trabajo, lo cual significa que esta es solo una forma de hacer las cosas, y no un regla a seguir; sin embargo, dado que las ideas vienen y van, se necesita abatirlas en el instante en que se presenten poniéndolas por escrito, y, como a veces apenas si duran en mi mente unas milésimas de segundo, poder digitar a gran velocidad es una gran herramienta de trabajo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;2. Lectura rápida.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt; Cuando empecé a escribir, y algunos conocidos notaron mi interés en la literatura, preguntaron qué grandes obras clásica había ya leído. Con vergüenza admití que muchos de los clásicos inmortales aún no habían pasado por mis manos, y apenas tenía referencia de sus autores y contenido. Fatal, decían estas personas: como si un joven pintor nunca en su vida hubiese contemplado un Renoir. Decidido a solucionar esta falla, puse por escrito una lista en orden cronológico de las grandes obras universales, de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La Iliada&lt;/i&gt; hasta… alguna cuyo nombre ya he olvidado, ya que dicho listado se perdió en el tiempo. Terminado el gran poema homérico, me di cuenta de los muchos años que me tomaría finalizar esa lista; trabajando, y posteriormente estudiando, así como alejado de las grandes bibliotecas, o, en muchos casos, sin poder reunir la cantidad de dinero requerida para adquirir ediciones de calidad, la única solución para poder tragar la literatura universal sería mejorar mi capacidad de lectura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;No solo de literatura viven novelistas, cuentistas y escritores profesionales; el mundo moderno nos provee de toneladas de información en bits o papel impreso que debemos aprehender para estar al corriente del mundo. Cada día se le exige a los profesionales saber más de su mundo y lo que los rodea. Por demás, a menos que te dediques, como ciertos autores de renombre, y algunos fracasados que los imitan, a escribir sobre ti mismo, necesitarás estar informado sobre esos campos del conocimiento que alimentan tu obra. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;Casi todas las ciudades cuentan con institutos que venden la promesa de mejorar nuestra lectura; de hacernos capaces de devorar el contenido de una página con quinientos caracteres de un solo vistazo. No sé si esto sea posible, hasta ahora, en esta larga vida, nunca me he topado con individuo alguno dotado de tan envidiable cualidad. Por lo mismo no creo que sea posible, a menos que se haya trabajado en eso desde la infancia. No obstante, con algunas técnicas disponibles en cursos en línea, o libros sobre el tema, que no son raros en las bibliotecas locales, podrá el lector apresar algunos trucos que facilitarán la tarea diaria de digestar las largas columnas de información diaria.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;3. Idiomas.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt; Cuando era niño, se nos decía en la escuela que si no aprendíamos inglés en el mundo del mañana ―i. e. hoy― no encontraríamos ni trabajo ni lugar en la sociedad; tan oscuros pronósticos no llegaron a realizarse, por suerte; cada día en el mundo se habla más español, y no he tenido necesidad de usar mi mediocre inglés para nada, salvo, claro, para ver películas, seriados televisivos, leer a ciertos clásicos en su versión original, consumir decenas de titulares y leads cada día, y, sí, para aprender algo de composición traduciendo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;La idea no es mía, sino de Javier Marías; la traducción como un recurso de aprendizaje de la escritura, o mejoramiento a partir de lo que se pueda rescatar de traducir a los grandes autores. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;4. La web 2.0&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;. Sigo creyendo que para escribir una buena historia solo se necesita un lápiz, una hoja de papel, o varias, y aplicar la mente en ello. El escritor sigue siendo un solitario, y en una época en que el individualismo está cada vez más devaluado, los autores independientes no han sido todavía reemplazados por equipos de escritura colectiva, o computadoras de redacción. No obstante, la imagen del autor solitario en un cobertizo en las montañas, armado solamente con una máquina de escribir es, o bien la de un retrógrado, o bien la de un talentoso artista quien, como ya mencioné antes, solo necesita de su memoria e inteligencia. Otros, por desgracia no contamos con tales cualidades, así que requerimos tener acceso a lo que yo llamo “librerías”: videos, escritos o grabaciones sonoras; la Wikipedia puede darnos datos exactos sobre casi cualquier tema registrado en la tierra; Google Earth nos puede llevar hasta las calles mismas de cualquier ciudad, y YouTube tiene registros en video sobre miles de temas diferentes. Así, toda lo que el autor necesita investigar está ―como ya nos ha repetido la publicidad decenas de veces― al alcance de un clic.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;Posdata:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;Al momento en que redacto esto me entero de la muerte de Osama bin Laden a manos de las fuerzas especiales ―Seals, creo― de los Estados Unidos. Y aunque las buenas costumbres nos invitan a no celebrar la muerte de nadie, considero que este tipejo, enemigo declarado de la civilización occidental, no le hacía ningún bien ni al mundo islámico, ni a nadie aparte de las mafias de producción de heroína. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;Según datos que me llegan por conocidos y contactos con los servicios secretos; la información que condujo al cuartel de bin Laden fue provista por agentes de campo y sus espías en las proximidades de Abbottabad, lo cual nos recuerda que el Hum-Int sigue siendo la forma más eficaz de espionaje. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-7050147127052075018?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/7050147127052075018/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=7050147127052075018' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/7050147127052075018'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/7050147127052075018'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2011/05/los-recursos-del-escritor.html' title='Los recursos del escritor'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-h3qKXs15y5I/Tb-BPDgjHEI/AAAAAAAAAJY/57RY95rNXsc/s72-c/writers.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-3643214624646779094</id><published>2011-03-24T15:22:00.000-07:00</published><updated>2011-03-24T15:30:56.935-07:00</updated><title type='text'>El fantasma empantanado</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-kkIz9boe6XM/TYvE5ufDU7I/AAAAAAAAAI4/cvh2ppQfjZs/s1600/que-viva-la-m%25C3%25BAsica.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 188px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-kkIz9boe6XM/TYvE5ufDU7I/AAAAAAAAAI4/cvh2ppQfjZs/s320/que-viva-la-m%25C3%25BAsica.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5587776258693092274" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;La novela empieza bien; tiene, de hecho, uno de los mejores comienzos que haya yo leído en prosa: “Soy rubia, rubísima”. He ahí, señores y señoras, un personaje dibujado, con la calidad de un &lt;/span&gt;fotograma de alta definición, y la sencillez de una línea recta. Tres palabras que ponen ante mí la alta y espectacular silueta de una clásica blonda de perfectas proporciones: una Lauren Bacall o una Blake Lively. Y cuando una mujer así, “rubísima”, tiene como narradora el peso de toda una narración, sabemos que nos hallamos ante una historia en la que no queremos perder el rastro de la bella. ¿Quién es esta mujer? ¿Qué hace? ¿Qué habrá de ocurrirle? Hay todo tipo de mujeres, pero cuando nos encontramos con una “rubia, rubísima” caemos derrotados ante una presencia aplastante, ante una de esas musas que apagan todas las conversaciones de un bar al entrar en él.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Compré &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;¡Qué viva la música!&lt;/i&gt; Del difunto Andrés Caicedo, editado por Verticales de Bolsillo, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;atraído, en partes iguales, por la fama del caleño y la atrapante portada. Empecé a leer con interés; como ya he señalado, las primeras tres palabras me fascinaron; prometían todo un viaje de la mano de un personaje interesante, de los que se encuentran muy pocos en la literatura latinoamericana, tan inclinada a lo social y lo político. Mi decepción llegó al medio segundo de iniciada la lectura, cuando, tras las tres primeras palabras, me encuentro con esto: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:42.45pt;margin-bottom: 0cm;margin-left:42.55pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:11.0pt;mso-ansi-language:ES-CO"&gt;Soy tan rubia que me dicen: “Mona, no es sino que aletee ese pelo sobre mi cara y verá que me libra de esta sombra que me acosa”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;¿Quién puede decir semejante estupidez a una rubia despampanante? Algún existencialista, un mal lector de Cioran, de Shakespeare o Stephenie Meyer, con todo, aquello no dice nada de nadie. Allí no hay nada. Me ganaré una buena tunda por lo que voy a comentar, pero ha de tener presente el lector que esta es solo mi opinión: &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;¡Qué viva la música!&lt;/i&gt; como novela es floja, flojísima, tanto, que contrario a como es mi costumbre, no terminé el libro ―llegué con esfuerzo a la mitad― y se lo regalé a una conocida, prefiriendo como prefiero, revender el libro, y recuperar aun cuando sea una décima parte de lo gastado. Incluso las densas columnas de presos y nieve de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Archipielago gulag&lt;/i&gt; me resultaron menos tediosas que el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;trip&lt;/i&gt; de rumba, trago y drogas de hace &lt;/span&gt;cuarenta años.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;No hay protagonista, no hay otros personajes, no hay diálogos ni argumento ni sentido ni razón. Quizá por eso es tan admirada. Pero yo soy malo con los sancochos; prefiero la injusticia al desorden ―en lo literario, no en lo social―. Me gustan los conciertos, la suave rigidez del director guiando una sinfonía de Mozart donde cada nota no puede ser seguida sino por aquella que el genio ha dispuesto ahí. Caicedo, por supuesto, representó un giro radical en la literatura colombiana; el arco de su influencia cubre a más autores latinoamericanos que muchos otros contemporáneos de Caicedo quienes, siguiendo la escuela del Boom, quedaron relegados a burdas imitaciones de los Cuatro Magníficos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;A este punto más de un lector habrá abandonado la lectura de este post, fanático como será del escritor suicida. Así que me arriesgaré con los que queden para soltar una última estocada contra el fantasma de gafas gruesas: creo que, buena parte de la fama de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;¡Qué viva la música!&lt;/i&gt;, y de su autor, se deben menos a la calidad de su trabajo que al hecho de que él fue quien fue, e hizo lo que hizo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;Entro ahora a explicar mi alegato.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;Primero, es muy difícil tener una obra realmente profunda a los veinticinco años. Algunos destellos de genialidad pueden brotar en la densa oscuridad de una prosa recargada de influencias, experimentación y errores. No me atrevo a decir que toda la obra de Caicedo sea aquel campo de materia oscura; solo digo que la historia ha demostrado que la experiencia siempre vence a la audacia precoz. Segundo, y mucho más importante que lo primero, su suicidio. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/-fbOT-gT2OOY/TYvF5nFZMBI/AAAAAAAAAJQ/Ny3jq6e572c/s320/Andres_Caicedo_thumb%255B3%255D.jpg" style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 206px; height: 320px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5587777356218052626" /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;Imaginemos por un momento que, contrario a sus ideas juveniles, hubiera tolerado la vida. Hacia finales de septiembre del presente año estaría cumpliendo sesenta. Sus gafas, quizá un traje gris, y de seguro una barba poblada, harían de él otro de esos rebeldes domesticados que hoy día viven de recibir honores por parte de los ministros de cultura. Los jóvenes, que hoy día se pasan de mano en mano sus cuentos y novelas, no tendrían ni idea de quién es él, y, de enterarse, les llamaría menos la atención que cualquier otro escritor maduro, hoy día encargado de dar cátedra en la Universidad Nacional, o en Los Andes. Durante los ochenta, casi estoy seguro, habría participado del breve apogeo del mediocre cine colombiano, donde los directores y productores f&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;orma&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;dos en la escuela de la vida vendían a las salas comedias &lt;/span&gt;ligeras y dramas barriales. FOCINE le dio a este país una veintena de flojas producciones que, fuera de nuestras fronteras, nadie conoce; allí habría estado el buen Andrés, fabricando películas de bandidos. Posteriormente, enterrada la Compañía de Fomento Cinematográfico, don Andrés habríase dedicado a la televisión, en espera de un regreso mesiánico de los buenos tiempos del cine colombiano, que, advierto al lector, nunca existieron. Con la rúbrica del señor Caicedo, novelas, seriados y comedias de domingo habrían encontrado televidentes fieles en la pantalla chica, hasta que, con la aparición de los canales privados, el autor de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Noche sin fortuna&lt;/i&gt;, habría pasado a la jubilación forzada, junto a otros grandes libretistas de los años noventa. Hacia el año 2008, más conocido como hombre de la televisión que escritor serio, habría recibido, de manos del presidente Uribe, una medallita por sus labores para con la sociedad. Y hoy día, en uno de esos barrios cachaquísimos ―perdonará el lector extranjero esos adjetivos tan coloquiales, pero me son indispensables (i. e: muy bogotano)―, tendría una casa llena de helechos y libros, daría una que otra entrevista a los últimos medios de difusión cultural, y su novela &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;¡Qué viva la música!&lt;/i&gt; si bien valorada por algunos críticos amigos del hombre ―y, tal vez, un par de mente desocupadas en Yale y Cambridge―, no sería pasto de los jóvenes, como lo es hoy.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;Es cierto, todo lo anterior no es más que una simple suposición sin más fundamento fruto de mi desbordada capacidad para imaginar el peor de todos los universos. Mas mi interés es dejar claro que, tras &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;¡Qué viva la música! &lt;/i&gt;hay menos de valor nutricional literario que un trabajo experimental agrandado por las lamentables circunstancias que rodearon al fin de su autor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-3643214624646779094?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/3643214624646779094/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=3643214624646779094' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/3643214624646779094'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/3643214624646779094'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2011/03/el-fantasma-empantanado.html' title='El fantasma empantanado'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-kkIz9boe6XM/TYvE5ufDU7I/AAAAAAAAAI4/cvh2ppQfjZs/s72-c/que-viva-la-m%25C3%25BAsica.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-309182013873277232</id><published>2011-02-20T12:43:00.000-08:00</published><updated>2011-02-20T12:54:15.926-08:00</updated><title type='text'>Arquitectos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-NBZHrNR3_Ns/TWF-rw5KmpI/AAAAAAAAAIw/UZCwdGxQ7H4/s1600/Architect.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 138px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-NBZHrNR3_Ns/TWF-rw5KmpI/AAAAAAAAAIw/UZCwdGxQ7H4/s320/Architect.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5575877103985531538" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Escribir es algo sencillo, al principio. Todo lo que se tiene es la sensación de lo fácil y placentero queresulta leer a nuestros autores favoritos. Hay momentos de prosa elogiable, ante los cuales una gran interrogación se forma sobre nuestras cabezas y nos decimos “¡maldito genio!”; no obstante, todo sigue siendo una sucesión de palabras y puntuación. Así, ¿qué tan difícil puede resultar emular aquello que nuestra admiración persigue? Por eso hay tantos escritores jóvenes; los veo por decenas, llenando cuadernos, pasando el tiempo, que no emplean en Twitter o Facebook, redactando poemas o prosa poética en sus ordenadores. Bien, el ejercicio de escribir enriquece, siempre, libera, también, y permite descubrir aspectos internos de nosotros mismos.&lt;/div&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Sin embargo, hay niveles de escritura; y cuando nos hemos propuesto alcanzar a otros con nuestras palabras, es decir, deseamos ser leídos, debemos empezar a tener en cuenta a ese lector, que puede ser cualquier persona que comparta nuestro idioma. En otras palabras, es un juego, donde las reglas deben ser aceptadas por ambas partes. Y añado que, cuando el asunto acarrea, más allá de enumerar los sucesos de nuestros días, la percepción subjetiva del Universo, la escritura exige formar estructuras de pensamiento más complejas que sujeto + predicado. La composición de historias exige la composición de pequeños mundos, algunos no mayores que una celda, otros tan grandes como un planeta, el sistema que recorre y la galaxia donde se ubica. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Aquí es donde nos topamos con lo que es, ya, un lugar común: el escritor como creador, como Dios. Puede ser cierto, si encontramos personajes tan verosímiles que podamos imaginar en situaciones externas a la obra donde originalmente habitan. Poquísimos casos como tal hay, y ha de ser una meta de todo escritor serio. “Quiero decir mi verdad”,&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;dirán algunos aprendices de autor, mas, amigo, no hay otra verdad que la que es palpable por todos, y por tanto, hacer evidente una situación requiere los niveles de composición que solo pueden ser alcanzados por la prosa de ficción. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Es entonces donde podemos entrar a hablar de “arquitectura” en el texto. “Arquitectura textual” podría ser un buen nombre para esto ―nota: el término es de un amigo―.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Alguna vez escuché a Sting, a través de la televisión, decir que, cuando oía a Bach, pensaba en arquitectura. Por supuesto, al menos los que hemos tenido alguna formación clásica, no podemos dejar de asociar al gran Johann Sebastian con las monumentales catedrales góticas, donde cetáceos órganos replicaban sus brillantes composiciones. No comprendo la música aunque la disfruto; corre por mi cerebro como una pastilla de chocolate blanco al deshacerse entre mi boca. Cito aquí indirectamente a Sting porque, al escuchar su opinión sobre Bach, me dediqué a meditar sobre los aspectos arquitectónicos de la escritura. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Algo más surgió en el camino de mis meditaciones: cierta escena del filme &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Matrix Reloaded&lt;/i&gt;, y cierto personaje muy interesante: el Arquitecto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Dentro de la Matrix, el arquitecto es el encargado de escribir el programa principal del sistema ―una “harmonía de precisión matemática”―. Poniendo a parte los aspectos metafísicos y lógicos que entraña esta maravillosa escena, considero que los escritores deben, un poco, imitar a este arquitecto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Me explicaré: el Arquitecto aparece como el supremo regidor de la Matrix; gris y carente de emociones aparentes, dotado de un habla perfecta donde toda proposición está expresado con el número correcto de palabras. Su mente matemática, es cierto, no puede ver más allá de las ecuaciones que componen la Matrix. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Como escritores debemos establecer cierta distancia de lo que escribimos, si es que queremos hacerlo bien. Muy cierto es que hay grandes obras basadas en experiencias vividas por sus propios autores, mas siendo yo un escritor de ficción me limitaré a este campo: todo lo que construimos en nuestras novelas son hechos que tienen como base lógica la realidad, y quienes interactúan en este mundo son seres humanos, no robots ni gnomos del bosque cuyas acciones y diálogos sean propios de las caricaturas o las malas telenovelas. Y aquí una de las reglas de oro a la hora de componer una historia breve o larga: todo relato, sin importar su extensión, posee su física y su química; sus reglas fijas e inamovibles que permiten su propia existencia. Esto no es una sugerencia, es una necesidad: si el detective de tu novela, en algún capítulo avanzado, se revela capaz de leer la mente, o de ver el futuro, ¿por qué no resolvió el caso en las primeras páginas? Establecer reglas, límites y debilidades a la historia y conservarlas a lo largo de la historia evitará, además, que el lector pierda el interés. Si Superman es el protagonista, ¿por qué diablos habrá de preocuparse el lector por la trama si sabe que el enemigo, en este caso, será una banda de vulgares ladrones? Superman los encontrará y les pateará el trasero; a menos, eso sí, que la historia empiece afirmando “Aquello tenía que ocurrir justo el terrible otoño en que Superman perdió sus poderes…”; no es el mejor de los comienzos, pero le dará a usted, seguidor de mi blog, una idea concreta sobre lo que afirmo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Al igual que el Arquitecto de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;The Matrix&lt;/i&gt;, el escritor debe estar sentado en un cuarto aislado y rodeado de todos los puntos de vista posibles sobre la historia: debe conocer a sus personajes, no como conoce a sus familiares, o cree conocer a su amante, sino como el científico conoce las particularidades físicas de una gota de agua. El resto es poner los elementos en juego, y la historia por sí brindará sus frutos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Una pequeña nota añadida acerca de mí mismo: yo no empecé a escribir con pequeños apuntes cotidianos del tipo “Querido diario, hoy X me sonrió cuando le presté mi crayón rojo…” en mi infancia, sino redactando líneas de código durante la parte alta de mi adolescencia, cuando mi sueño era ser diseñador de videojuegos. Cuando escribes software, sintaxis y estructura no son meras palabrejas citadas por profesores de lengua castellana, sino bases inamovibles; una computadora no podrá echar a correr un programa donde una coma haya sido reemplazada por un punto y coma, o donde se fije una matriz aleatoria antes que la variable de la matriz misma. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;En el post anterior mencioné el tema de la perfección, y llegué a la conclusión de que tal cosa no existe, pero que debe buscarse, siempre. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;La relación entre arquitectura y texto no es una simple metáfora: hay en nuestros escritos niveles y subniveles de comprensión, dimensiones, diámetros, espacios, pilares que sostienen diversos aspectos temáticos, campos lógicos o escenarios virtuales donde nuestros personajes actuarán. No soy muy inclinado a la planificación, al menos en una primera etapa de la escritura, que para mí se reduce a un largo proceso ―hablo de años― de incubación entre las profundidades de mi mente: a cada minuto ―esto lo entenderás bien, lector, si en ti, en verdad, hay un escritor― nos vemos bombardeados por semillas de buenas historias, las cuales, al poco rato, o tras algunos días, se desvanecen, así como otras queda, y a estas podemos ir enriqueciendo hasta que se convierten en cuentos o novelas. Lista ya la historia, es tiempo de establecer ciertas cosas: cantidad de personajes, extensión, aspectos fundamentales, y así y así. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;No porque los personajes de la ficción sean menos reales que quienes habitamos este mundo ―y tal juicio puede ser cuestionado―, es aceptable limitar nuestra tarea de creación a dar nombres e indicar ubicaciones, como quien da las indicaciones a un turista: la plaza, el mercado, el hotel, el teatro; hay que construir esos lugares, y trasmitírselos al lector.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-309182013873277232?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/309182013873277232/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=309182013873277232' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/309182013873277232'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/309182013873277232'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2011/02/arquitectos.html' title='Arquitectos'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-NBZHrNR3_Ns/TWF-rw5KmpI/AAAAAAAAAIw/UZCwdGxQ7H4/s72-c/Architect.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-9069368713892321135</id><published>2011-02-13T17:44:00.000-08:00</published><updated>2011-02-13T18:09:49.957-08:00</updated><title type='text'>¿Y qué es la perfección?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-lzcEeqwlg5A/TViO6DgittI/AAAAAAAAAIg/Bu0OXIrF21o/s1600/daria.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 245px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-lzcEeqwlg5A/TViO6DgittI/AAAAAAAAAIg/Bu0OXIrF21o/s320/daria.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5573361666896344786" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-65iR_E1kB1w/TViKCGUYZkI/AAAAAAAAAIY/FiWvn6VH-kE/s1600/daria.jpg"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;Suelo mantenerme lejos de los términos absolutos. Al escribir, lo mejor es emplear palabras distintas a “siempre”, “nada”, “todo”, “nunca”. Aunque sepamos que el sol siempre sale durante el día, y se oculta de noche, es día aún cuando no ha salido el sol, y sobre el círculo polar los que allí habitan pueden ver un permanente ocaso durante lo que llaman noche. Cada regla tiene su excepción; por tanto, hay que ser cuidadoso, y, por similar causa la palabra “perfecto” la he reservado para aquellas zonas del discurso donde las libertades poéticas pueden tener asiento. Decir, por ejemplo, “esa mujer tiene un rostro perfecto” ―expresión que se me escapa cada vez que veo algunas revistas de moda―, sería determinar que aquella persona posee unos rasgos inmejorables, y que cualquier alteración a estos no podría hacerla más bella y sí correr el riesgo de deformarla. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Sin embargo, la afirmación implica, también, que aquel rostro contiene todo cuanto necesita para cumplir su función dentro de la lógica natural. Siendo así, hay muchos rostros perfectos: acaso, usted lector, ante el espejo, encuentra una oreja de más, o un ojo de menos. La mayoría abrumadora de seres humanos un rostro similar, aunque no existan ―salvo en los casos de gemelos― dos iguales. Entonces, ¿qué es perfección? La rueda es perfecta si es por entero redonda ―trescientos sesenta grados; sin alteraciones―, y el auto lo es si posee todo cuanto exige su función como medio de trasporte. Siendo así, ¿cómo entra este sistema en el campo del arte?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Es fácil en tecnología crear cosas que son, a un tiempo, perfectas e imperfectas; ¿suena absurdo? Lo es: su teléfono celular, lector, de seguro cumple su función: puede usted llamar a cualquier otro usuario de móvil o a un teléfono fijo; ¿correcto? Si el &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;ser &lt;/i&gt;del teléfono móvil es comunicar, y el suyo en particular &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;lo hace&lt;/i&gt;, el círculo lógico queda cerrado y podemos afirmar que este aparato es perfecto; no necesitamos que pasee al perro o pueda servir para freír huevos. Pero, entonces, ¿por qué cada día salen al mercado nuevos modelos? ¿Y por qué nuestros actuales Blackberries y Iphones &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;son tan distintos a esos grandes modelos Nokia de mediados de los noventa? Porque siempre hay investigación, y esta debe ser sostenida mediante la inversión de las compañías que esperan lucrarse de las mejoras que alcancen esas investigaciones. Tautológico como sonará, es así. Ahora, todo lo anterior entra en un juego que implica aspectos mucho más complejos de la economía mundial: compramos productos que tienen una vida limitada, viéndonos obligados a comprar otros nuevos, para de esta manera mantener en funcionamiento a las compañías que nos proveen de estos productos. Y así, y así. Algunos me disputarán la veracidad de esta idea, pero yo hablo y escribo en la medida que veo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;¿Hay progresión en las artes? Al parecer, no. Seguimos leyendo a los clásicos latinos y griegos, y de seguro lo que nos fascina en sus historias son aspectos no muy distintos a los que fascinaron a sus contemporáneos. Mientras, hoy día, de las editoriales nos llegan centenares de tomos cuyo valor literario se disputa, se leen y se olvidan, y terminan reciclados para convertirse en papel higiénico. ¿Cuántos autores ha producido Colombia en los últimos ciento cincuenta años? ¿Y cuántos se leen? Y estas preguntas se pueden aplicar a cualquier país. El olvido es buen juez, o al menos es un juez imparcial: si nadie lee determinada obra… ya me entienden.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Preguntémonos ahora si, al no haber progresión, puede existir la perfección en la literatura. La respuesta, al parecer, es no. De nuevo. Pero, “¿no es acaso perfecta &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;La Iliada&lt;/i&gt;? O &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Cien años de soledad&lt;/i&gt;; ¿Y qué hay del &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Ingenioso hidalgo&lt;/i&gt;? Preguntan los estudiosos; ¿son acaso inmodificables? ¿Si los autores de aquellos clásicos se pusieran en pie, y revisaran sus obras, no les corregirían ni una sola coma? Basta de preguntas; todo aquel que ha escrito en su vida, y claro, lo ha hecho como debe hacerse, sabe que siempre hay enmiendas, correcciones, detalles agregados y errores, que tras numerosas relecturas, consiguieron mantenerse ocultos. Sí, estoy seguro que incluso a veces el buen Homero se duerme. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Y a esta hidra de la lógica y escepticismo le sale otra cabeza: la traducción.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;El que hoy día traduce documentos de carácter general ―una noticia, por ejemplo―, sabe que lo importante es que cada una de las proposiciones del texto puedan ser comprendidas por el lector final en su idioma. Cuando leo &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Izvestia&lt;/i&gt; debo hacerlo en inglés, dada mi incompetencia con el ruso; pero al seguir los titulares y los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;leads&lt;/i&gt; poco me importan las piruetas verbales del redactor en Moscú, y mucho los hechos representados por las palabras. En literatura, claro, el traductor serio buscará imitar la cadencia y vocabulario del autor; no todos lo consiguen, valga aclarar; muy pocos, si a eso vamos. Pero nunca las oraciones en un idioma y otro son exactamente iguales; y, si es así, estamos condenados a leer siempre obras imperfectas, porque todos los esfuerzos de los creadores de ficción escrita serán aligerados por el cedazo incorruptible de las diferencias idiomáticas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Lo extraño es que &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;hay&lt;/i&gt; obras universales, ¿o no? Mire, querido y paciente lector, a su biblioteca ―estantería o como la llame―, y fíjese en los títulos. ¿Cuántas traducciones hay? ¿Acaso su Biblia está en hebreo antiguo y latín eclesiástico? Pues felicitaciones; me honra que una persona erudita como usted sigua mi blog. Al menos para los creyentes, la Biblia fue escrita por Dios. Nosotros escritores, pobres mortales, no podemos competir con eso. Pero las traducciones jamás podrán repetir con rigor el significado en su contexto de las escrituras originales. Así, salvo para los grandes estudiosos de estos oscuros temas, la palabra de Dios está cubierta por un velo que inspira dudas. Estoy obligado a añadir que las traducciones de los textos “sagrados” son rigurosas, y que su estudio, por parte de teólogos, busca llenar los posibles vacíos de la trasmutación lingüística. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;No obstante, aunque la perfección es difícil, no es imposible, por lo menos dentro de los límites de una versión original. Y, sostengo, esa perfección debe ser un deber y una búsqueda constante por parte de los escritores; si te gusta la mediocridad, si estás seguro que puedes tapar con flores las zanjas del argumento, o que el lector no se percatará del poco empeño puesto durante la redacción, lo mejor es que busques carrera como político o profesor de escuela pública. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Soy un creyente en la doctrina de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;“La mot juste&lt;/i&gt;” de Flaubert: hay palabras exactas para expresar lo que queremos y que son invariables; como las notas de una sonata: si cambiamos una, se estropea todo, al menos en las obras maestras. Lo más cercano a la perfección, en el campo del texto, serían las leyes, donde no puede haber la más mínima ambivalencia, o de lo contrario se crearía una brecha en el edificio de la justicia. Los abogados me entenderán mejor. Nadie, eso sí, lee leyes para divertirse, ni maravillarse, por ello, continuaré hablando de narrativa literaria. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;Creo que no he sido lo bastante claro. Intentaré un ejemplo más físico: piense, desocupado lector, en la composición de un objeto cualquiera; sus propiedades físicas y químicas le permiten existir; unos electrones más o unos protones menos y transformamos el pan en piedra. Del mismo modo deberían funcionar los textos: tenemos una historia; entiéndase una serie de sucesos. El arte aquí deviene de la capacidad de expresión de sentimientos, sensaciones o de reflejar alguna de las muchas facetas del alma humana. Cursi pero cierto. Ahora, ¿qué palabras pueden contar esos sucesos, y expresar esos sentimientos, de manera que sean comprensibles? Se puede hacer de muchas maneras, pero en solo una de ellas la expresión de la idea quedará expuesta en toda su magnificencia. De tenerla, claro. Historias simplonas, argumentos que no conducen a ningún lado, personajes huecos…&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;ni Flaubert, ni Tolstoy, nadie puede salvar una mala historia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Algo sí no debe olvidarse: el arte es voluble, y de múltiples caras: lo que es sol para unos es la luna para otros; obras maestras resultan ilegibles hoy día, y los relatos simples se siguen repitiendo, de generación en generación, mientras sus palabras se alteran, y no así su esencia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-CO;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language: AR-SA"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-9069368713892321135?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/9069368713892321135/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=9069368713892321135' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/9069368713892321135'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/9069368713892321135'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2011/02/y-que-es-la-perfeccion.html' title='¿Y qué es la perfección?'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-lzcEeqwlg5A/TViO6DgittI/AAAAAAAAAIg/Bu0OXIrF21o/s72-c/daria.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-319158982337285131</id><published>2011-01-29T12:08:00.000-08:00</published><updated>2011-01-29T12:14:48.183-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='censura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocabulario'/><title type='text'>Hombre, este es tu miedo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.calgarybeacon.com/wp-content/uploads/2010/03/book-censorship.gif"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 310px; height: 343px;" src="http://www.calgarybeacon.com/wp-content/uploads/2010/03/book-censorship.gif" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;Cierta vez, un conocido, con quien, más un grupo de amigos, publicábamos una revista con inclinaciones literarias, aseguró estar dispuesto a publicar un, potencialmente contro&lt;/span&gt;vertido, artículo de opinión. Muy bien, le dijimos, mándanos el texto. Se mostraba inseguro: era, explicó, una argumentación bastante fuerte contra el estado; temía repercusiones. Tendré que publicarlo con seudónimo, dijo más tarde. Muy bien, le dijimos, mándanos el texto. Su temor proseguía. Quizá en su mente se proyectaba, una y otra vez, mientras componía el escrito, la siguiente secuencia: él paseando por la calle, un coche negro se detiene, tras un brusco frenazo, a su lado, dos hombres de traje y lentes oscuros lo empujan dentro; el coche, uno de esos vehículos americanos lustrosos y desproporcionados, arranca con un rugido y se pierde en mitad de la ciudad, y él, pobre hombre, nunca más se vuelve a ver.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt; Nunca leí aquel escrito; otros, quienes sí lo leyeron, con no poca desilusión dieron como veredicto que, la incendiaria opinión, era tan peligrosa como negarse a quitarse el sombrero frente a la estatua de un ex presidente fallecido. Mi diagnóstico sobre el tema: aquellos temores estaban más inspirados en la fe de haber escrito algo grande, algo valioso, unos cuantos párrafos de telúrico poder filosófico, en vez de, oh negra realidad, unas burdas líneas donde se arrojaban dardos a las gastadas dianas de siempre: el Estado corrupto, la Iglesia, la natural hipocresía humana, la ignorancia del votante promedio, y así y así.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;Lugares comunes no tum&lt;/span&gt;ban regímenes; tampoco hacen historia. Y la vanidad, por encima de todo, es un pecado mortal en un escritor ―o aspirante a escritor―. No te vanagloriarás de tu texto; he ahí un mandamiento a seguir. Y sobre el tema podría explayarme otro par de párrafos, mas el tema que me interesa es otro, ahora.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;Si bien ese joven no deberá temer más en su vida que una oclusión cardiaca ―u otra de las cientos de posibles muertes relacionadas con el sedentarismo―, en la historia, y hoy día, no faltan los casos de presos, exiliados, asesinados y desaparecidos por causa de sus opiniones políticas y sociales. El fenómeno es global; lo que cambia en cada caso son las consecuencias. En Colombia, las críticas contra los órganos estatales son parte del acervo cultural; aunque es menos, hoy, que antes: de niño, recuerdo, hablar mal del presidente, sus pretorianos y leales camaradas era algo propio de cada mesa de cafetería, plaza pública o mesa familiar, a la hora del desayuno. Tras los ocho tristes y grises años de la uribecracia, esta crítica constante desapareció de buena parte del país, menos por la acción de una posible Gestapo criolla, que por el embrutecimiento general de la nación: mi teoría es que una mezcla de alimentos excesivamente&lt;/span&gt; almidonados, aguardiente y música tropical secaron áreas determinantes en las masas encefálicas de las clases medias y populares. Las clases altas, beneficiarias directas de los planes gubernamentales, guardaron silencio, como los suizos hicieron con el oro de los nazis. Pero a eso tampoco va este breve artículo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;El temor de aquel joven, y de otros, con ideas similares, así como el freno que se aplican a sí mismo muchos quienes tienen por oficio, pasión, o pasatiempo la escritura, es la censura. “Si escribo que &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;x &lt;/i&gt;es&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt; y &lt;/i&gt;+ 4 no me publican mi escrito”, piensan. “¡Un libro así” dice otro “no lo dejan vender en este país ni en mil años!”. La verdad es que no hay comités de censura en Colombia; la Iglesia, ese horrible invento, suele lanzar imprecaciones y críticas cuando algún producto, sea video musical de rock pesado, o libro contra el clero; practica esta, lo he notado, cada vez más a la baja, ya que, astutos como son, los piadosos notaron que toda crítica contra algo puede ser empleada por este como publicidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;Así, la censura es débil acá. Los grandes medios de comunicación, eso sí, están al servicio de los grandes grupos económicos, y estos, en un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;quid pro quo&lt;/i&gt;, procuran el sostenimiento de buenas relaciones con el Gobierno. Por ello, no es de extrañar, las críticas y denuncias a las instituciones no son tan fuertes como deberían; aunque me veo obligado a resaltar que este proceder, de los periodistas y analistas, señalando los defectos de las instituciones gobernantes, continúa, y debe ser valorado, como gozne necesario de toda democracia sana. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;img src="http://www.tribunalatina.com/es/img2/roncagliolo-memorias_de_una_dama.jpg" style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 250px; height: 381px;" border="0" alt="" /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;Hace un par de meses, como mucho, vi una entrevista a Santiago Roncagliolo; el autor de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Abril rojo&lt;/i&gt; investigó, redactó y publicó un libro ―¿novela?― titulado &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Memorias de una dama&lt;/i&gt;. En dicha entrevista, Roncagliolo hablaba, como lo suelen hacer los autores, sobre los temas, los personajes, el argumento y algunos, muy pocos, detalles de su nuevo libro; se le veía radiante; así son los papás con sus hijos. Bien, pasó el tiempo; Alfaguara, en una compleja operación, levantó de los anaqueles todas las copias de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Memorias…&lt;/i&gt;; y, en nueva entrevista, para la misma página web ―Canal L―, el peruano, entre, lo que digo yo, era una mezcla de temor y frustración, capoteaba las preguntas del periodista con un repetitivo “lo siento, no puedo hablar de eso”, o bien “no te puedo decir nada”. ¿Qué decía &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Memorias de una dama&lt;/i&gt;, que ofendió, o aterrorizó tanto a cierta prestigiosa familia, quien con su poder consiguió que Alfaguara eliminara todas las copias? ¿No son fascinantes los misterios? En mi vida, al menos como adulto, jamás vi acciones tales. Los novelistas o periodistas, pueden, y son en algunos casos, ser víctimas de persecuciones, de amenazas, de demandas o de afiladas y pesadas críticas cuando el contenido de sus obras ofende o incrimina. Una acción de destrucción y sepultura total de un libro era algo que, hasta entonces, no creía posible. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;Con todo, ni esto, ni la posibilidad de esto, debería ser una atadura para un autor. Aunque su vida esté en riesgo, el escritor no debe dejar de escribir por miedo a las repercusiones; ni siquiera, me atrevo a decir, al, mucho más común, desprecio de la crítica. Si escribes es porque tú crees que eso puede o debe ser leído, pero aquí, y a eso va toda esta breve reflexión, es donde el escritor sí debe aplicar el control de calidad sobre su texto: no deberás ―otro mandamiento― temer a la crítica, ni a la censura, sino a tu pobreza o escases de vocabulario. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;Todos los días salen al mercado libros cuyo destino no será otro que un millar de copias vendidas, tal vez menos, un puesto en el estante de la librería, y luego la eternidad del olvido. Vaya a la mesa de saldos, o a la librería de viejo, y déjese sorprender por la cantidad de autores de los que nunca oyó hablar, y los títulos que jamás conformarán un canon. Una ojeada al argumento arrojará dos posibles juicios: uno, sí, aceptémoslo, qué historia más mala… O dos, vaya, a lo mejor no es ni un mal libro. ¿Por qué entonces fracasan buenas historias, o al menos, buenas intenciones? Falta de vocabulario. Eso en primera medida. Me resultaría ahora mucho más complejo entrar a analizar el tema de la lógica argumentativa; las sutilezas del estilo, y los estratos superiores del arte narrativo. Por hoy, me centraré en las palabras.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;¿Cómo armamos nuestro vocabulario? Leyendo, y oyendo, y viendo. Crecemos con un idioma, y, la mayoría de estos, suelen poseer una gran riqueza: hay palabras para todo, incluso para la que no tiene nombre. Aprenderse los artículos, preposiciones y conectores es fácil; pero toma años ―una vida, sí― hacer parte de nuestros cerebros los miles de verbos, más sus conjugaciones, y otra vida entera necesitaríamos para aprender todos los sustantivos. Pero es deber del escritor conocer su lengua a fondo; y si lo digo es porque yo no la conozco, sino que nado indeciso en las partes menos profundas de esta increíblemente rica Lengua Castellana. Pero me preocupa el tema, y nos debería preocupar a todos. Sí, les hablo también a ustedes, no-escritores. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;La literatura no irá muy lejos de la realidad; correrá y correrá, como Aquiles tras la tortuga. Nunca, sabemos, la alcanzará. Pero la realidad es plana, es superficial, es seca; sus tonalidades palidecen frente al tecnicolor de la ficción. Nuestro mundo carece de música de fondo, tampoco se parece a un paisaje impresionista; por eso hacemos arte: necesitamos esa belleza. Por tanto, enriquecemos la realidad reproducida en el texto con más palabras de las necesarias, y damos a las oraciones una calidad rítmica. Eso da sentido al arte; justifica nuestra sed de libros, música, pinturas o cine. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;Culmino mi reflexión con la siguiente nota: alguna vez, no recuerdo a quién, se le preguntó en qué se basaba el talento de Steven Speilberg: “su conocimiento de la ciencia cinematográfica”. Debí oír esto hace miles de años, porque estoy seguro era más larga la respuesta, otras las palabras, mas no muy distinto el sentido: Spielberg conoce cada cámara, cada micrófono, cada herramienta de producción, desde la confección de un guión hasta la edición final; habrá poco que se le escape. Así debe ser un escritor que se respete de así ser llamado: su idioma, aunque vasto, no le debe ser una zona desconocida, sino acaso ―como me ocurre a mí― un gran océano que se explora día a día.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-319158982337285131?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/319158982337285131/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=319158982337285131' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/319158982337285131'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/319158982337285131'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2011/01/hombre-este-es-tu-miedo.html' title='Hombre, este es tu miedo'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-5073503526348680320</id><published>2011-01-17T20:30:00.000-08:00</published><updated>2011-01-17T20:39:58.566-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novelas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ficción'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Spy-fi'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='espionaje'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Salt'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='L&apos;Affaire Farewell'/><title type='text'>¿Cómo nos ven desde fuera?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TTUXu2ELh-I/AAAAAAAAAH0/gbDOypBnBPc/s1600/salt-movie.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TTUXu2ELh-I/AAAAAAAAAH0/gbDOypBnBPc/s320/salt-movie.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5563379008240584674" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span&gt;La historia empieza bien; quiero decir, ves las imágenes y aceptas los personajes, y sus diálogos, así, minuto a minuto, acabas por estar &lt;/span&gt;&lt;span&gt;all&lt;/span&gt;&lt;span&gt;í junto a ellos, y por preocuparte por lo que les ocurra. Entonces, como en todas las relaciones basadas en mentiras, llega el instante durante el cual la máscara se desprende, y enfrentamos la decepción. Aquello es lo que suele ocurrir con las películas flojas; esta, en particular, logra sostenerse, y, tras revelar su condición de mediocre producción del montón, no p&lt;/span&gt;&lt;span&gt;ara de darnos bofetadas; hablo de &lt;i&gt;Salt&lt;/i&gt;, filme del año 2010, dirigido por Philip Noyce,&lt;/span&gt; sobre un guión de Kurt Wimmer ―relacionado este último con piezas intragables como &lt;i&gt;Equilibrium&lt;/i&gt;,&lt;i&gt; Law Abiding Citizen &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;Ultraviolet&lt;/i&gt;―. No soy un comentarista, y mucho menos un crítico cinematográfico, apenas un comentarista de temas literarios; lo que me ha llevado ahora a componer un texto, y mencionar este desastre fílmico es algo que me inquieta un poco: ¿cómo ve la cultura popular al mundo del espionaje?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span  &gt;Primera aclaración, empleé el verbo ver en tiempo presente; la perspectiva de las artes y el entretenimiento masivo sobre los asuntos de inteligencia sería material para otro ensayo; me concentraré en el presente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span  &gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;Sigo con Salt:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;La historia empieza &lt;/span&gt;con la bella Evelyn Salt siendo liberada de Corea del Norte, tras ser capturada, suponemos, bajo la acusación de espionaje. La han golpeado; se ve, en verdad, muy mal. De vuelta a Washington, su vida como agente de campo ha sido trocada por un puesto de oficina; nada muy terrible. Un día se presenta un asunto engorroso: un desertor ruso (sí, como en los viejos, viejos tiempos) debe ser interrogado. Dejaré que el lector interesado en darle una oportunidad a la película siga los detalles de la trama, que yo resumiré así: el ruso señala a Salt de ser un agente del extinto KGB; ella es detenida, aunque, claro, nadie le cree al ruso; el tipejo escapa, ¡Salt escapa! Y comienza la persecución: Evelyn debe demostrar que es inocente, y todas las agencias del gobierno americano procurarán detenerla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span&gt;Es aceptable, hasta cierto &lt;/span&gt;punto, seguir los tiroteos, las peleas, las persecuciones y los misterios que se desvelan, uno tras otro, en un esfuerzo, en mi opinión vano, de sorprender al espectador. &lt;i&gt;Sería&lt;/i&gt; aceptable, si esta trama la hubiéramos visto quince años atrás, y no hoy, cuando el mundo con acceso a internet sabe mejor que antes cómo actúan y funcionan las agencias de inteligencia, así como las operaciones de espionaje. Al lector de superventas de aeropuerto, o al espectador de thrillers de la gran pantalla, ya no le bastan los bandos de buenos y malos, planes de destrucción mundial, la KGB y, peor aún, súper agentes capaces de todo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span  &gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;Porque ahí, para mí, se fragmenta y parte la pompa jabonosa que es toda historia de ficción. Angelina Jolie como una agente madura de la CIA, cabello rubio claro y traje gris, es tan aceptable como cualquier otro actor. Pero en el momento en que se transforma en la versión femenina de Jason Bourne, queda claro que esta &lt;i&gt;no será&lt;/i&gt; una buena historia. La agente Salt, por supuesto, sabe manejar un arma, y dar patadas, y, de hecho, puede enfrentarse contra media veintena de hombres, y liquidarlos a todos; puede planear en un par de horas lo que a todo el equipo de producción le tomó semanas de encierro en un estudio, alimentándose de alitas de pollo, y, claro, en el fondo tiene buenos sentimientos y &lt;i&gt;jamás&lt;/i&gt; va a herir a un inocente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span&gt;En primer lugar, ¿por qué &lt;/span&gt;crear una copia tan burda del personaje de Bourne?: el hombre ―mujer, en este caso― inocente, quien no sabe por qué lo persiguen, y se ve obligado a ejecutar toda una serie de maniobras en orden de revelar la verdad. ¿Por qué no tomaron ese dinero y financiaron otra película de James Bond? En fin. Pese a que no es de mi gusto, la crítica la aceptó, con lo que quiero decir que no le prendieron fuego y bailaron sobre sus cenizas; sobre material desechable como &lt;i&gt;Wanted&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Salt&lt;/i&gt; resulta incluso recomendable.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span  &gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;Pensará el lector que ya ha ido demasiado lejos la reseña, pues bien, un poco de paciencia:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TTUX7YoottI/AAAAAAAAAH8/R4hWIsKk9qs/s320/Farewell.jpg" style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 275px; height: 183px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5563379223678727890" /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span  &gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;Tiempo después vi, gracias a esos valientes y honorables hombres y mujeres que se dedican a subir al internet películas casi nuevas, un extraordinario filme francés llamado &lt;i&gt;L’Affaire Farewell&lt;/i&gt;. Y aunque el título pueda recordar algún drama contemporáneo japonés, es una película de espías del año 2009 dirigida por Christian Caron, y protagonizada por Guillaume Canet, Emir Kusturica y Willem Dafoe. El argumento&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span  &gt;“basado en una historia real” ―como todas―, cuenta la operación de inteligencia que involucra a un ingeniero francés, un analista del Comité (KGB) y los grises burócratas de la CIA. “Farewell”, nombre clave asignado al analista rebelde, resulta ser una de esas vetas de oro que solo surgen cada dos administraciones; revela la lista de agentes del Primer Directorio en Francia y los Estados Unidos, lo cual, no lo salvará cuando sea descubierto… Pero confío en que el lector dedique un tiempo a buscar esta joya del buen cine. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;¿Por qué es tan buena esta película? En primer lugar, actores de primera línea, convincentes, interpretan personajes creíbles, en una atmósfera verosímil producto de una sobria reconstrucción de la Rusia soviética. La trama no gira en torno a un complot de proporciones mundiales, sino a los continuos juegos de robo y compra &lt;/span&gt;de información entre el Oso ruso y el Águila americana, con los dramas, la tragedia y las tensiones que siempre involucran estos asuntos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span  &gt;Dos películas, y un mismo tema. A lo largo de la historia del cine las salas se han visto de cuando en cuando visitadas por filmes buenos y malos: basura del tipo &lt;i&gt;Miniespías, &lt;/i&gt;clásicos como &lt;i&gt;North by Northwest&lt;/i&gt;; derroches sin objeto de efectos especiales, como &lt;i&gt;Mission Impossible 2&lt;/i&gt;, aplastados más tarde por un &lt;i&gt;Spy Game&lt;/i&gt; o un &lt;i&gt;The Good Shepherd&lt;/i&gt;. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span  &gt;Hace, cosa de unos meses, descubrí la existencia de una serie de libros bajo el título general de &lt;i&gt;Gallagher Girls&lt;/i&gt;. ¿El tema? Bueno: chicas adolescentes en una escuela privada de espionaje. El&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span  &gt; argumento, imagino, ya que no he leído los libros, mezclará los lugares comunes de la &lt;i&gt;chik-lit&lt;/i&gt; y algo del imaginario popular sobre operaciones encubiertas: artículos sofisticados para abrir puertas, dardos tranquilizantes y esas cosas. Ahora, lo que encuentro&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://2.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TTUYdPS2hOI/AAAAAAAAAIM/ib4WMCBL-eE/s320/Gallhager.jpg" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 184px; height: 274px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5563379805286991074" /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span  &gt;preocupante es lo distanciado que se encuentra esta inofensiva ficción de la triste realidad: las agencias de inteligencia trabajan sobre material sensible y sus agentes corren grandes riesgos, y más aún los verdaderos espías, las fuentes, que por dinero, patriotismo, miedo, odio, o la misteriosa adicción al peligro viven con dos caras.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span  &gt;Las apuestas en el peligroso Gran Juego van más allá de romances adolescentes, o de “salvar el mundo”, pero, como tendrá que recordarlo toda una generación con el 11 de Septiembre, la falta de la información adecuada y a tiempo conduce a devastadores escenarios. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-indent:35.4pt;line-height:normal"&gt;&lt;span  &gt;Los agentes de inteligencia no son tampoco expertos en artes marciales; lo más duro que tienen es el trasero tras cientos de horas de leer informes de fuente abierta o reportes de origen clasificado. Si bien muchos son adiestrados en el manejo de armas, les es más útil comprender de filología árabe o de geografía latinoamericana. Y no equivocarse; decir la verdad y reportar lo visto, aunque tengas que ver en silencio como tus superiores distorsionan la información, y el jefe de jefes le dice a la ONU una pila de mentiras. No, no hay agentes Salt, ni Bourne, ni Ethan Hunt dotados de todas las habilidades para desfacer entuertos, pero sí jefes de estación con permiso para secuestrar árabes, egipcios, sirios, tunecinos, afganos, iraníes o cualquier otro que le parezca feo, llevarlo a una prisión secreta y darle la paliza de su vida para que revele dónde están Osama bin Laden y Ayman al-Zawahiri. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-indent:35.4pt;line-height:normal"&gt;&lt;span  &gt;Si la diplomacia es, como siempre he pensado, la guerra seguida por otros medios, el espionaje es el doble fondo venenoso de la diplomacia; la red de mentiras que sostiene el mundo de los apretones de manos entre jefes de estado. Un mal necesario, que observa la intimidad de los súbditos de un país bajo el principio de la protección de los mismos, así como observa a sus vecinos, o a los civiles de países distantes en procura de evitar el siempre inminente Fin del Mundo. Los recientes destapes por parte de Wikileaks están del todo justificados mientras los gobiernos tengan por política oficial engañar al pueblo que gobiernan, y cometer crímenes en el suelo soberano de otras naciones. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-indent:35.4pt;line-height:normal"&gt;&lt;span  &gt;Por todo esto, me parece importante que la gente conozca un poco mejor el no tan glamoroso mundo del espionaje, y piense un poco que, entre tanta ficción, algo de realidad subsiste. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:35.4pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;line-height:normal"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Y ese algo ya es demasiado.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-5073503526348680320?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/5073503526348680320/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=5073503526348680320' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/5073503526348680320'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/5073503526348680320'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2011/01/como-nos-ven-desde-fuera.html' title='¿Cómo nos ven desde fuera?'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TTUXu2ELh-I/AAAAAAAAAH0/gbDOypBnBPc/s72-c/salt-movie.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-2973098281833892000</id><published>2011-01-14T17:52:00.001-08:00</published><updated>2011-01-14T17:56:41.917-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El afgano'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Frederick Forsyth'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='thrillers'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de suspenso'/><title type='text'>Los elementos de un complot</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TTD-A7AsuhI/AAAAAAAAAHk/2sh9KBWaPCA/s1600/images.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 182px; height: 277px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TTD-A7AsuhI/AAAAAAAAAHk/2sh9KBWaPCA/s320/images.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5562224831596640786" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;Con más de cuatro años de retraso leí &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;El afgano&lt;/i&gt;, penúltima novela del inglés Frederick Forsyth, y dos distintas sensaciones corrían por las venas de mi cerebro mientras pasaba las páginas y consumía, hora tras hora, descripciones y diálogos. Primero, es triste, un poco, crecer y darte cuenta que cierto tipo de historias ya no consiguen emocionarte de la forma en que&lt;/span&gt; lo hacían antes; en el pasado, gasté buena parte de mi dinero ―que no era entonces, ni es mucho ahora― en adquirir cuantas novelas de espías hallé en tiendas de saldos; ahora, tras cientos de libros “serios” en mi estante, y los cableados de mi memoria, mi percepción de lo que es “buena literatura” ha cambiado, y en gran medida. Y lo segundo es que, tras darse a conocer las cientos de oscuras maquinaciones tras la llamada “guerra contra el terrorismo”, toda la ficción relacionada al tema termina opacada por la cruda y detestable realidad. No hay héroes, ni chicos buenos y chicos malos: hay tanta culpa entre las cabezas de las potencias occidentales por la tragedia de Afganistán e Irak, como en las manos de los radicales musulmanes, y sus amos, los terratenientes, vendedores de armas y comercializadores de heroína del mundo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Pero me enfocaré, ya que a ell&lt;/span&gt;o vino el lector, en la materia bidimensional del thriller: el veterano de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;The Fist of God&lt;/i&gt;, Mike Martin, operador del SAS británico, regresa, ya más viejo y con pocos planes al futuro; el gobierno de Su Majestad, y el Tío Sam lo requieren para una misión tan peligrosa como necesaria: infiltrarse en al-Queda, y descubrir el trasfondo de un gran complot terrorista, apenas vislumbrado ―como en todas las novelas de Forsyth― gracias a un afortunado y coincidencial descubrimiento. Martin habla perfectamente el árabe de Irak, conoce ligeramente el pastún y posee las dotes necesarias para librarse de los peligros y completar su misión, que, sí, no se muestra fácil: la red terrorista descrita por Forsyth es una vasta telaraña de contactos dispersados por el mundo entero, con inacabables recursos económicos, y capaz de planificar y poner en marcha estrategias globales para sacudir a los infieles.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Forsyth conoce su oficio: conoce los hombres, las instituciones y la tecnología, y consigue entretener al lector con descripciones &lt;/span&gt;detalladas. Pero, su mayor maestría, reside en develar paso a paso, manteniendo el suspenso, el verdadero trasfondo del complot; avanzamos página a página esperando que el héroe gane, y que los terroristas sean atrapados antes de que consigan su cometido, pero, oh suerte oscura, a cada paso de las agencias de inteligencia, el enemigo, endiabladamente astuto, se adelanta a sus perseguidores, los engaña, y la persecución mundial se extiende. No hay un minuto de descanso: mientras los jefes del espionaje americano y británico esperan nuevas pistas de su agente, este yace incomunicado, e, imparables, los terroristas avanzan cada vez más rápido en su misión, sin que podamos los lectores hacer otra cosa que mirar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Algunos críticos señalarán que este tipo de novelas, concebidas, ¿quién lo niega? para entretener ―título honroso que no conseguirán nunca esos ladrillos pseudosicológicos, moralistas o “basados en hechos reales” (crónicas de secuestrados regadas de lágrimas y basura de ese calibre) que atestan las librerías― como artículos desechables basados en métodos simples, revelados a potenciales autores mediocres en talleres de escritura creativa, en las universidades americanas. Y es cierto… en cierta medida; el primer párrafo de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;The Afghan &lt;/i&gt;es el característico “gancho” de los trillers de aventura y suspenso: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt; mso-ansi-language:ES-CO"&gt;De haber sabido el joven guardaespaldas talibán que aquella llamada desde el teléfono móvil iba a acabar con su vida, no la habría hecho. Pero llamó, y ocurrió lo que tenía que ocurrir.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;A partir de esas líneas, el lector sabe que algo grande va a suceder, y querrá enterarse hasta el último detalle del asunto. Una amenaza se cierne sobre el mundo occidental, y es tan, pero tan secreta que solo habrá una forma de descubrir qué es. Concéntrese el lector en la situación que el autor dispone a sus personajes y lectores: es un acertijo, y en sí mismo se hallan las claves para resolverlo; un solo camino, uno solo hombre; múltiples vías para develar el misterio entretendrían al lector y lo alejarían de la trama. Él debe sentir que el héroe avanza por un delgado alambre tendido sobre el abismo: el menor error, la mínima oscilación, y todo se irá al demonio; no importa que, como todo lector de trillers de espionaje sabe, los buenos siempre ganen. Quien lee una novela de suspenso &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;ha aceptado&lt;/i&gt; las reglas de ese mundo construido por el autor, y una de ellas, la principal, es preocuparse.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Por supuesto, el asunto irá más allá de resolver el acertijo princip&lt;/span&gt;al. Descubrir la conspiración es solo la puerta principal al gran laberinto del argumento. En otra novela de Forsyth &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;The Day of the Jackal&lt;/i&gt; (1971), conocemos el objetivo de los conspiradores, y seguimos, minuto a minuto, a su principal elemento, el asesino contratado para asesinar a De Gaulle. ¿Qué nos mantiene pendientes de la trama entonces? Los eventos inesperados y los trucos sacados del sombrero. No quiero decir con ello que, como en algunas novelas baratas, los puntos de giro salten cuan liebres de mago a sueldo en fiesta infantil; un buen autor ―y el buen Forsyth lo es― consigue que el caudal se rompa, y las goteras se formen, en las propias debilidades de la situación: en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;El afgano&lt;/i&gt;, un peligroso jefe terrorista es mantenido en una cárcel secreta en los bosques septentrionales de Estados Unidos, ocurre un accidente y el talibán consigue escapar, a través del bosque, consiguiendo, a cada paso, ventajas sobre sus perseguidores. Nada es fácil en el mundo de los agentes secretos de la ficción: las largas y rutinarias investigaciones de años, los archivos apilados, los seguimientos interminables y los casos cerrados, cada que una administración de gobierno termina, no tienen cabida aquí, en estos universos portátiles donde los espías están dispuestos a sacrificarlo todo por el deber.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;¿Qué tan real resulta esta novela? Alejada, digo yo. La verdad, como lo han demostrado investigaciones hechas públicas en los últimos años, al-Queda es más una construcción de los Estados Unidos que una verdadera organización terrorista, empezando porque, el concepto de “organización”, es mucho más occidental que de medio oriente; salvo grupos ya muy antiguos, como el Hamas y la OLP, con su estructura de partido político, y división armada paralela, el terrorismo internacional ejecutado, desde el 11 &lt;/span&gt;de septiembre, está compuesto por células de fanáticos, y su único vínculo entre sí, es el odio hacia los Estados Unidos, los países europeos involucrados en las invasiones de Irak y Afganistán, o el mundo laico en sí. Mas la cabeza suprema de la gran serpiente del terrorismo no pasa de ser una ficción concebida por los analistas neoconservadores: ni Osama bin Laden, ni ningún otro, encabezan una red mundial de guerra contra Occidente. Toda esta gran trama del terror, inspirada, me temo, en las aventuras de G.I Joe (con bin Laden en el papel de Cobra), tiene la cualidad de ser masticable por el ciudadano promedio de las grandes capitales. Pensar, por ejemplo, que tu país, con sus millones en tecnología de destrucción masiva, lance toda una armada para acabar con un par de viejos extremistas, sus dos docenas de seguidores, y las cabras alrededor de una tierra yerma, en un país despedazado por décadas de guerras tribales, de las que nadie, en tu país sabe mayor cosa, porque no es una amenaza para el césped de tu jardín, hará que el ciudadano promedio no esté seguro de apoyar tal causa. Distinto es si te dicen que cada día, cada hora, un sobre con ántrax puede llegar a tu buzón; un coche bomba hará picadillo a tus hijos una vez el autobús de la escuela se detenga en una intersección, o que mientras viajas, por negocios o placer, al otro lado del país, de repente, un barbudo se parará en el corredor a gritar “¡Alá es grande!”, mientras sostiene los detonadores del explosivo que cubre su cuerpo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Los organismos de seguridad saben que la amenaza no es tan próxima, y las agencias de inteligencia conocen los límites de las células terroristas; saben, ambos, que cada día algún musulmán, de los millones que habitan la Tierra, se despertará lo bastante desesperado, o enfurecido, para considerar que vale la pena aterrorizar al país donde vive, para equilibrar un poco la balanza en esta guerra donde, a pesar de lo que piensan los neoconservadores en los países desarrollados, quienes han tenido todas las de perder, y han experimentado hasta el límite el sufrimiento, son los civiles de las naciones maldecidas por una religión como el Islam.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;img src="http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TTD-McY7STI/AAAAAAAAAHs/oC8TGMCNur0/s320/xl_2617frederick_forsyth__alistair_morrison.jpg" style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 316px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5562225029535189298" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-2973098281833892000?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/2973098281833892000/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=2973098281833892000' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/2973098281833892000'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/2973098281833892000'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2011/01/los-elementos-de-un-complot.html' title='Los elementos de un complot'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TTD-A7AsuhI/AAAAAAAAAHk/2sh9KBWaPCA/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-5448735787773756499</id><published>2011-01-01T16:35:00.000-08:00</published><updated>2011-01-01T16:39:08.028-08:00</updated><title type='text'>La noche del Cóndor, completado</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TR_JKFbbLHI/AAAAAAAAAHc/hcHBKOyLJCA/s1600/C%25C3%25B3ndorPortada.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 203px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TR_JKFbbLHI/AAAAAAAAAHc/hcHBKOyLJCA/s320/C%25C3%25B3ndorPortada.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5557381640291560562" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sí, he terminado de escribir mi novela La noche del Cóndor, la primera en que introduje al agente secreto Leonardo Katz. Una mañana, de principios de abril de 2006 en un pasaje subterráneo del Trasmilenio, en Bogotá, tuve una visión; esa tarde compré una Rémington portátil en el mercado de antigüedades, y en la noche comencé la redacción del primer borrador. Ahora, en espera de la imprenta...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-5448735787773756499?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/5448735787773756499/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=5448735787773756499' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/5448735787773756499'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/5448735787773756499'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2011/01/la-noche-del-condor-completado.html' title='La noche del Cóndor, completado'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TR_JKFbbLHI/AAAAAAAAAHc/hcHBKOyLJCA/s72-c/C%25C3%25B3ndorPortada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-4114662828298024158</id><published>2010-12-10T16:33:00.000-08:00</published><updated>2010-12-10T17:00:03.070-08:00</updated><title type='text'>Todas las cosas pequeñas</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TQLKIRTKuPI/AAAAAAAAAHQ/D23QqKDcVJM/s1600/carver%2Bcover.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px 0px 10px 10px; width: 203px; height: 320px; float: right;" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5549219934305433842" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TQLKIRTKuPI/AAAAAAAAAHQ/D23QqKDcVJM/s320/carver%2Bcover.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es sabido, al menos por los escritores de carrera, que el cuento es el género más complejo de la literatura. ¿Por qué, y por qué no, la poesía, por ejemplo? Porque la narrativa tiene una dimensión que la poesía no pretende abarcar, primero, y, segundo, porque, en comparación con la novela, donde el autor puede introducir el universo entero ―constelaciones, galaxias y esponjas marinas incluidas―, en el cuento, la idea, la esencia de lo que es contar un cuento (y perdóneseme la redundancia) es, lo instantáneo, la brevedad del momento que es como ningún otro y cuyo peso es tal, que vale la pena registrarlo en palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay muchas definiciones y loas hacia el cuento; la anterior es mía, y si no es muy buena, qué decir, a falta de una mejor, es la que se me ha venido a la mente tras leer, traducidos al español, los cuentos de Raymond Carver, tal y como Carver los escribió, antes que su editor, Gordon Lish, decidiera retocarlos hasta tornarlos algo completamente distinto. Sobre esto, también, hay una discusión larga y pendiente: ¿qué clase de escritor era, entonces, Carver, si, lo que ha sido de él avalado durante décadas, no era más que el trabajo de Lish?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pienso entrar en tal debate; otros pueden hacerlo con mejores herramientas. Me encargaré de hacer una rápida revisión a este nuevo volumen de textos, del que es, sin duda, uno de los grandes de las letras norteamericanas de la segunda mitad del siglo XX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carver ha sido visto, por alumnos y fieles, como el maestro de la precisión y el minimalismo. En un mundo donde se le exige a los escritores ser novelistas antes que cualquier otra cosa, como si, desde la perspectiva de los editores, el cuento y la dramaturgia fueran las Ligas Menores, el buen Ray dejó su nombre en el Salón de la Fama sin haber compuesto una sola novela. Sus cuentos, además, tampoco pueden ser vistos como “novelas breves”, si es que, en un desatinado estudio, algún erudito pretende darlas por tales. Carver, al menos en este volumen editado por Anagrama, y traducido por Jesús Zulaika, entra con su cámara de escritor al interior de esas casas prefabricadas de una sola planta, porche, jardín y patio trasero, y toma instantáneas de la vida americana de las pequeñas ciudades. Sus personajes no son grandes magnates, ni aristócratas, ni espías, ni vaqueros, ni náufragos que, una mañana, despiertan como gigantes o enanos en una sátira del mundo moderno. Los caracteres aquí no son otros que Raymond Carver mismo en algún momento de su vida, despojado de nombre y otros elementos individuales, dejando solo una carcasa y un corazón similares al resto de los mortales. Mucha nota a esto estudiantes de escritura creativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las generaciones futuras, a los nietos de nuestros nietos, quizá les será difícil imaginar los escenarios carverianos. Nada nos dicen sus cuentos sobre las paredes de yeso, los vehículos con alerones, y la escases, en suma, de los estadounidenses de clase media baja, esos tan poco radiografiados por la cultura pop, y que a los habitantes del resto del mundo les cuesta imaginar, ya que tienen la vista bloqueada por el poster de las grandes ciudades, el feliz ejército norteamericano, Coca-cola y Playboy. De hecho, y, permítaseme aquí introducir una revelación que he tenido a raíz de todo esto, creo que, fue a partir de los Simpsons, que el mundo empezó a darse cuenta que Estados Unidos era también un mundo de pequeñas ciudades, gente ignorante, gobernantes corruptos, policías ineptos, donde el hombre promedio, magíficamente iconizado por Homer Jay Simpson, es obeso, falto de cultura, intelecto y no lleva del todo bien el hogar. Y en esto, mucha gente se verá identificada. Este es el mundo de Ray Carver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como The Simpsons, los cuentos de Carver son crónicas de la América profunda, donde la gente no tiene ni el tiempo, ni el interés, de llegar a la luna, sino apenas sobrevivir al desempleo, el alcoholismo, la pérdida de un ser querido, una relación inestable o el indestructible pasado. Sobre esto, Carver no construye metáforas, ni hace filosofía o sociología: allí está cierto espectro tenue de la realidad que no queremos ver, pero por el que casi todos hemos pasado, o podríamos pasar: este es el baile de los que sobran (gracias Los Prisioneros), los que no conseguirán nada mejor que esa casa en los suburbios, un divorcio decente y conservar su cabello llegados a los cincuenta. Esta es la narrativa desprovista del héroe, y ahí es donde el aspecto literario, artístico, si que quiere elevar el nivel, tiene una verdadera trascendencia: esta es la vida impresa, despojada de puntos extremos, sin trasfondo político, sin argumento historiografista, sin ribetes morales, o susurros eróticos. Life as it is; la vida como es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre he dicho (y lo seguiré sosteniendo), que en la narrativa, el todo es contar una historia trascendente y contarla bien: el guerrero que se niega a pelear, poniendo en riesgo a todo su ejército; el hijo que desea vengar a su padre matando a su tío, el rey; el sabio quien, sediento de saberlo todo, vende su alma al diablo, y demás. Pero entonces tenemos a Ray; Ray y sus pequeños mundos de reyertas familiares y conflictos entre vecinos. Figuras e historias minúsculas; todas las cosas pequeñas que conforman el día a día y en la que no se repara más que cuando se es víctima o testigo directo. Hasta que alguien las lleva al papel, sin adornos ni grandes discursos, ofrecidas como el vaso del agua dado al sediento. Ahí es donde estas historias, por ser referentes universales, cobran valor. Porque esos dolores, esas pérdidas, que han sido sentidas por el autor, pueden ser entendidas por el lector; por cualquier lector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Añadiré unas palabras relativas al estilo narrativo, ya que este suele ser el aspecto más estudiado, y alabado, de Carver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus cuentos ―me limito a los diecisiete consignados en la edición de Anagrama, por estar libres de intromisiones― emplean en su mayoría la primera persona del singular; hombre, en algunos casos, y mujer en otros; como simple testigo sin papel relevante, como en La calma, o como un hombre que recuerda un instante de la infancia (Dummy). Solo en uno o dos casos empleó el narrador omnisciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las atmósferas nos llevan a pueblos y ciudades pequeñas; a los suburbios y zonas rurales. La caza y la pesca están presentes en más de una ocasión. Y el eje temático de los relatos se enfoca menos en los personajes y más en la forma en como lidian con sus dramas domésticos. No hay, por ejemplo, un homicidio resuelto por un detective astuto, sino la tensión surgida entre una pareja la cual, por el azar, se ha visto próxima al crimen (Tanta agua tan cerca de casa).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tono, y el conocido minimalismo carveriano, está compuesto a partir de una sucesión de oraciones cortas, lo que permitió al autor librarse del exceso de adjetivos, o cadenas de verbos + sustantivos que agobien a un lector. Oración, punto, oración. Lo necesario para expresar “lo que ocurre”, diría yo, casi, en tiempo real. Obsérvese (en inglés), el comienzo del famoso cuento Beginners:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;My friend Herb McGinnis, a cardiologist, was talking.&lt;br /&gt;The four of us were sitting around his kitchen table drinking gin.&lt;br /&gt;It was Saturday afternoon.&lt;br /&gt;Sunlight filled the kitchen from the big window behind the sink.&lt;br /&gt;There were Herb and I and his second wife, Teresa—Terri, we called her—and my wife, Laura.&lt;br /&gt;We lived in Albuquerque, but we were all from somewhere else.&lt;br /&gt;There was an ice bucket on the table.&lt;br /&gt;The gin and the tonic water kept going around, and we somehow got on the subject of love.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo he citado aquí en inglés, y así, separada cada oración, para que el lector entienda de lo que hablo, porque, y esto es una opinión meramente personal, en la traducción de Zulaika se pierde esta magistral concisión. Como se percibe, las oraciones son breves y cada una encierra unas pocas decenas de sílabas, todo un sentido. La proximidad de esto a un poema no es casual; amén de cuentista, Carver es reconocido en Norteamérica por haber sido un gran poeta. Estas primeras oraciones pueden verse como una enumeración de detalles exigidos para la comprensión del escenario: quién está hablando, quién lo escuchan, dónde, cuándo, qué clase de día era ―ese sunlight filled se interpreta de inmediato como una tarde soleada y calurosa―, la relación presente – pasado de los personajes ―ahora en Albuquerque, antes de cualquier otra parte―, el hielo y la bebida, y, para empezar a desarrollar el argumento central, el tema del amor. Nada sobra y nada falta. Este no es todo el primer párrafo, sí, pero mi interés es darles una muestra de la meticulosidad de la narrativa moderna norteamericana: Carver, como ya mencioné, es el maestro de toda una generación, y, si siguen saliendo al público sus cuentos, tal y con las piezas que los compuso, los narradores presentes y futuros tendrán un buen ejemplo a seguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-4114662828298024158?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/4114662828298024158/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=4114662828298024158' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/4114662828298024158'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/4114662828298024158'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2010/12/todas-las-cosas-pequenas.html' title='Todas las cosas pequeñas'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TQLKIRTKuPI/AAAAAAAAAHQ/D23QqKDcVJM/s72-c/carver%2Bcover.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-1769174042265650713</id><published>2010-11-29T19:10:00.000-08:00</published><updated>2010-11-29T19:13:15.476-08:00</updated><title type='text'>Apuntes a la teoría de recepción</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TPRrRhBBeSI/AAAAAAAAAHI/xzl5vLlYIc0/s1600/FisheyePerspective_1000.gif"&gt;&lt;img style="margin: 0px 0px 10px 10px; width: 309px; height: 309px; float: right; cursor: hand;" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5545174989864532258" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TPRrRhBBeSI/AAAAAAAAAHI/xzl5vLlYIc0/s320/FisheyePerspective_1000.gif" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezaré con una simplificación: la teoría de recepción estudia el papel del lector en la literatura (Eagleton, 1983: pág. 94); como señala Eagleton, la teoría literaria moderna se podría dividir en tres periodos: preocupación por el autor, interés por el texto y, en los últimos años, enfoque ahora dirigido al lector (Ibíd.) El mismo autor señala en su texto sobre teoría de recepción sobre la importancia del lector ―la importancia vital del lector―. Sin alguien que lea, es decir, que tenga la capacidad para interpretar el texto, este no pasa de ser tinta grabada en el papel. Y aunque parece tan simple, es un asunto que la teoría parece no haber considerado antes, o le ha restado espacio a este aspecto ante la importancia aparente de otros factores: biográficos, sociales, de forma o de significado. No obstante, el asunto presenta una dificultad de estudio dentro del campo de la teoría literaria: si la lectura de un texto varía de lector a lector, no en un sentido total, pero sí en algunos detalles, no podría aplicarse crítica alguna a los productos escritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que empezar revisando algunos aspectos teóricos sobre la percepción y los objetos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero hay que considerar el fenómeno de la percepción. Esta se inicia con los sentidos y de ahí se origina una relación entre el elemento percibido y el cerebro. Acerca de los objetos, estos obtienen un sentido una vez son introducidos en un discurso lógico, es decir, la relación que podemos establecer entre el objeto y nosotros, o entre el objeto y otros elementos. Al ingresar dentro de una lógica de significados, tenemos la esencia del objeto, lo cual lo hace distinguible de otros, aunque entre estos mismos aquel que estamos observando tenga aspectos distintos de otros similares. Trataré de explicar lo anterior de esta manera: sabemos qué es una silla y qué uso podemos darle; esa es la relación dentro del discurso lógico: “puedo sentarme en una silla”; y, si observamos una silla, en la que podemos estar sentados, o que ocupa un puesto junto a una mesa, sabemos que esta, por su diseño, por ejemplo, es distinta a otra vista antes, o a una que, sin un modelo que seguir, podemos dibujar de memoria. Esta es la relación entre el cerebro y los objetos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se puede ser objetivo ante elementos como la silla: nadie negará qué es una silla, o que la cuchara es una cuchara, así como la rosa no deja de ser rosa porque alguien no la tome como tal, o, siquiera, porque la llame de forma distinta. El texto escrito, en principio, se ciñe a esta lógica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En principio, la capacidad del lenguaje permite una transferencia de ideas entre dos individuos, o entre un individuo y un grupo de proporción variable. El lenguaje, incluso cuando no se posee el habla, le permite a un ser humano indicar a otro dónde hay agua, o la presencia de una amenaza; de la misma manera, mediante la posesión de un lenguaje articulado, otro individuo puede transmitir una idea al resto del mundo. Los idiomas no son ya una barrera, debido a que, si bien las diferencias entre los dialectos llegan a ser considerables, los elementos dentro de las proposiciones pueden ser entendidos en cualquier lengua. Así, por ejemplo, la oración “Les hommes naissent et demeurent libres et égaux en droits”, no pierde su significado cuando se traduce al español como “Los hombres han nacido, y continúan siendo, libres e iguales en cuanto a sus derechos”, ni en inglés como “Men are born and remain free and equal in rights”; las traducciones pueden variar, suprimir un vocablo por otro, pero el sentido universal de la idea prevalece: igualdad y derechos. Sin embargo, en la medida en una oración se hace más compleja, o se une a otras, y las proposiciones se van sumando en un sentido general, las interpretaciones pueden variar, dependiendo de la cohesión y el sentido general, hasta un extremo en que cada persona pueda comprender un sentido general distinto de la lectura de un mismo texto. Algo común en la filosofía y la poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a la lectura, esta se basa en dos fenómenos, la percepción de las palabras, y lo que yo he llamado “el encadenamiento de ideas”. En narrativa, una historia solo puede ser comprendida si cada una de sus partes (personajes, lugares, diálogos etc.) son retenidos por la mente del lector, interconectadas entre sí y relacionadas con la realidad. Para esto, los autores se aferran ―u obedecen― a una serie de principios ya establecidos: lógica argumental y sintaxis. Cada cultura determina las reglas de su idioma, de manera tal que todos sus usuarios puedan comprender, sin que hagan presencia las dudas, el contenido de un texto. Ahora bien, el mensaje subyace en las palabras, y este, como ya mencioné, puede ser traducido de una lengua a otra; por tanto, el texto, incluso el texto literario, no es dependiente de las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, si esto es así, y el valor literario puede ser apreciado, y calificado, fuera de la composición original hecha por el autor, como es el caso de una traducción, ¿qué sentido tiene aplicar una crítica a partir de la forma del texto? Hoy día, y de seguro por siempre, se lee la Iliada de Homero; pocos ―una feliz minoría― leen la versión más próxima que se tiene a lo que pudieron ser los versos originales, esto es, en griego jónico. La mayoría, incluidos estudiosos de la literatura que hablan en cientos de idiomas distintos, emplean traducciones. ¿Qué se puede extraer de estas? ¿Hasta qué punto pueden ser consideradas aceptables para un estudio? Naturalmente, hoy se estudia poco a Homero, salvo que se haga sobre el texto en griego; pero, ¿qué hay de las obras contemporáneas? Y no ya en un nivel de estudio riguroso, sino de la simple lectura efectuada por una persona del montón. 	&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Wolfgang Iser (citado por Selden, Widdowson y Brooker, 1985) la tarea del crítico no es explicar el texto en tanto objeto, sino examinar sus efectos sobre el lector. Aceptando esto, no se puede juzgar el carácter original de la obra, o la capacidad o incapacidad artística de su autor a partir de una mala lectura, como puede ser aquella cargada de prejuicios, o la que hace un lector sin las competencias intelectuales, ya sea el comprender una metáfora o pasar por alto, dada su ignorancia, un adjetivo, verbo o sustantivo. Y, volviendo a las diferencias entre versiones, los lectores contemporáneos que se acerquen a la obra de Shakespeare podrían tener otra lectura, dado que, o bien ignoran totalmente el inglés, y se ven sujetos a una traducción , o, siendo angloparlantes, se ven alejados del dialecto empleado por el bardo en el siglo XIV.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría hablarse entonces de una crítica a partir de “los posibles efectos”, o de unos efectos generales y apreciables por todos los lectores, o al menos por una mayoría. En términos de relato, estas comparten similitudes en cuanto a estructura general ―inicio, nudo, desenlace―, y dentro de esta, la narración la suelen componer descripciones, acciones y diálogos. Si, cada una de las oraciones que componen los párrafos están bien redactados, nada impide que la historia se comprenda, en un solo sentido, de principio a fin. Por ejemplo, el famoso cuento de Augusto Monterroso, El dinosaurio, “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.”, puede leerse estableciendo únicamente la situación y el acto: [dinosaurio] + [posición no especificada] + [despertar]. Del mismo modo podemos leer las instrucciones de para preparar sopa instantánea; no obstante, la literatura la leemos de una forma distinta: sabemos que el relato presenta una situación hipotética y nos induce a imaginarla y aplicar en esta las reglas de la realidad. De ese modo, a un lector de Monterroso podrían surgirle varias preguntas: ¿dónde estaba el dinosaurio? ¿Temía despertar en otra parte? ¿No despertar, acaso, y extinguirse sin darse cuenta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, el texto citado es muy breve para entrar en análisis más profundos: tema, contexto cultural, cronológico, lenguaje, narrador, símbolos; cuanto más extensa es la obra, no tanto en cuanto al número de páginas, sino a la profundidad de su tema, las lecturas irán variando. La complejidad de los personajes, por ejemplo, puede establecer diferencias entre los lectores, quienes podrán encontrar en el supuesto villano, al héroe, en el valiente protagonista, un cobarde, y en la princesa, una bruja. Este tipo de lecturas, a las cuales se pueden aplicar diversos puntos de vista, o que requieren para su comprensión una lectura cuidadosa, una mente abierta, y unos referentes externos. Una lectura a la mayoría de los bestsellers hoy día, dará como resultado una serie de tramas donde no es difícil comprender quiénes es quién (buenos y malos), dónde ocurre cada cosa, y cuál es el final, apegada toda esta estructura a unos mecanismos comerciales ya generalizados. Y no es extraño entonces que las novelas de suspenso, romance y crimen sean tan mal vistas por la crítica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero queda por definir el efecto de la perspectiva del lector en cuanto al texto literario. Hay ciertamente unos aspectos generales apreciables por parte de cualquier lector (un conjunto de personajes centrales o una localización espacio-temporal definida, por ejemplo), pero otros son solo visibles para ciertos lectores, o tras lecturas sucesivas del mismo texto. En Rojo y negro la escalera empleada por Julien Sorel para llegar a la ventana de su amante ―una mujer casada y de clase alta―, podría ser entendido como un símbolo de asenso social; y más tarde, cuando, al bajar a prisa por la escalera, Julien se lastima las manos, se entendería que el precio del asenso es la sangre, es decir, el sufrimiento o el sacrificio de alguien. Otros lectores podrían hacer apreciaciones similares a partir de elementos menos evidentes, o no ver aquellos puestos por el autor ha dispuesto de una manera clara. Todo el juego de valoración queda de nuevo en manos de la competencia del lector, pero aún habido un lector dotado de una visión penetrante podría, pecando por exceso, llegar a establecer que la novela, o el cuento, leído es una gran metáfora sobre algún complicado problema contemporáneo, cuando su autor no ha querido más que replantear de nuevo, en un entorno humano, la historia de los tres cerditos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo anterior, es difícil hablar de lectores perfectos, o lectores deseados; sin duda hay personas dotadas de más capacidades de lectura que otras, y entre estas, de reunirse, llegarán a conclusiones similares acerca de la novela, si, y solo si, hablan en términos de argumento e ideas principales; más allá, se abrirán las disensiones: empleo correcto o incorrecto del lenguaje, del punto de vista; la necesidad o la irrelevancia de un personaje, o un pasaje particular, entre otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En qué situación queda entonces el autor? Bueno, el autor, aunque suene brusco, hace lo mejor que puede: cuenta una historia, hace referencia a una serie de ideas, y todo, con las capacidades argumentales y narrativas con las que está dotado. Hay una intención y un desarrollo; y la primera puede abarcar aspectos temáticos y estéticos; de cumplirlos, el autor podrá darse por satisfecho, y, de ser apreciados en su magnitud, el lector, incluso el crítico ―visto como es, un lector más dotado que el individuo medio―, se encontrará igualmente satisfecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aclaración final:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para hacer este breve texto me enfoqué, como no habrá dejado de notar el lector, en la narrativa; la lírica tiene sus reglas de luz y perspectiva distintas, las cuales yo no comprendo y que, en cuanto a aspectos de recepción, podrían llevar a otras conclusiones.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-1769174042265650713?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/1769174042265650713/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=1769174042265650713' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/1769174042265650713'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/1769174042265650713'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2010/11/apuntes-la-teoria-de-recepcion.html' title='Apuntes a la teoría de recepción'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TPRrRhBBeSI/AAAAAAAAAHI/xzl5vLlYIc0/s72-c/FisheyePerspective_1000.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-8341787851148993706</id><published>2010-09-01T17:20:00.000-07:00</published><updated>2010-09-01T17:23:46.258-07:00</updated><title type='text'>Siete consejos del señor Simic</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TH7udlQmN3I/AAAAAAAAAGw/ZXLwopCYYMs/s1600/charles_simic.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 219px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TH7udlQmN3I/AAAAAAAAAGw/ZXLwopCYYMs/s320/charles_simic.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5512105185933408114" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Gracias al &lt;a href="http://ivanthays.com.pe/"&gt;Moleskine Literario&lt;/a&gt;, del novelista Iván Thays, he encontrado estos siete consejos para tener en cuenta al momento de escribir poesía… o, en mi opinión, trabajar en cualquier escrito. Fanático de los decálogos y los principios de los escritores ―aunque no siempre creo en ellos, ni tiendo a seguirlos a pie juntillas―, he decidido hacer una traducción de estos puntos y ofrecerla aquí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;La fuente original del dato es de la &lt;a href="http://www.loc.gov/poetry/writingpoetry.html"&gt;Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;-------------- &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Algunas cosas para tener en mente al momento de sentarse a escribir un poema:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;1. No le digas a los lectores lo que ya saben.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;2. No asumas que eres el único que sufre en el mundo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;3. Algunos de los más grandes poemas son sonetos y poemas no mucho más largos que eso, así que no sobreescribas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;4. El uso de imágenes, símiles y metáforas, hacen concisos los poemas. Cierra tus ojos, y deja que tu imaginación te diga qué hacer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;5. Repite en voz alta lo que estás escribiendo, y deja que tu oído decida cuál es la siguiente palabra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;6. Lo que estás escribiendo es un borrador que necesitará pensarse, quizá durante meses, e incluso años.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;7. Recuerda, un poema es una máquina del tiempo en construcción, un vehículo que le permitirá a alguien viajar dentro de su propia mente, así que no te &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;sorprendas si pasan años mientras se tienen todas las piezas del motor trabajando apropiadamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-8341787851148993706?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/8341787851148993706/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=8341787851148993706' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/8341787851148993706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/8341787851148993706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2010/09/siete-consejos-del-senor-simic.html' title='Siete consejos del señor Simic'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TH7udlQmN3I/AAAAAAAAAGw/ZXLwopCYYMs/s72-c/charles_simic.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-4730651599266043946</id><published>2010-08-29T20:56:00.000-07:00</published><updated>2010-08-29T20:58:39.139-07:00</updated><title type='text'>Escribir con arpón</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/THssZkXvNFI/AAAAAAAAAGg/16j01vxt4z8/s1600/ART.115-116-TESTINA-ARPIONE.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 290px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/THssZkXvNFI/AAAAAAAAAGg/16j01vxt4z8/s320/ART.115-116-TESTINA-ARPIONE.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5511047386789524562" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Hay que escribir con arpón; con cuchillo, puede ser también; mejor si es con arpón, como sea, un objeto puntiagudo más que afilado. En todo caso algo penetrante. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Hay que escribir con arpón porque penetra, y emplear la sangre que derrama como tinta. Tu propia tinta no servirá; al lector le será una sustancia inmunda, y no tocará las páginas bajo el riesgo de contagio. Si, en cambio, es su propia sangre la que baña los tipos que forman las letras, abrazará el texto como propio. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Al emplear el arpón se debe considerar la puntería; una sola oportunidad de dar en el corazón de la presa y no otra, obliga a tener un objetivo en mente, a no apresurarse, y saber que cuando se arriesga todo a un lanzamiento, se debe poner todo el corazón en la empuñadura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;No se escribe con saetas; sus heridas, poco profundas, desaparecen ante el hilo y la aguja del tiempo; mencionamos la cicatriz que dejan, como cualquier otro hecho banal. Traspasado de parte a parte por el arpón fallecemos, o simplemente ya no podemos ser los mismos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Escribir con arpón, aclaro, exige forjar el arma, primero. Nunca emplees un arpón usado, ni lo compres hecho, ni lo hurtes; toma el hierro del idioma, cuécelo al fuego de los conceptos, aplica el martillo de la gramática y afila su punta hasta darle estilo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Escribir con arpón es estar dispuesto a herir, y a lucir amenazante; el arpón puede ser agresivo o una forma legítima de defensa; o, desprovistos de romanticismo, una herramienta para conseguir el sustento. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Hay que escribir con arpón, dispuesto a ser cazador, un ser solitario, siempre al acecho del gran pez que es la constitución total de la obra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Hay que tener todo esto en cuenta mientras se sostiene sobre el papel la pluma.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-4730651599266043946?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/4730651599266043946/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=4730651599266043946' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/4730651599266043946'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/4730651599266043946'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2010/08/escribir-con-arpon.html' title='Escribir con arpón'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/THssZkXvNFI/AAAAAAAAAGg/16j01vxt4z8/s72-c/ART.115-116-TESTINA-ARPIONE.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-8438024192591877179</id><published>2010-08-21T22:15:00.001-07:00</published><updated>2010-08-21T22:16:13.668-07:00</updated><title type='text'>Un oficio oscuro</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/THCyirt-X3I/AAAAAAAAAGQ/jpKcABVUEwU/s1600/ghostwriter1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 168px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/THCyirt-X3I/AAAAAAAAAGQ/jpKcABVUEwU/s320/ghostwriter1.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5508098653194968946" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Pocos oficios, hoy día, resultan menos vergonzosos que el de escritor fantasma, llamado &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;negro&lt;/i&gt; en estas regiones, y que, como las amantes y los agentes secretos, no dejarán de ser una realidad tras las cortinas del escenario principal, mientras el mundo sea mundo. Los escritores fantasma rara vez, o en casos aislados y contables con las falanges de una mano, trabajan en grandes obras literarias; tenemos el caso de Alejandro Dumas, pero, como digo, su trabajo está enfocado a tareas un tanto más tediosas: memorias de dirigentes políticos, o figuras reconocidas; novelas de bajo impacto firmadas por alguna celebridad deseosa de darse a conocer por algo más que su arte pop, y tareas similares. Nunca recibirían las luces, ya que su deber, y su éxito, radican en que otros reciban los aplausos, y en ello debe cifrarse su orgullo. Algunos, claro, lamentarán que sea de esa forma como tengan que ganarse el sustento, ocultos como el jorobado que hace redoblar el carrillón; los demás aceptarán el hecho, seguirán adelante, y encontrarán su satisfacción en las buenas reseñas, sin importar a quien se dirija el crédito, o, en todo caso, su sonrisa se ensanchará, no con las medallas de la crítica profesional, sino con un jugoso cheque. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Mi experiencia como escritor fantasma, aunque ha sido en piezas breves, me ha dejado entender ciertos aspectos del tema. Primero, en una sociedad que exige información de manera constante, hay ciertas voces que deben ser oídas, o quieren ser escuchadas, o hay temas, también, que pueden llamar la atención, y no siempre quienes deben contar o explicar aquellas informaciones poseen el tiempo, o la menor capacidad intelectual para ponerlas por escrito. Esta dificultad se presenta en distintos círculos: desde los asistentes de gerencia, incapaces de producir un informe medianamente legible, pasando por los aspirantes a doctorados, demasiado ocupados para ensamblar una tesis, hasta escritores fracasados ―en el auténtico sentido del adjetivo― quienes, para cumplirle al editor, pasan unos billetes debajo de la mesa para que alguien les complete, o les redacte del todo, un manuscrito.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Una película, estrenada en marzo de este año, pero que solo hasta este viernes pasado pudo ser vista en las salas de este atrasado país, pone en escena esta profesión, desconocida por muchas personas, esta vez, situando al escritor fantasma como el héroe. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: EN-US;font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;The Ghost Writer&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt; de Roman Polanski es la adaptación de la novela Robert Harris (&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;The Ghost&lt;/i&gt;), con Ewan McGregor, Pierce Brosnan y Olivia Williams en los roles principales. El argumento, en esencia es simple: un primer ministro retirado (Brosnan) está por publicar sus memorias, se requiere a un escritor fantasma (McGregor) para que ayude en la tarea, y este termina descubriendo todo una oscura maquinación tras el poder británico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;El desarrollo no es realmente complicado; no asistimos a largos diálogos de carácter político, ni a complejos esquemas de complots entre gobiernos; la historia fluye de forma natural, develando paso a paso, hasta los últimos minutos, la profundidad del problema. Es, aunque no de forma total, una historia de espionaje, sino una de misterio. El fantasma, quien acepta el cuarto de millón de dólares ofrecido por la editorial, enfrenta en un momento la posibilidad de ir más allá e investigar qué se esconde tras la muerte del primer encargado de redactar las memorias, cuyo cuerpo, sin mayor explicación que una borrachera, aparece ahogado en la playa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Dentro de la parte técnica de la película, destaca, tanto la cuidadosa selección de los elementos artísticos y estéticos, como es la selección de los escenarios, hasta el diseño moderno de los interiores. Los personajes obtienen su forma, no tanto por sus diálogos, sino por la fuerza de las actuaciones: Brosnan forma un político que, sin los clichés asociados a las figuras públicas, demuestra ser más imagen que ideas, y más convicciones dogmáticas que habilidades de mando. McGregor hace su parte como escritor profesional, muy seguro de su trabajo, quien, ajeno en principio a la política, se convierte en un agente dispuesto a descubrir qué tan involucrado está el ex primer ministro en una serie de violaciones de derechos humanos. La bellísima Olivia Williams complementa el triángulo, en más de un sentido: esta Lady Macbeth, asesora política de su esposo, demuestra, con su sola presencia, un poder y una inteligencia, amén de una sensualidad, por momentos, que le dificultan al espectador determinar qué tanto, o qué tan poco, está involucrada en los hechos; es, no lo dudo, el carácter más fuerte en el filme.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Las referencias políticas no faltan, esta vez en clave: la situación, ciudadanos británicos secuestrados en Pakistán y entregados la CIA para ser torturados, no es algo tan ajeno a la realidad de la llamada “guerra contra el terrorismo”; la “rendición incondicional” ha sido ya el tema de diversas películas, pero, como todo crimen, nunca dejará de ser del todo explotado, y siempre será útil denunciarlo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-8438024192591877179?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/8438024192591877179/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=8438024192591877179' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/8438024192591877179'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/8438024192591877179'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2010/08/un-oficio-oscuro.html' title='Un oficio oscuro'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/THCyirt-X3I/AAAAAAAAAGQ/jpKcABVUEwU/s72-c/ghostwriter1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-1233976410834352255</id><published>2010-08-15T14:11:00.000-07:00</published><updated>2010-08-15T14:15:06.916-07:00</updated><title type='text'>¿De qué hablamos cuando hablamos de belleza?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TGhYxHtd6SI/AAAAAAAAAGI/Pm2-1ovb54M/s1600/Daria+para+blog.png"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 163px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TGhYxHtd6SI/AAAAAAAAAGI/Pm2-1ovb54M/s320/Daria+para+blog.png" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5505748145367017762" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Un tópico literario bastante complejo de explicar es, sin duda, la belleza. No es lo mismo que la estética, aunque se relacionen, como el agua, y el concepto de líquido. Y si bien al ingerir un líquido, podemos estar bebiendo agua, también podríamos estar bebiendo vino, o plomo derretido. Así, el concepto encierra la idea; la belleza es un hecho, algo presente y diferenciable; tal vez se necesiten ojos para ello, pero una vez se desarrolla la sensibilidad es imposible ignorar la gracia que poseen los objetos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Ese es el primer punto, si hemos de establecer una definición de la esencia de la belleza. Hablamos que es un hecho físico que se aplica a algo, a la materia; por ello, es hora de sacar del discurso frases como “la belleza interior” para referirse a la gracia de una persona. Puede ser bello un vaso, un ánfora griega, un edificio, un cuadro; no el alma, ni el sabor de un vino, y, fuera de la impresión visual, solo acepto que se juzgue la belleza cuando se habla de la música, siendo esta arte. Como no entiendo mucho de música ―nunca me importó, he de ser honesto―, me dedicaré a señalar las particularidades de la belleza en la narrativa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;    &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Al hablar de narrativa estoy circunscribiendo la literatura al campo de la prosa, cuento y novela. No me interesan las posibles bellezas de la poesía por ahora, ya que el único fin de la poesía es señalar estados del ser, o replicar impresiones individuales, con el propósito de replicar estas percepciones en otros. Los poemas son floreros; muy decorativos, pero floreros al fin. La narrativa es la que cuenta la vida, la complejidad de la existencia humana. Ahora, hay dos formas de narrar: situar cronológicamente, del pasado al presente, una serie de hechos, enlazados por un marco común, limitándose a indicar las particularidades de esa serie de hechos. Algo así hacemos cuando, en casa, o en el trabajo, contamos una anécdota. Si el lector lo medita por un minuto, recordando estas breves historias, quizá contadas por usted mismo, o por uno de sus amigos, o un desconocido, a otro, detrás de usted en el autobús, se dará cuenta que, pese a que todos somos capaces, si contamos con algo de memoria, de referir una historia, algunos poseen mayores dotes narrativas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Todos, digo, pueden contar una historia: ya sea la eventualidad que se le presentó unas horas antes de entrar al trabajo, y que relaciona, en una extraña mezcla, un café muy caliente, una mujer hermosa y un auto sin frenos, o bien sea el argumento de una película, que por mala, o buena, quedó fija en la memoria. No todos, sin embargo, están en capacidad de escribir un cuento, siquiera uno mediocre, y muchos menos, una novela, género que, aunque no es mayor que el relato breve, atemoriza a la mayoría de autores en formación. Tengo por conocido a más de un buen lector, y esforzado redactor, incapaz de escribir un cuento que no se despedace en la tercera oración. De seguro mi trabajo tiene incontables fallas, pero creo haber superado la barrera del patetismo que envuelve algunos textos sin maduración. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Repito, todos pueden contar, pero lo que hace que vendan los libros son dos cosas: la capacidad de entretener con ese relato, y el subtexto que yace tras las acciones narradas. De lo segundo no me ocuparé ahora; es tema que aborda la teoría literaria, y que puede ser semilla y combustible de interminables debates; ¿cuál es el sentido de este relato? ¿Qué pretendía decirnos el autor? ¿Acaso el cuento de Perrault pretende prevenir a los niños de los lobos? ¿O a las niñas de los peligros del camino? ¿O prevenir a las abuelitas de los peligros del retiro en los bosques? Consideramos que la literatura moderna se desprendió del ideal de la enseñanza moral como fin del arte escrito. La literatura, hoy día, no pretende, o no debería al menos, tratar de adoctrinar, ni desarrollar una postura política, aunque eso no implica que la narrativa tenga que desprenderse del todo de la realidad, cosa que no ha hecho: si se da un vistazo a las grandes obras de ciencia ficción del siglo XX, se verá en ellos más trasfondo filosófico y político que en las novelas de corte histórico o social.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Leemos, la mayoría, para divertirnos; y una minoría por deber, y otra minoría para impresionar a su allegados. Pero cuando se lee mucho, no bastan los buenos argumentos, la descripción detallada, los diálogos reveladores o los giros argumentales que mantengan alimentado nuestro interés por conocer el desenlace. Necesitamos un aliciente mayor, especialmente en las obras donde no perseguimos el fin, ni ver desenmascarado al asesino, ni a los amantes besarse, libres de todo tropiezo. Se necesita, a fin de hacer digestible un relato, largo o corto, el aliciente de una prosa estética, es decir, donde las oraciones se presenten en un orden mesurado, permitiéndonos captar su significado total al terminar el párrafo, y así, ir comprendiendo una historia a un nivel superior, incluso, que si hubiéramos sido parte de ella. La estética en la prosa es tan necesaria como el equilibrio de tonos en una imagen fotográfica: mucha luz, o muy poca, hará difícil de ver apreciar ese amanecer que con esfuerzo retratamos, con la pretensión de conservarlo. Orden y proporción son condiciones exigidas en un texto coherente; eso es lo que entiendo por estética. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Si esa condición, entonces, es algo técnico, como el equilibrio en la disposición de las partes de un automóvil, la belleza deberá pertenecer a otra forma de condición, algo no técnico, sino variable, así que no hablamos de una belleza, sino de múltiples; cada parte del todo, estando en las mejores condiciones, compondría una belleza al sumar una totalidad. Pero se corre un riesgo al dar esta afirmación ―como todas las afirmaciones definitivas alrededor de la belleza―, que, si bien cada parte puede ser, a su manera, perfecta, el conjunto no tiene que representar necesariamente esa belleza, ya que los atributos podrían enfrentarse entre sí, y lucir desproporcionados ante una mirada general. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Resulta más fácil definir la belleza a partir de algo que ya es bello de por sí: un amanecer, o un atardecer, o los picos nevados de una cadena montañosa, en un día soleado. Estas postales, exhibidas a un público de lectores de una revista de viajes, se ganarán, en consenso general, la definición de bellas. Las “maravillas de la creación” (diré yo, de la evolución), nos maravillan por su belleza. De la misma manera consideremos por un minuto la belleza humana, que, para mí, se restringe a la belleza femenina. ¿Qué es una mujer hermosa? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Primero, debe ser saludable. La salud es un requisito indispensable para que un ser vivo pueda procrear correctamente, sin poner en riesgo a su prole; un cuerpo saludable es siempre un cuerpo bello: delgado, proporcionado a su estatura y edad, de piel lozana, libre de deformaciones. Algunas áreas de la anatomía femenina despiertan mayor interés, especialmente cuando tienen un buen desarrollo: glúteos y mamas; las primeras son por lo general indicio de caderas amplias (otra ventaja para la reproducción en etapa de gestación), y las segundas indican capacidad de alimentar a la potencial cría. Esto suena bastante crudo, pero ya es tiempo que los seres humanos acepten su cuota de física animalidad, y dejen de considerarse serafines alados. En fin, sigamos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Algo que complica esta reducción de las características por las cuales se puede juzgar a un ser humano, y considerarlo bello, aún si nos limitamos a la mujer, está en el rostro. Qué hace que una cara sea más bonita que otra; simetría, proporciones justas; mas una mirada a un conjunto aceptable de bellezas ―remítanse a un concurso de belleza común― permitirá apreciar una serie de condiciones que se repiten en todos los casos: labios bien formados, nariz recta, estrecha, ojos grandes, y estas formas pretenden, ante todo, la expresividad, una bonita sonrisa, algo que transmita un sentimiento positivo. La belleza, o lo que posee la condición de ser bello, es aquello que logra despertar una serie de sensaciones de bienestar, de equilibrio, incluso de placer. Reaccionamos ante los objetos tras la percepción que de ellos tenemos, y nuestro juicio se alimenta de la forma en como nuestro inconsciente relaciona las características de esos objetos con las predisposiciones que tenemos hacia los objetos mismos, o sus características: color, forma, tamaño y la relación que podamos hacer con otros elementos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;¿Cómo sería si aplicáramos este discurso a la literatura? ¿Qué sería la “belleza literaria”? Primero, como la Literatura abarca un amplísimo conjunto de artes alrededor del lenguaje, evitaré el término ya mencionado, y me enfocaré en la “belleza narrativa”; añado que la poesía, de momento, se queda por fuera, ya que, aunque no soy muy docto en el campo, considero que la esencia de la poesía es la expresión de uno o varios sentimientos a través de juegos de oraciones. Siendo la búsqueda de la belleza a través de la belleza misma, y es esta, o al menos debe ser, una condición inmanente del género, no vale la pena darle una vuelta al círculo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;La narración debe ir del punto A hasta un punto X, pasando por unos puntos B, C, D etc., en los cuales la trama gira ante la inferencia de nuevos elementos. Este modelo es difícil de romper, y quienes se atreven, por lo general caen en obras sin objeto; potenciales buenas novelas, abortadas ante insuficiencia de recursos. Miembros descartados y moldes vacíos. Los demás se transforman en grandes logros sí, o bien relatan una historia proverbial, que refleje bien los abismos y empinadas alturas de la geografía mental humana, o bien que su composición en prosa contenga una capacidad de imagen, y de sonidos, que causen placer durante la lectura. He ahí la belleza; mas esto exige ser discutido a fondo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Cuando se escribe se pretende que el lector comprenda una serie de enunciados; estos se refieren a ideas, conceptos o imágenes. Generalmente la belleza en la prosa se encuentra en esta última parte, en las descripciones; desde pequeños objetos, situados, de pronto, en un escritorio, hasta las vastedades, montañosas, desérticas o selváticas, de algún paisaje natural. La descripción exige una ordenación de los elementos, y un ritmo, ágil, más no escueto, y la medida justa para no sobrecargar la mente del lector hasta hacerle perder la totalidad del cuadro. Buena parte de la prosa de los siglos XVIII y XIX se proveyó de descripciones, bien para servir de punto de fuga a autores ansiosos de mostrar sus habilidades descriptivas, o bien para traer a las ciudades postales de otros mundos, cuando no llevar al lector de a pie impresiones de primera mano de escenarios versallescos. Las letras modernas no han abandonado las descripciones, cierto, aunque ahora los autores ―y esto bien varía entre tendencias― las resumen a lo necesario para efectos de sus relatos, y esto, en parte, debido a una inclinación natural de estos tiempos a aligerar los textos, para hacerlos más accesibles al amplio público, y en parte porque, gracias a la televisión, el cine, y el internet, cada vez necesitamos menos detalles para imaginarnos un escenario, por lejano y exótico que este sea. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Como en un poema con limitantes métricas, el autor que pretenda hacer una descripción bella ha de tener en cuenta el significado, el sonido y la extensión de cada palabra que emplee; limitar todo conector y jamás emplear frases ya hechas. Además, debe considerar el ritmo que producirá la percusión de puntos, comas y puntos y comas: tanto es desastroso, e ilegible, un párrafo compuesto de larguísimas oraciones, como resulta tediosa uno que, por su sucesión de comas, resulte puntilloso. La belleza esta, aquí, en el punto intermedio. Las palabras, agrego, tienen, como los elementos de la tabla periódica, cada uno su peso atómico. No hablo de hechos físicos, sino sintagmáticos: cada palabra es única e irrepetible; como un diamante, no ha sido un producto en serie sino una formación que ha requerido mucho tiempo, por tanto, no pueden pensarse las palabras como accesorios, aplicables o dispensables; su significado es único, y si bien existen los sinónimos, dentro de un contexto determinado no siempre resulta posible intercambiar una palabra por otra, aunque puedan, de acuerdo al diccionario, tener similares acepciones. Además, entre las diferencias que se pueden considerar entre palabras, hay que tener en cuenta que estas, se haga como se haga la lectura, generan sonido, ya sea a través de nuestras cuerdas vocales o a través de nuestro pensamiento. La repetición de ciertas combinaciones de vocales y/o consonantes, da paso a aliteraciones, o bien degeneran en un efecto de ruido que, si no es algo premeditado, revelará la pobreza del lenguaje del autor, o en todo caso su falta de habilidad para aplicar las palabras. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Sonido, ritmo, significados. Aunque estemos tratando de la novela, o el cuento, más banal de todos los tiempos, el menos significativo en términos de argumento, en términos de expresar esos espacios donde todos hemos estado, o llegaremos a estar; a pesar de todo eso, pienso, la belleza puede resultar algo que salve una narración. No todos somos filósofos, ni grandes sicoanalistas capaces de sondear el alma, o pensadores que comprenden las delicadas tripas de un colosal conflicto político-económico-social; es cierto que algo de ello debe haber, y que la literatura hueca, como la juventud, tienen fecha de caducidad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-1233976410834352255?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/1233976410834352255/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=1233976410834352255' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/1233976410834352255'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/1233976410834352255'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2010/08/de-que-hablamos-cuando-hablamos-de.html' title='¿De qué hablamos cuando hablamos de belleza?'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TGhYxHtd6SI/AAAAAAAAAGI/Pm2-1ovb54M/s72-c/Daria+para+blog.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-8109124446936691369</id><published>2010-07-22T08:53:00.000-07:00</published><updated>2010-07-22T08:55:55.484-07:00</updated><title type='text'>Reescribiendo el tiempo perdido</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TEhpvQFBPNI/AAAAAAAAAGA/xBaFnrKxD-c/s1600/nabokov.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 242px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TEhpvQFBPNI/AAAAAAAAAGA/xBaFnrKxD-c/s320/nabokov.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5496759605696478418" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Muchas personas, al ver entre mis libros, o en mis manos, alguna obra de Vladimir Nabokov, me preguntan si realmente es bueno, o es tan solo la fama de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Lolita&lt;/i&gt; la que ha alimentado su buen nombre. Explicarlo en los términos en que yo lo siento sería una pérdida de tiempo; la mayor parte de las personas que me rodean ignoran casi todo sobre literatura; lo cual no es un crimen. Por eso escribo estos posts. El punto con el gran Vlad Nabokov es que no es, tan solo, un buen escritor, como sí lo son muchos otros publicados y reseñados, pese a que la muerte se ha llevado los huesos a una fría cavidad bajo tierra, años, decenas de años, o cientos de años atrás. El cazador de mariposas tenía en su labor de creador la capacidad, escasa siempre, de revelar la belleza presente en el cosmos, y hacerla sentir al lector, como si, por una vez, pudiéramos ver sin los filtros de los prejuicios, o con los ojos de un niño, que ante las variaciones de un cristal de hielo, los risos de una nube, o la mirada de una mujer, quedásemos hipnotizados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Acabo de terminar la novela más importante de Nabokov, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Ada o el ardor&lt;/i&gt;, editada por Anagrama de Barcelona. Cerca de quinientas páginas, en la colección de compactos, que, debo decir, presenta múltiples supresiones de puntos seguidos, errores de tipografía y tipos toscos, similares a las sobreentintadas letras de una máquina de escribir sin limpiar. Mas, adentrado ya en las sinuosidades de la prosa, esos detalles pueden perdonarse. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;El argumento de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Ada o el ardor&lt;/i&gt; puede encontrarse dentro de la novela misma, y, creo, las palabras del propio Nabokov lo explicarán mejor que las mías:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;"&gt;El castillo de Ardis ―los Ardores y los Árboles de Ardis―, tal es el leitmotiv que fluye ondulante a través de las páginas de ADA, vasta y deliciosa crónica que, en su mayor parte, tiene por escenario una América de brillantez onírica, porque, ¿no son estos recuerdos de infancia comparables a las carabelas que bogan hacia Vinelandia, indolentemente rodeadas por las aves blancas de los sueños? El protagonista, heredero de una de las más ilustres y opulentas familias de los Estados Unidos, es el doctor Van Veen, hijo del barón “Demon” Veen, famoso personaje de Reno y Manhattan. El final de una época extraordinaria coincide con la no menos extraordinaria infancia de Van. No hay nada en la literatura universal ―salvo, tal vez, las reminiscencias del conde Tolstoi― que pueda rivalizar con la alegría pura, en inocencia arcádica, con los capítulos de este libro que tratan de Ardis. En esta fabulosa propiedad rural del tipo de Van, Daniel Veen, gran coleccionista de arte, nace un ardiente amor infantil, que se desarrolla en una serie de escenas fascinantes, entre Van y la linda Ada, una muchachita verdaderamente excepcional, hija de Marina, esposa de Van, apasionada por el teatro. El hecho de que las relaciones de Van y Ada no consisten simplemente en un peligroso juego entre primos hermanos, sino que presentan además un aspecto especialmente prohibido, se sugiere desde las primeras páginas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;A pesar de las numerosas complicaciones de la intriga y de la psicología de los personajes, la narración avanza al galope. Incluso antes de que hayamos tenido tiempo de recuperar el aliento y de contemplar tranquilamente el nuevo escenario en que nos ha “vertido” la alfombra mágica del autor, otra chiquilla encantadora, Lucette Veen, la hermana menor de Ada, es arrebatada por la atracción de Van, el irresistible libertino. El trágico destino de Lucette representa uno de los momentos más notables de este delicioso libro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Así explica N. la que fue la obra capital de su trabajo como escritor. Si bien &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Lolita&lt;/i&gt;, por su contenido, alcanzó el mayor reconocimiento, el tamaño y contenidos de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Ada…&lt;/i&gt; rebasan los límites temáticos que apenas rasguña la historia de Humbert Humbert y Dolores Haze. Si, el motor inicial de esta novela es la pérdida de la infancia, en el pasado, y los intentos de recuperarla, mediante el contacto con una chica que le recuerda su primer amor, en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Ada…&lt;/i&gt; ese periodo de feliz existencia no termina, sino que se extiende a través de toda una vida. El mundo y el tiempo en que se desarrolla esta historia no es precisamente el nuestro; Nabokov no ha pretendido, al poner el desarrollo de los acontecimientos entre finales del siglo XIX y mediados del XX, escribir una novela histórica. No debe extrañar al lector, entonces, toparse con aviones antes de 1903, o ver, antes de la segunda década del siglo pasado, filmes con audio y a color, donde la bella Adelaida se destaca. Los acontecimientos mundiales, con sus millones de muertos y caídas de imperios, tampoco hacen presencia, aunque se alcanzan a mencionar, en la parte final, como parte de la obra del propio Ivan Veen. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Siempre se tiende a considerar que una buena novela es, ante todo, una buena historia; este relato de Vladimir N. &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Ada&lt;/i&gt;, demuestra que lo contrario también es posible: todos los elementos de los que N. hace empleo en sus anteriores novelas, los juegos del lenguaje, el sentido del humor, el sentido de la belleza expresado en la calidad de los detalles y la forma en como se asegura que los apreciemos. Ningún argumento, así, que se dirija a un final inesperado, ni tramas complejas que nos arrastren a minutos de tensión para averiguar quién es el asesino, o el padre de un hijo abandonado. &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Ada&lt;/i&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;o el ardor&lt;/i&gt; es un largo paseo a través de esa campiña del viejo mundo previo a la caída del &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Ancien regime&lt;/i&gt; que supuso el estallido de la Primera Guerra mundial. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-8109124446936691369?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/8109124446936691369/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=8109124446936691369' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/8109124446936691369'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/8109124446936691369'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2010/07/reescribiendo-el-tiempo-perdido.html' title='Reescribiendo el tiempo perdido'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TEhpvQFBPNI/AAAAAAAAAGA/xBaFnrKxD-c/s72-c/nabokov.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-716905083665936212</id><published>2010-07-05T09:56:00.001-07:00</published><updated>2010-07-05T09:58:17.145-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mossad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='espionaje'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='asesinato'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='SVR'/><title type='text'>Ni tan ficción 3</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TDIO3spRQcI/AAAAAAAAAF4/cmG6MhxOewE/s1600/assassins.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 210px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TDIO3spRQcI/AAAAAAAAAF4/cmG6MhxOewE/s320/assassins.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5490467245757907394" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Nuevo escándalo del mundo del espionaje recorre el mundo, llamando la atención, no tanto por sus consecuencias políticas internacionales, sino porque, al parecer, el mundo considera ya que los asuntos de espías son asunto del pasado. “Como una novela de John le Carré”, decía, en alguna parte del texto, la redacción del diario El Tiempo, acerca de los once sospechosos arrestados la semana pasada en Estados Unidos, acusados de trabajar para los servicios secretos rusos. “Una trama al estilo James Bond”, señalaba El Espectador, y, del mismo modo, para las agencias de noticias, telediarios, revistas y demás medios, el asunto se ha venido desarrollando “como un triller de misterio”. Tinta invisible, codificadores mecánicos, y todos los &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;gadgets&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; que hicieron las películas de Bond tan famosas, y alimentaron la imaginación de los fanáticos de la ficción durante la Guerra Fría. A mí, personalmente, me sorprenden dos aspectos de la noticia: primero, que el mundo, en verdad, vea algo de folclórico, de ficcional, de emocionante o, incluso, de divertido, en esta clase de negros asuntos, los cuales, como probaron a principio de año un grupo de agentes secretos en Dubai, no son cosa del pasado: “las operaciones de espías [se considera que], saboteadores y agentes secretos se hallan fuera de los límites de reprobación según las pautas de conducta aceptadas. Sin embargo, la historia enseña que ninguna nación dejará de realizar estas actividades si contribuyen a satisfacer sus intereses vitales”, escribió alguna vez el mariscal Montgomery. El espionaje es tan antiguo como la diplomacia, y, en algunos casos ambas se retroalimentan. Lo segundo, de lo que espero hablar más adelante, es del trasfondo de la noticia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Déjenme contarles algo sobre operaciones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;El espionaje funciona, en el gran marco, así: un gobierno necesita información, la información se puede adquirir legalmente, mediante los medios dispuestos para ello (se denomina a esto “fuente abierta”), o ilegalmente, cuando dicha información, por una razón u otra, es conservada en secreto, o está restringida a un grupo limitado. Ahí es cuando los espías son necesarios. Sonará una perogrullada (nota: es la primera vez que empleo esta frase), pero no resulta tan evidente, ahora que, al entrar en contacto con la cultura popular, el espionaje se ve más relacionado con alta tecnología (Missión Imposible), héroes carismáticos y seductores que no temen al peligro (James Bond), hombres oscuros, ex militares, con oscuros pasados, ejecutando operaciones corruptas (Jason Bourne). La verdad es que estos juegos de espionaje rara vez han salvado al mundo, si es que, aparte del sonado caso Penkovsky, lo han hecho. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Las agencias de espionaje aún funcionan, y los gobiernos (véase la letra chica del contrato), gastan un buen porcentaje de la defensa en mantener abiertas las fuentes de información cerrada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Ahora volvamos a círculo de espías (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;spy ring&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;) que, según el FBI, el SVR o &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Sluzhba Vneshney Razvedki&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;, mantenía en pleno Estados Unidos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Mikhail Semenko, Richard Murphy, Cynthia Murphy, Donald Heathfield, Tracey Lee Ann Foley, Michael Zottoli, Patricia Mills, Juan Lazaro, Vicky Pelaez, and Anna Chapman (fuente Wikipedia), fueron arrestados por lavado de activos y colaborar, siendo ciudadanos estadounidenses, con una potencia extranjera; lo cual da cinco años de cárcel, poco, si pensamos que los famosos Julius Rosemberg y su esposa Ethel, fueron condenados a la silla eléctrica.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Las dimensiones del círculo aún están por definir; muchos otros han sido señalados de pertenecer al grupo, y los alcances de la información que pudieron haber enviado (lo que en la jerga llamamos “estipulación de daños”), quizá no se conozca al detalle, sino dentro de veinte o treinta años. Pero, ¿a qué clase de información podían acceder estos agentes? ¿Por qué emplear, en los tiempos de crisis en que vivimos, aún, agentes “ilegales? Explicaré en un instante el origen de mis dudas: los espías no son aquellos nacionales de un país, entrenados por una agencia de inteligencia, que trabajan al servicio de su gobierno en un país extranjero; esos son los “agentes secretos” o “agentes encubiertos no oficiales” como los llaman en la CIA. Los espías son los agentes nacionales, reclutados por extranjeros, mantenidos como fuentes de información por una agencia extranjera. El valor que tenga ese agente depende en extremo del nivel de conocimiento que tenga. Un guardia de seguridad de un ministerio vale menos que un encargado de mapas para inteligencia militar, quien perfectamente tiene un valor menor a la esposa de un ministro de defensa. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;¿Qué valor podían tener los personajes capturados? Sus verdaderas identidades están aún por definir; pero, de nuevo, lejos de las principales fuentes de información importante, tales como agencias del gobierno americano, bases militares, o incluso, grandes compañías de desarrollo tecnológico, ¿qué pueden obtener? Los rusos han puesto el grito en el cielo, y todos temen que la agradable charla en un establecimiento de comidas rápidas entre el jefe Obama y Medvedev no quede sino como un recuerdo de distención entre una nueva guerra fría. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Es muy probable que el FBI esté en lo cierto y los capturados sean un gran círculo de espionaje; sería un gran golpe de las agencias de inteligencia norteamericanas, las cuales, tras casi diez años de “guerra contra el terrorismo” podrían haber pasado por alto la amenaza silente de los agentes secretos entrenados por las potencias. Estados Unidos sigue siendo una presa fácil para el espionaje, al menos hasta cierto nivel básico: sus fronteras son paso constante de inmigrantes ilegales: desde asiáticos, pasando por toda clase de latinoamericanos, hasta canadienses desempleados; y tierra adentro no es difícil establecerse, y sobrevivir, aun cuando sea con muy poco. Pese a las constantes críticas, los Estados Unidos sigue siendo una tierra de oportunidades; eso incluye a los delincuentes. Así que nada le impide a una nación entrenar agentes secretos y enviarlos a este país, donde pueden establecer contactos con sus compatriotas, y, dotados de dinero, corromper a los guardianes de las puertas de la seguridad nacional. Hace cosa de unos doce años ―lamento que mi memoria no me dé para detalles―, se ordenó capturar a un ingeniero nuclear chino del laboratorio de Los Álamos, cuando el FBI encontró en su computadora personal, sin protección alguna, las ecuaciones y detalles técnicos de una serie de armas nucleares en desarrollo. El hombre ya para entonces había escapado a China. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Y cuentos como ese pueden rebuscarse en los anales del espionaje. Siempre habrá información privilegiada por la cual algunos estarán dispuestos a pagar por adquirirla. Así que, de tanto en tanto, escándalos como el de este mes se seguirán repitiendo, durante muchos años. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Ya hace relativamente poco las portadas de los periódicos y los noticieros de televisión mostraron al mundo el golpe que una agencia de inteligencia (posiblemente el Instituto), ejecutó en Dubai: una docena de agentes bien coordinados, y cuatro expertos asesinos, acabaron con la vida de &lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Mahmoud al-Mabhouh, comandante del grupo terrorista Hamas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:normal"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Quien lo desee puede acceder, mediante YouTube, al seguimiento, hora tras hora, que el equipo de profesionales ejecutó tras uno de los hombres más buscados por el gobierno israelí, quien, por lo mismo, estaba celosamente custodiado por un séquito de guardaespaldas. A diferencia de lo que nos ha enseñado el cine y la televisión, ejecutar una misión como esta, no sería cosa fácil para un “asesino a sueldo”, solitario, quien, con rifle o pistola, acabe con la vida de su objetivo. Los agentes debían saber ―gracias a otra unidad de vigilancia― que Mahmoud había llegado a Dubai sin guardaespaldas, ya que estos, por complicaciones en el aeropuerto, no pudieron tomar el mismo avión que su protegido. Los doce miembros del equipo de vigilancia, quienes arribaron al emirato empleando pasaportes falsos, se turnaron el seguimiento del hombre, desde su llegada al aeropuerto, hasta que seleccionó su habitación. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:normal"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Una vez asegurado el objetivo, cuatro hombres entraron en su cuarto, lo asfixiaron y lo dejaron dentro de su cama, donde fue encontrado por el personal del hotel, al día siguiente. Aunque la policía de Dubai afirmó que de inmediato se descubrió que fue un homicidio, y se dio la voz de alerta para atrapar a los sospechosos ―de los cuales, casi todos, habían salido del país mientras se ejecutaba el golpe―, siendo la verdad que le tomó diez días a la policía darse cuenta que el líder terrorista no había fallecido de un infarto mientras dormía. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:normal"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Las autoridades de Dubai, como es de esperar en este tipo de situaciones, levantaron una queja ante Israel, aunque esta nación no aceptó el cargo, ya que, de nuevo, siguiendo el protocolo, los gobiernos siempre están dispuestos a mentir para proteger a sus agencias. Una ola de críticas se levantó también tras el hecho, aunque está ya se ha ido apagando, y es posible que el equipo de agentes encargado de esta famosa misión, pueda pasar, si no se descuidan, el resto de su vida disfrutando de una vida sencilla, en la que el recuerdo de este batazo al terrorismo internacional, se conserve en sus conciencias cubierto de una capa de secreto orgullo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:normal"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;En un mundo que corre hacia la globalización, en que los países desarrollan herramientas educativas que erosionan las barreras culturales, y que los negocios y acuerdos económicos vinculan a las naciones sin importar las distancias, se hace necesaria, cada vez más, una diplomacia fuerte, capaz de manejar, con leyes y acuerdos bilaterales, las diferencias entre países. Desgraciadamente, las diferencias entre culturas impiden que sea la palabra la que domine estas relaciones, y los prejuicios de las mentes conservadoras, en las naciones occidentales, no hacen nada por superar esto. La ejecución de Mahmoud al-Mabhouh fue una “operación perfecta”, como le gusta decir al utraderechista gobierno colombiano; y se suma ―si en realidad fue el Mossad quien llevó a cabo el golpe― a una serie de certeros homicidios de terroristas, que se remontan a cuarenta años atrás, los cuales, es bueno añadir, no han dejado de obtener la admiración de un mundo donde los héroes son aquellos que cargan las espadas.&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-weight:bold"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-716905083665936212?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/716905083665936212/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=716905083665936212' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/716905083665936212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/716905083665936212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2010/07/ni-tan-ficcion-3_05.html' title='Ni tan ficción 3'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TDIO3spRQcI/AAAAAAAAAF4/cmG6MhxOewE/s72-c/assassins.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-3562346513830113815</id><published>2010-06-21T09:22:00.001-07:00</published><updated>2010-06-21T09:23:53.497-07:00</updated><title type='text'>Notas de coyuntura</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://static.guim.co.uk/sys-images/Guardian/Pix/pictures/2010/6/21/1277102550702/Juan-Manuel-Santos-delive-006.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 460px; height: 276px;" src="http://static.guim.co.uk/sys-images/Guardian/Pix/pictures/2010/6/21/1277102550702/Juan-Manuel-Santos-delive-006.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Juan Manuel Santos, miembro de lo que, para los estándares de este país representa la “rancia oligarquía” ―y la etiqueta le queda corta―, ha triunfado en las elecciones presidenciales, ayer, tras ganar en las urnas por una mayoría no vista en décadas, superando a su propio amo, Álvaro Uribe. Mis amigos han estado lamentándose por la derrota de Antanas Mockus, y con ello el fin de la esperanza de “un mejor país”, que como toda esperanza no es más que una ilusión. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Que el nuevo presidente sea Santos me molesta, aunque no debería preocuparme: no soy homosexual, ni negro, tampoco indígena o desplazado; incluso, si tomamos en cuenta que poseo un televisor, una computadora, asisto a la universidad, tengo empleo y consumo un número sano de calorías, estoy por fuera de ese sesenta por ciento de pobres que viven en este extraño país, razón por la cual tampoco debe preocuparme la continuidad de la derecha en el poder. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Como bogotano burgués, no debería preocuparme las lluvias de químicos que se emplean en la erradicación de cultivos; al fin y al cabo no vivo en el campo, y la mayor parte de los alimentos que consigo en el supermercado son importados, más económicos que el producto nacional, gracias a los acuerdos comerciales del gobierno Uribe, que han favorecido a las industrias agrícolas de los países desarrollados, por encima de las nacionales. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Como hombre blanco y habitante de un sector de clase media, relativamente cercano a la Casa de Nariño, lo último que podría quitarme el sueño son las operaciones de tierra arrasada, que cada año, desde el comienzo del Plan Colombia, allá, por las épocas en que gobernaban los conservadores, han venido quitándoles su tierra, sus medios de subsistencia, cultura, valores y dignidad a miles de indígenas y decenas de miles de comunidades afrocolombianas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Ya, como dice la publicidad del gobierno, no debo temer las pescas milagrosas, ya que las carreteras están militarizadas cada fin de semana, para que nosotros, los respetables de las ciudades, podamos viajar a nuestras villas de veraneo en los días no laborales. Aunque me veo obligado a añadir que, dada la situación de la economía colombiana ―la de menor crecimiento en esta parte del globo―, no cuento con los recursos suficientes para tomarme siquiera una cerveza junto a una piscina pública en algún cálido municipio de Cundinamarca. Pero sí, quejas a un lado, nuestras carreteras, y las fincas, dachas, quintas, haciendas y reses de ganado de nuestros amados gobernantes, aristócratas locales, ricos comerciantes, y obesos narcotraficantes están seguras; y qué importa que esa seguridad no se le esté brindando a los corregimientos, caseríos y pueblos donde la guerrilla ha gobernado desde hace tanto tiempo que la gente no conoce otra forma de gobierno, si los que pagan impuesto son las gentes de bien, y no esos pueblerinos sin educación, que no conocen lo que es un colegio, o siquiera un puesto de salud, ya que, más vale tener tres tanques españoles y siete cazas israelíes almacenados en un hangar, y protegernos así de la inminente invasión de Venezuela, de Ecuador, de Bolivia, de Brasil, o una posible llegada de los marcianos, o una arremetida de hombres topo, si es que las abejas asesinas no vienen por nosotros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;¿Por qué habría de preocuparme el triunfo de Santos? Ya han gobernado otros de su estirpe, y aunque nada hicieron antes, ni harán ahora, por sacar este país adelante, siempre nos asegurarán, a nosotros, los distinguidos bogotanos, que habrán centros comerciales, que podremos adquirir billeteras Louis Vuitton, tener un Porche o cubrir nuestros baños con auténtico porcelanato italiano. ¡Qué nunca falte la inversión extranjera! Ni los turistas, la publicidad de Colombia es Pasión en cada producto colombiano, para que así nunca falten americanos, holandeses, japoneses o españoles que se paseen por nuestras calles, playas y sierras, contemplando la belleza de país, aun con la cada vez mayor cantidad de indigentes, desempleados y desplazados que bordean estas atracciones turísticas. Y aunque Colombia siga siendo uno de los principales destinos turísticos para pederastas y consumidores de cocaína, y la droga se siga vendiendo y los adultos ofreciendo a sus niños en Cartagena o Medellín, lo importante, no olvidemos, es que la seguridad democrática proteja a los turistas, aunque la sociedad se siga desmoronando.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Eventualmente me iré de Colombia, como tantos otros. Empacaré algunas cosas en una maleta y lo demás lo compraré allí donde llegue. Soy un hombre educado, hablo inglés y algo de francés, y no me faltan brazos para trabajar como peón en las praderas de Arkansas o en los viñedos de Portugal. Me iré, porque aunque para quienes tienen dinero la vida aquí no es mala, eventualmente la masa humana de desempleados, desplazados, gente sin hogar, sin pasado, perseguida por la guerrilla, los paras, los sicarios, las bandas delincuenciales conformadas por ex paras, el gobierno, las enfermedades y el hambre, terminará por obligarnos a todos a andar con escoltas, auto blindado, puerta reforzada y un asesor del DAS para que nos informe si nuestra empleada doméstica no está planeando secuestrarnos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Estúpidos lectores que votaron por Juan Manuel Santos, no se puede construir un país para unos pocos sobre la sangre, el sudor y el miedo de los demás: podrán cada día construir muros más altos, reforzar su guardia, ignorar a quienes les piden una moneda en la calle o establecer centros comerciales cada vez más selectivos con su clientela, pero terminarán por convertirse en una minoría extranjera en su propia patria, y a esta, como a los colonos europeos en África y Asia, tarde o temprano tendrá que empacar sus maletas y abandonarlo todo, el día en que la nación no ofrezca un solo sitio seguro, ni un poco de sombra fuera de las alambradas de espino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-3562346513830113815?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/3562346513830113815/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=3562346513830113815' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/3562346513830113815'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/3562346513830113815'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2010/06/notas-de-coyuntura.html' title='Notas de coyuntura'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-8906621418508798536</id><published>2010-06-13T11:10:00.000-07:00</published><updated>2010-06-13T11:13:41.165-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='el hechicero'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lolita'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nabokov'/><title type='text'>Una labor de hechicería</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TBUfmRpGpAI/AAAAAAAAAFI/6Zqy2monjr0/s1600/hechicero.png"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 212px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TBUfmRpGpAI/AAAAAAAAAFI/6Zqy2monjr0/s320/hechicero.png" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5482322863824741378" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Al final de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Lolita &lt;/i&gt;se puede encontrar, en algunas ediciones, un breve ensayo de Vladimir Nabokov titulado &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Sobre un libro llamado Lolita&lt;/i&gt;: acerca de algunos aspectos de una obra que es, para mí, una de las mejores escritas en lengua inglesa. Allí, antes de señalar los puntos vitales de la novela, describe su proceso de concepción, desde “el primer débil latido” que vibró en el autor hacia finales de 1939, hasta la entrega del primer borrador de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Lolita&lt;/i&gt; a una serie de editores, quienes terminaron rechazando el libro. En este proceso se menciona un “prototipo” de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Lolita&lt;/i&gt;, redactado en ruso, de cerca de unas treinta páginas, el cual le fue dictado a su esposa, Vera, y luego leído “una noche de guerra” a un grupo de amigos: Mark Aldanov, Vladimir Zenzinov e Ilya Fondaminsky. Pero, según señala Nabokov, el producto no le agradó y terminó destruyéndolo poco antes de partir a Nueva York. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;El fantasma de aquella historia sencilla ―un hombre maduro que se obsesiona con una niña, se casa con la fastidiosa madre de esta y luego, tras la muerte de la esposa, se abalanza sobre la hijastra― le siguió persiguiendo hasta que terminó de ensamblar la novela que todos conocemos. Para fortuna de los millones de fanáticos de Vlad, ese embrión original no desapareció del todo, sino que se conservó, de alguna forma, en su original ruso, y Dmitri Nabokov se encargó de traducirlo al inglés, permitiendo que esta pequeña obra de arte pueda seguir siendo leída y apreciada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Se podría pensar que &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;El hechicero&lt;/i&gt; ―&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Volshebnik&lt;/i&gt; en ruso, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;The Enchanter&lt;/i&gt; en inglés― es una versión inmadura de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Lolita&lt;/i&gt;: provista de fallas, errores más adelante corregidos, ensayos de prosa o estudios a lápiz, bocetos si se quiere, de Humbert Humbert, Dolores Haze, la detestable Charlotte y Quilty. Para nada. &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;El hechicero &lt;/i&gt;es una obra independiente, dotada de sus propias armas y madurez intelectual. Un relato largo en tercera persona acerca del impulso sexual de un pedófilo sobre una pequeña, y las condiciones que se presentan para que el choque entre ambos se dé, con sus terribles consecuencias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;A diferencia de Humbert, Arthur, protagonista de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;El hechicero&lt;/i&gt;, carece de una obsesión hacia las pre pubescentes; su fijación en la chiquilla con la que un día se topa en un parque, se dispara sin antecedentes, ante la sorpresa misma del profesor Arthur, quien se entrega a un monólogo intentando explicarse el porqué de su alteración, en algunos párrafos que dan inicio a la novela corta. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Las diferencias también están presentes en aquellos otros puntos donde se podrían señalar similitudes: la pequeña, sin nombre, es mucho menos desarrollada que Dolores y carece de su sentido del humor; la deprimente y enferma madre es solo un mueble viejo que se interpone entre el pederasta y su víctima, muy distinta a la alegre, obsesiva y fastidiosa Charlotte Haze, con sus cigarrillos y esnobismo de clase media. No hay, dentro de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;El hechicero&lt;/i&gt;, un némesis como Clare Quilty, cuya sombra despunte a cada tanto, acechando y amenazando los proyectos de irrealizable felicidad que Humbert compone en su mente mientras viaja a lo largo de la infinita Norteamérica. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;El hechicero &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;pertenece a otro mundo. Europa; la vieja Europa de preguerra. Aunque la narración es parca en detalles, y tengamos que comprender cuál es el escenario geográfico a partir de ciertas conjeturas, entendemos que la narración corre de un parque en París, y las lóbregas interioridades de un piso de apartamentos, hasta un hotelito en las proximidades del sur de Francia, cerca a la Costa Azul, donde, en coincidencia, empieza &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Lolita&lt;/i&gt;. Nabokov, tras alejarse de esa Francia ahora en poder de los nazis, y refugiarse en las anchas planicies americanas, reescribió la historia del pedófilo estableciendo escenarios más visuales y sonoros, llevando la acción por ciudades ficticias, parajes rurales y sus moteles con camas vibradoras y atracciones turísticas baratas. Entre ese primer esbozo y la obra final hay, ciertamente, más de un mar de distancia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Pero &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;El hechicero&lt;/i&gt; se puede leer de manera completamente independiente a &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Lolita&lt;/i&gt;. De hecho todas las novelas deberían leerse sin establecer conexiones entre versiones posteriores, previas, adaptaciones al cine, la televisión o las tablas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Aquello que sí hermana a las dos novelas es el estilo nabokoviano, tan visible e identificable como los trazos de Picasso. El empleo de las figuras retóricas, siempre originales, propias de un enemigo de los lugares comunes. El negro sentido del humor que impregna la mayor parte de las novelas del buen camarada Vlad, el cual consigue mediante una capacidad de visión punzante y nítida, aún superior que las imágenes del cine. Sonidos, texturas y temperaturas alimentan las imágenes que se desarrollan entre las oscuridades de los tenebrosos escenarios. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Al igual que en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Lolita&lt;/i&gt;, el lector asiste a las revelaciones fisiológicas de un pervertido ―la frase es también de N.―, pero el estudioso de las mariposas no se limita a plasmar un erotismo burdo, o una sexualidad prejuiciosa: la estética del texto, la belleza de las palabras son en toda la obra de Nabokov la esencia de lo que la literatura debe ser; por tanto, por encima de juicios morales, está el arte rítmico de la composición; cito aquí dos ejemplos para que el lector de estas líneas abandone sus preconcepciones y se remita a la obra que reseño:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;“No puede tratarse de lascivia. La carnalidad más tosca es omnívora, mientras que la otra, la refinada, exige que haya, tarde o temprano, una satisfacción. Y si bien es cierto que he vivido cinco o seis aventuras de las corrientes, ¿acaso podría comparar su naturaleza insípidamente fortuita con esta otra llama tan singular?” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="right" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt; text-align:right;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;(P. 17)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Él se acercó más y más, sintió en la nuca que la puerta se había cerrado sola, fue aproximándose a la ágil concavidad de la columna vertebral de la niña, a los frunces de su cintura, a los cuadros en forma de losange de aquella tela cuya textura ya podía palpar desde dos metros de distancia, a las firmes venas azul pálido que se veían por encima del borde de sus calcetines hasta la rodilla, a la blancura de su nuca, que brillaba a la luz lateral que se colaba bajo sus rizos castaños, los cuales fueron vigorosamente sacudidos otra vez (costumbre en sus siete octavas partes, coqueteo en la restante).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="right" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt; text-align:right;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;(P. 51)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="right" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt; text-align:right;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;Para mí el escollo, la barrera u obstáculo último de cualquier obra es su capacidad narrativa, así como su belleza textual sobrevivan a pesar de las traducciones, o el tiempo. &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;El hechicero &lt;/i&gt;fue escrita en el ruso y traducida, casi cincuenta años más tarde, por Dmitri Nabokov, al inglés, de la cual se sirvió la editorial Anagrama para publicar la versión que leí, traducida con acierto ―al menos eso espero― por Enrique Murillo. No concibo que una gran obra, que se precie de serlo, solo pueda ser apreciada si se lee en su idioma original; comprendo y acepto que ninguna traducción conseguirá replicar a su original, y que quien desee probar un texto con todo su sabor y color deberá remitirse a la fuente; mas, como para ello se requiere el conocimiento de otra lengua ―en este caso el complejísimo ruso―, es necesaria la labor de un buen traductor; arte complejo como pocos, lo sé de fuentes cercanas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;El rescate de esta obra abandonada, por Dmitri, permitió dar a conocer, no solo el primer intento de la gran &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Lolita&lt;/i&gt;, sino una novela íntegra, perfectamente definida y cargada de todos los elementos que hacen de Nabokov uno de los más grandes de la prosa occidental del siglo XX. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-8906621418508798536?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/8906621418508798536/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=8906621418508798536' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/8906621418508798536'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/8906621418508798536'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2010/06/una-labor-de-hechiceria.html' title='Una labor de hechicería'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TBUfmRpGpAI/AAAAAAAAAFI/6Zqy2monjr0/s72-c/hechicero.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-5113574240239094195</id><published>2010-06-04T10:08:00.000-07:00</published><updated>2010-06-04T10:12:40.013-07:00</updated><title type='text'>Mis principios de escritor II</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TAkzh4oWe4I/AAAAAAAAAFA/IMkQBIv44hg/s1600/Szell.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 180px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TAkzh4oWe4I/AAAAAAAAAFA/IMkQBIv44hg/s320/Szell.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5478967078903249794" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Añado a mi listado anterior estos otros puntos. Anoten los aprendices de escritor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. &lt;i&gt;Never let them see you bleed&lt;/i&gt;. (Q en The World is not Enough): nadie es perfecto, pero se debe revisar constantemente los errores gramaticales y ortográficos, a fin de que nadie pueda aferrarse a estos para desacreditar el texto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. &lt;i&gt;Always have an escape plan&lt;/i&gt;. (Idem): muchas veces, el autor se entrega a desarrollar la trama sin tener un control de su argumento; el resultado es, muchas veces; el caer en callejones sin salida, lo que obliga a reescribir o introducir cambios que afectan de forma negativa el escrito. Siempre se debe tener en mente cómo conducir la historia hacia ese punto donde queremos que llegue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. &lt;i&gt;If not you, who; if not now, when?&lt;/i&gt; (“Si no eres tú, quién; si no es ahora, cuándo”. Garry Herbert): en el arte, como en la ciencia, las ideas que sobreviven son aquellas cuya originalidad marca una pauta. Algunos escritores, especialmente los jóvenes, tienen ideas frescas, mas suelen desecharlas e inclinarse por repetir las fórmulas ya empleadas por otros. Debo añadir que, del mismo modo, son los profesores de literatura, así como los directores de talleres de escritura, quienes llenan a sus pupilos de temores, alejándolos de la innovación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. &lt;i&gt;El movimiento se demuestra andando&lt;/i&gt;. (Anónimo): un terrible defecto de los aprendices de escritor ―y por esto no me estoy refiriendo únicamente a los escritores jóvenes― es hablar más y escribir menos. Pasan horas entre sus compinches, en un café, o en juegos de seducción, mientras hablan con seguridad abrumadora sobre su obra escrita, o sobre la manera correcta de escribir. Es también algo que deberían recordar los encargados de los talleres de escritura creativa: muchos de ellos pueden pasar horas hablando sobre técnicas y recursos narrativos, pero esto no resulta válido si no hay una obra detrás que la sustente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Is it safe? &lt;/span&gt;(Dr Christian Szell en Marathon Man): antes de tomar cualquier riesgo narrativa, como un cambio de tono, un giro en la trama, o la muerte súbita del protagonista, debe considerarse los peligros que se corren al tomar esa decisión. De hecho, cada paso, cada párrafo, entraña sus peligros; bien puede el escritor estarse dirigiendo a un callejón sin salida, o estarse alejando de la vía en que su texto podría alcanzar unos resultados que, de continuar con el plan, no alcanzaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;De lo que no se puede hablar, mejor es callarse&lt;/span&gt;. (Ludwig Wittgenstein): simple, evita escribir sobre temas que desconoces, o cosas que no comprendes. Esta debería ser la regla cardinal de todos los escritores.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-5113574240239094195?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/5113574240239094195/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=5113574240239094195' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/5113574240239094195'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/5113574240239094195'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2010/06/mis-principios-de-escritor-ii.html' title='Mis principios de escritor II'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/TAkzh4oWe4I/AAAAAAAAAFA/IMkQBIv44hg/s72-c/Szell.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-129341724140356971</id><published>2010-05-13T06:45:00.000-07:00</published><updated>2010-05-13T06:49:28.596-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crónica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='periodismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>Pero... ¿es arte?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/4/43/Immanuel_Kant_%28painted_portrait%29.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 294px; height: 371px;" src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/4/43/Immanuel_Kant_%28painted_portrait%29.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero, una renuncia legal: ha habido muchas discusiones acerca del tema, y se han redactado centenares de páginas al respecto, así que yo solo estoy arrojando un leño más a una hoguera que no presentará mayor alteración con mis palabras: hablo de la casi eterna discusión sobre si la crónica periodística es parte de la literatura. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Y para quienes, decepcionados, deseen no seguir leyendo ―están en su derecho―, les adelanto mi respuesta: no, no es una parte de la literatura. Si desean ver la argumentación que exige tal afirmación negativa, continúen leyendo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Primera afirmación, la literatura es arte. El periodismo, un oficio con un propósito. La literatura no tiene propósito. El periodista puede levantarse cada mañana, mirar por la ventana y sentirse orgulloso al saber que está cumpliendo un deber ante la sociedad; que su área de trabajo es algo muy necesario para la vida diaria de todas las personas. Que, sí, un poco, ayuda a cambiar el mundo, o al menos las percepciones del mundo, cada vez que le permite a sus lectores conocer las verdades que se suceden alrededor, y de las cuales no llegaría a enterarse de otra manera; o ni siquiera le interesaría saber. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El escritor nunca podrá levantarse y sentir que “escribe porque debe”; su deuda es consigo mismo, podemos decir, o con la editorial, si es que ya ha firmado un contrato para redactar cinco novelas por un jugoso anticipo. Pero por fuera de las negociaciones editoriales, nadie necesita a los escritores. Ya hay demasiados; y lo que escribe la mayoría no es más que necedades o banalidades que en unos meses habrán perdido su validez. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;No estoy sugiriendo que deban detenerse todos los novelistas y cuentistas y buscarse empleos más productivos ―los poetas sí; busquen algo que hacer―; lo que pretendo exponer es que el mundo no será más ni será menos si un novelista, o un aprendiz de escritor, digamos, se detiene en mitad de un párrafo, al comienzo o a la mitad de su proyecto, manda todo a volar y se dedica a la cría de truchas, por ejemplo. Siempre habrá consumidores de trucha ―yo soy uno―, o al menos famélicos a quienes no les vendría mal un buen plato de comida. Nadie puede comer un libro, nadie puede beberlo. Hacer una fogata, sí, por ejemplo, aunque pocos ejemplares, salvo algunos gruesos volúmenes, como las novelas de caballería, podrán dar más que unos minutos de calor y luz. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Esta inutilidad práctica de la literatura debe tomarse desde una perspectiva general. Por supuesto, el hecho de que millones de volúmenes se sigan imprimiendo hoy día, que las editoriales y librerías sigan dando trabajo, y que aún en nuestro tiempo se puedan encontrar en las capitales de algunas naciones civilizadas a escritores propietarios de colosales apartamentos decorados con refinado gusto, o que sus nombres aparezcan en Forbes ―cosa que, por cierto, no se puede decir de ningún periodista―, demuestra que la literatura sí tiene aún un valor, y que no se le puede poner por debajo de una lata de fríjoles, o una batería de auto, solo porque su utilidad no es tan práctica como estos. La literatura, tiene, nada más, otros objetivos, que, salvo su valor de cambio ―el dinero que se puede adquirir por la venta de estos―, no son de primera mano. Me explico: yo creo, mi querido lector, que usted me lee porque tiene el hábito de la lectura; y no me sería extraño que si entro en su casa me tope, junto al necesario amoblado, un estante lleno de libros. Es decir, usted lee porque le gusta; disfruta sentarse y recorrer las palabras, llenarse de los contenidos, seguir una trama, esas cosas. Por ello no le preocupa gasta el equivalente en precio a un almuerzo refinado, o al costo de la cuenta de electricidad, por adquirir un tomo de ese autor que ya lo ha entretenido en el pasado, o de ese nuevo escritor que tanto ha visto recomendado. Leemos y punto. Y la belleza, la utilidad, del objeto, es decir, su valor de uso, están dentro del objeto mismo, y no por fuera. He ahí el concepto de estética kantiana. Lo mismo podría decirse de un cuadro que apreciamos en el museo, o en el corredor de nuestra casa, o de la sinfonía que apreciamos, en la paz grave de la sala de conciertos, o en la soledad de nuestro iPod. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;No leemos noticias con ese fin. No hay una necesidad estética tras el reportaje, la entrevista o la noticia breve. Leemos una información cuando su encabezado nos llama la atención, y captamos cada palabra hasta el punto final, lo cual nos ha aportado un conocimiento: ha sucedido esto, o ha dejado de suceder lo otro. No podremos, como en el caso de un poema, recordar un verso en particular, o una metáfora que nos haya impresionado. No necesitamos, además, conservar las palabras precisas, sino el sentido general de texto. Y esto se aplica a otras tantas formas de escritos. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;¿Pero qué pasa con la crónica? ¿No se hallará, acaso, en un punto en el medio, entre la expresión estética y la comunicación periodística? Podemos darle ese valor, por supuesto, pero no es esa su función, y he ahí el punto central de esta argumentación: la crónica tiene una utilidad, no así la narrativa. Podemos entretenernos, aún hoy, releyendo la historia de caperucita contada por Perrault, pero muchos preferirán leer la crónica roja sobre la chica que, tras caer en manos de un depravado, quien tenía planeado, además, saquear la casa de la abuela de la menor, es atrapado por un hombre común, quien se ha convertido en héroe. El hecho que sea real agrega un matiz que un cuento, o una novela, por hábil que sea el prosista, no conseguirá darle. Para entender esto, véase los efectos que puede causar, en un espectador común, ver, por un lado, a un maniático de un filme de terror de los ochenta decapitar a un adolescente tras sorprenderle teniendo relaciones prematrimoniales ―un gran tópico del género―, y por el otro, la ejecución de un periodista occidental a manos de terroristas iraquíes. Ante lo primero, estoy casi seguro, enseñará una mueca de desagrado, sino un gran bostezo; mas a lo segundo hará la mirada a un lado, y expresará su horror con palabras, amen que no podrá quitarse la imagen de la cabeza por un buen tiempo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Las crónicas, entonces, tienen otra utilidad: nos dejan ver el mundo; la narrativa nos permite, en cambio, ver múltiples mundos, pero siempre desde una perspectiva subjetiva, y al menos aquello es lo que se espera, no así en el periodismo, donde la objetividad es la regla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He conocido en mi vida algunos periodistas, y a profesores de periodismo con quienes conservo alguna amistad. Los aprecio, y valoro la labor informativa más aún que la labor literaria, pero, por favor, dejen de insistir en lo “artístico” de sus escritos. Si bien es cierto que algunos de ustedes le ponen el corazón a sus trabajos, y que no los mandan al editor sin haber sentido antes que en aquellos florecen ciertas bellezas emparentadas con la poesía o la gran narrativa, no es tampoco el parámetro seguido por todos. Los grandes maestros del género, es cierto, han sido redactores de primer orden, cuyas crónicas bien podrían parecer cuentos ―y ahora que lo menciono, soy posiblemente el único que piensa que lo mejor de la obra de Gabriel García Márquez no son sus novelas, sino sus crónicas y reportajes, las cuales no me canso de sugerir como lectura―, ningún periodista está obligado a parecer un narrador, ni alcanzar los niveles estético-literarios de los clásicos de la novela o del relato. Una crónica puede ser burda, desde el punto de vista del sonido de las oraciones, y aún así cumplir su tarea de comunicación a toda regla.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Llegados a este punto debo añadir un argumento más, y es una pequeña crítica a los periodistas, o al menos a aquellos cuyo pecho se ensancha cada vez que tratan de colarse en el mundo de la literatura. Es cierto ―y creo ya haberlo dicho en otro post―, que las salas de redacción son sitios lóbregos, no muy distintos a los corredores de las oficinas de impuestos, o de cualquier otra empresa pública. Y es triste permanecer ahí; y hacer grandes esfuerzos para que, bajo el título de tu esmerado trabajo aparezca, como autor, el anónimo “redacción general”. Y, cuando has llegado a cierto nivel de prestigio, tu nombre no le diga mayor cosa a la población general, salvo que sean suscriptores del diario con muy buena retentiva. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Pero, por favor, no traten de sentirse escritores, o artistas; no se cuelen en las charlas literarias pretendiendo ser “novelistas de la realidad”, abominable término este que alguna vez le oí a un estudiante de comunicación social.  Tienen una profesión muy bella, y que requiere, hay que añadir, grandes dosis de valentía y disciplina; así que por favor, no la rebajen, ni pretendan compararla con la creación literaria. Son mundos aparte, y esto nadie debe lamentarlo. Tampoco nos hermana, si es que se les ha pasado por la cabeza, el uso de la palabra. También escriben y leen los abogados, pero nadie llamaría a los códigos “literatura”, ni a las recetas de cocina, ni a los manuales de procedimientos quirúrgicos, pese a toda la belleza que alguien, muy entrado en el tema, pueda encontrar en ello.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-129341724140356971?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/129341724140356971/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=129341724140356971' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/129341724140356971'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/129341724140356971'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2010/05/pero-es-arte.html' title='Pero... ¿es arte?'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-4204106695544949443</id><published>2010-04-18T02:39:00.000-07:00</published><updated>2010-04-18T02:41:00.288-07:00</updated><title type='text'>Lo nuevo del agente Katz</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 12"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 12"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CINTERNET%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;link rel="themeData" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CINTERNET%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_themedata.thmx"&gt;&lt;link rel="colorSchemeMapping" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CINTERNET%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_colorschememapping.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:trackmoves/&gt;   &lt;w:trackformatting/&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:donotpromoteqf/&gt;   &lt;w:lidthemeother&gt;ES&lt;/w:LidThemeOther&gt;   &lt;w:lidthemeasian&gt;X-NONE&lt;/w:LidThemeAsian&gt;   &lt;w:lidthemecomplexscript&gt;X-NONE&lt;/w:LidThemeComplexScript&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;    &lt;w:splitpgbreakandparamark/&gt;    &lt;w:dontvertaligncellwithsp/&gt;    &lt;w:dontbreakconstrainedforcedtables/&gt;    &lt;w:dontvertalignintxbx/&gt;    &lt;w:word11kerningpairs/&gt;    &lt;w:cachedcolbalance/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;   &lt;m:mathpr&gt;    &lt;m:mathfont val="Cambria Math"&gt;    &lt;m:brkbin val="before"&gt;    &lt;m:brkbinsub val="--"&gt;    &lt;m:smallfrac val="off"&gt;    &lt;m:dispdef/&gt;    &lt;m:lmargin val="0"&gt;    &lt;m:rmargin val="0"&gt;    &lt;m:defjc val="centerGroup"&gt;    &lt;m:wrapindent val="1440"&gt;    &lt;m:intlim val="subSup"&gt;    &lt;m:narylim val="undOvr"&gt;   &lt;/m:mathPr&gt;&lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" defunhidewhenused="true" defsemihidden="true" defqformat="false" defpriority="99" latentstylecount="267"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="0" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Normal"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="heading 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 7"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 8"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 9"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 7"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 8"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 9"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="35" qformat="true" name="caption"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="10" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Title"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="1" name="Default Paragraph Font"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="11" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Subtitle"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="22" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Strong"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="20" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Emphasis"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="59" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Table Grid"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" unhidewhenused="false" name="Placeholder Text"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="1" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="No Spacing"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" unhidewhenused="false" name="Revision"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="34" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="List Paragraph"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="29" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Quote"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="30" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Intense Quote"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="19" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Subtle Emphasis"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="21" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Intense Emphasis"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="31" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Subtle Reference"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="32" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Intense Reference"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="33" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Book Title"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="37" name="Bibliography"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" qformat="true" name="TOC Heading"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:"Cambria Math"; 	panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:roman; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:-1610611985 1107304683 0 0 159 0;} @font-face 	{font-family:Calibri; 	panose-1:2 15 5 2 2 2 4 3 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:swiss; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:-1610611985 1073750139 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-unhide:no; 	mso-style-qformat:yes; 	mso-style-parent:""; 	margin-top:0cm; 	margin-right:0cm; 	margin-bottom:10.0pt; 	margin-left:0cm; 	line-height:115%; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:11.0pt; 	font-family:"Calibri","sans-serif"; 	mso-ascii-font-family:Calibri; 	mso-ascii-theme-font:minor-latin; 	mso-fareast-font-family:Calibri; 	mso-fareast-theme-font:minor-latin; 	mso-hansi-font-family:Calibri; 	mso-hansi-theme-font:minor-latin; 	mso-bidi-font-family:"Times New Roman"; 	mso-bidi-theme-font:minor-bidi; 	mso-fareast-language:EN-US;} .MsoChpDefault 	{mso-style-type:export-only; 	mso-default-props:yes; 	mso-ascii-font-family:Calibri; 	mso-ascii-theme-font:minor-latin; 	mso-fareast-font-family:Calibri; 	mso-fareast-theme-font:minor-latin; 	mso-hansi-font-family:Calibri; 	mso-hansi-theme-font:minor-latin; 	mso-bidi-font-family:"Times New Roman"; 	mso-bidi-theme-font:minor-bidi; 	mso-fareast-language:EN-US;} .MsoPapDefault 	{mso-style-type:export-only; 	margin-bottom:10.0pt; 	line-height:115%;} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-priority:99; 	mso-style-qformat:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin-top:0cm; 	mso-para-margin-right:0cm; 	mso-para-margin-bottom:10.0pt; 	mso-para-margin-left:0cm; 	line-height:115%; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:11.0pt; 	font-family:"Calibri","sans-serif"; 	mso-ascii-font-family:Calibri; 	mso-ascii-theme-font:minor-latin; 	mso-hansi-font-family:Calibri; 	mso-hansi-theme-font:minor-latin; 	mso-fareast-language:EN-US;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;Hace unas dieciseís horas del momento en que estoy escribiendo esto culminé el primer borrador de mi quinta novela, cuyo título me reservo, a fin de que este sea plagiado por algún astuto sin imaginación. Y, como terminar de redactar una novela no es algo que le ocurra a uno todos los días, lanzaré en este blog algunas reflexiones al respecto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;Primero debo comentarles algunos aspectos de la trama. LdC (iniciales de la novela) trae de vuelta al agente secreto Leonardo Katz, en una misión que ocurre cerca de dos años después de lo narrado en Flores para Irma, novela que fue escribiendo y publicando en my otro blog “Puesto de combate”. Katz, para quienes lo ignoren, es un aspirante a escritor cuya habilidad con las letras es casi nula, todo lo contrario a sus habilidades en el desagradable mundo del espionaje. En Flores… Katz empieza a trabajar con la CIA, esta vez sirviendo como correo para llevarle un mensaje a un misterioso líder religioso que vive en Teherán.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;Ahora, como ya comentaba, ha pasado algún tiempo, y otras cuantas misiones para la Compañía. Katz no ha cambiado mucho: trata de sostener una relación con la caprichosa e insportable Erika; escribe cuando le es posible cuentos y novelas; ha tenido un moderado éxito con uno de sus libros, y se ha sostenido, en realidad, con lo que gana como mercenario, bien al servicio del gobierno colombiano, cuando no de civiles para los que hace pequeños trabajos de investigación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;Una tarde, en medio del centro de la ciudad, Katz se topa con su viejo amigo y compañero de armas, Sigismund Hegel, quien lo invita a una cena con otros escritores en su apartamento. Tras dicho encuentro, Hegel, y una amiga de este, Irina, le proponen a Katz que trabaje para ellos en una misión cuyo objetivo es secuestrar a un criminal de guerra; un antiguo coronel del ejército argentino con algunos crímenes en su hoja de vida, y quien hasta ahora ha logrado mantenerse oculto bajo un nombre falso. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;Y ese es el argumento inicial de LdC. Lo demás son casi trescientas páginas de prosa que he mecanografiado —me encanta ese verbo— durante casi cinco años. Y esto tiene una explicación:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;Una mañana, de un día feriado, tras una reunión de trabajo a la que me vi obligado a asistir, pero que bien pude haber evitado, vagaba por el centro de la ciudad de Bogotá sin mayor ocupación que dejar correr la mente con toda clase de pensamientos inconexos. Entre ese zigsag por callejones y avenidas, terminé entrando en la biblioteca, con la esperanza de soslayarme un rato con la lectura de alguna novela de aventuras; pedí, por los azares de la búsqueda sin objeto, La Noche del Zorro, de Jack Higgins. Y, de repente, como en una alucinación vi entrar al agente secreto Leo Katz, y sentarse en un extremo de la sala de lectura, con su abrigo negro y sus ojos de asesino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;Esa misma tarde compré en el mercado callejero una Rémington usada a la que le faltaban un par de teclas y me entregué, recién al llegar a mi casa, a contar la historia de aquel tipo. De eso han pasado cinco años, en los cuales me he dedicado a otras tantas cosas, pero durante los cuales también me he dedicado a escritura de esta novela de aventuras que, de ser posible, espero poder ir posteando en mi blog, de la misma forma en como lo hice con Flores para Irma.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;En espera que eso ocurra, seguiré corrigiendo borradores.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-4204106695544949443?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/4204106695544949443/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=4204106695544949443' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/4204106695544949443'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/4204106695544949443'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2010/04/lo-nuevo-del-agente-katz.html' title='Lo nuevo del agente Katz'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-6336246190009598846</id><published>2010-04-02T08:39:00.000-07:00</published><updated>2010-04-02T08:43:12.065-07:00</updated><title type='text'>Maldito Borges</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://i160.photobucket.com/albums/t194/alissasunshine/Borges20by20Diane20Arbus-798844.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 268px; height: 368px;" src="http://i160.photobucket.com/albums/t194/alissasunshine/Borges20by20Diane20Arbus-798844.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 12"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 12"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5Cusuario%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;link rel="themeData" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5Cusuario%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_themedata.thmx"&gt;&lt;link rel="colorSchemeMapping" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5Cusuario%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_colorschememapping.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:trackmoves/&gt;   &lt;w:trackformatting/&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:donotpromoteqf/&gt;   &lt;w:lidthemeother&gt;ES&lt;/w:LidThemeOther&gt;   &lt;w:lidthemeasian&gt;X-NONE&lt;/w:LidThemeAsian&gt;   &lt;w:lidthemecomplexscript&gt;X-NONE&lt;/w:LidThemeComplexScript&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;    &lt;w:splitpgbreakandparamark/&gt;    &lt;w:dontvertaligncellwithsp/&gt;    &lt;w:dontbreakconstrainedforcedtables/&gt;    &lt;w:dontvertalignintxbx/&gt;    &lt;w:word11kerningpairs/&gt;    &lt;w:cachedcolbalance/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;   &lt;m:mathpr&gt;    &lt;m:mathfont val="Cambria Math"&gt;    &lt;m:brkbin val="before"&gt;    &lt;m:brkbinsub val="--"&gt;    &lt;m:smallfrac val="off"&gt;    &lt;m:dispdef/&gt;    &lt;m:lmargin val="0"&gt;    &lt;m:rmargin val="0"&gt;    &lt;m:defjc val="centerGroup"&gt;    &lt;m:wrapindent val="1440"&gt;    &lt;m:intlim val="subSup"&gt;    &lt;m:narylim val="undOvr"&gt;   &lt;/m:mathPr&gt;&lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" defunhidewhenused="true" defsemihidden="true" defqformat="false" defpriority="99" latentstylecount="267"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="0" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Normal"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="heading 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 7"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 8"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 9"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 7"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 8"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 9"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="35" qformat="true" name="caption"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="10" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Title"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="1" name="Default Paragraph Font"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="11" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Subtitle"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="22" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Strong"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="20" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Emphasis"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="59" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Table Grid"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" unhidewhenused="false" name="Placeholder Text"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="1" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="No Spacing"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" unhidewhenused="false" name="Revision"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="34" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="List Paragraph"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="29" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Quote"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="30" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Intense Quote"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="19" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Subtle Emphasis"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="21" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Intense Emphasis"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="31" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Subtle Reference"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="32" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Intense Reference"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="33" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Book Title"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="37" name="Bibliography"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" qformat="true" name="TOC Heading"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:"Cambria Math"; 	panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:roman; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:-1610611985 1107304683 0 0 159 0;} @font-face 	{font-family:Calibri; 	panose-1:2 15 5 2 2 2 4 3 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:swiss; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:-1610611985 1073750139 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-unhide:no; 	mso-style-qformat:yes; 	mso-style-parent:""; 	margin-top:0cm; 	margin-right:0cm; 	margin-bottom:10.0pt; 	margin-left:0cm; 	line-height:115%; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:11.0pt; 	font-family:"Calibri","sans-serif"; 	mso-ascii-font-family:Calibri; 	mso-ascii-theme-font:minor-latin; 	mso-fareast-font-family:Calibri; 	mso-fareast-theme-font:minor-latin; 	mso-hansi-font-family:Calibri; 	mso-hansi-theme-font:minor-latin; 	mso-bidi-font-family:"Times New Roman"; 	mso-bidi-theme-font:minor-bidi; 	mso-fareast-language:EN-US;} .MsoChpDefault 	{mso-style-type:export-only; 	mso-default-props:yes; 	mso-ascii-font-family:Calibri; 	mso-ascii-theme-font:minor-latin; 	mso-fareast-font-family:Calibri; 	mso-fareast-theme-font:minor-latin; 	mso-hansi-font-family:Calibri; 	mso-hansi-theme-font:minor-latin; 	mso-bidi-font-family:"Times New Roman"; 	mso-bidi-theme-font:minor-bidi; 	mso-fareast-language:EN-US;} .MsoPapDefault 	{mso-style-type:export-only; 	margin-bottom:10.0pt; 	line-height:115%;} @page Section1 	{size:595.3pt 841.9pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-priority:99; 	mso-style-qformat:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin-top:0cm; 	mso-para-margin-right:0cm; 	mso-para-margin-bottom:10.0pt; 	mso-para-margin-left:0cm; 	line-height:115%; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:11.0pt; 	font-family:"Calibri","sans-serif"; 	mso-ascii-font-family:Calibri; 	mso-ascii-theme-font:minor-latin; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-theme-font:minor-fareast; 	mso-hansi-font-family:Calibri; 	mso-hansi-theme-font:minor-latin;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;¡Maldito Borges! ¿Por qué eres un genio? Qué importa que tu cuerpo haya muerto, si queda la mente, grabada en millones de páginas traducidas a todos los idiomas. Vives entonces si nos hablas cada vez que te leemos, con tu lenta dicción de catedrático argentino. ¿Por qué sabías tanto, qué necesidad tenías de saber? De no olvidar nada, de perseguir y profundizar en todo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;span style=""&gt;         &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;/span&gt;A cada cuento que leo, a cada ensayo, aparece aquel espectro erguido, gabán sobre los hombros, bastón empuñado, que mira sin ver (un moderno Homero), mientras las oraciones, breves y puntiagudas, se suceden, como una oruga que aplasta con lógica inmodificable. Podría decir que eres perfecto, ¡y cuánta sabiduría necesitaré algún día para probar lo contrario! Eres la herramienta con todas las medidas, que cabe en cada orificio y abraza cualquier medida: “siempre se puede citar a Borges, siempre se puede leerlo, siempre se puede entenderlo, siempre se puede emplear como ejemplo”; me he dicho, y le he dicho a otros, aunque, como a todo clásico, le vulgo tienda a etiquetarlo como “desactualizado”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;Pero nos sobrevivirás; y a esta época de tinieblas, albores del siglo y al fin del siglo y al siguiente. Sobrevivirás, estoy seguro, a mí, y a los otros miles de escritores formados por tu modelo, y a los otros, a los Vargas Llosa, los García Márquez y, tal vez, también a los Cortázar, tal vez a todo el siglo XX, y a nuestra época, y si esta especie no se autodestruye, en los milenios por venir, tal vez tu prosa sobreviva al idioma en que fue escrita, y, por último, sobreviva a Borges mismo, y llegue el día en que se alce sobre el podio el estudioso y diga “nunca hubo un hombre llamado J. L. Borges”, como otros hoy día niegan a Homero, o a Shakespeare. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;Las grandes ideas y las historias eternas no pertenecen, me temo, a los genios que las crean, ni a su tiempo, ni a sus lectores, sino al alma humana universal misma, como a nosotros, todos, pertenecen la noción del tiempo, la certeza sobre la muerte y la necesidad de hallar un sentido a la existencia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;----- &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;El texto anteriormente presentado lo compuse de golpe —lo habrán notado por el tono— en uno de mis cuadernos, en plena clase de sociología, mientras leía algunos textos borgianos, fingiendo escuchar a mi tosco profesor y sus inservibles teorías sociales. Lo transcribo, después de mucho tiempo, y ahora lo posteo acá para no ir a perderlo. Sé que no es lo más lúcido, o lo más elegante que he puesto acá, pero expresa mejor mis sentimientos que cualquier sesudo ensayo en plural mayestático que arrastra a sus pies notas bibliográficas, como una novia la cola de su pasteloso traje. Preferí esto, algo honesto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12pt;"  &gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-6336246190009598846?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/6336246190009598846/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=6336246190009598846' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/6336246190009598846'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/6336246190009598846'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2010/04/maldito-borges.html' title='Maldito Borges'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-4312144008838272046</id><published>2010-03-09T00:05:00.001-08:00</published><updated>2010-03-09T00:08:02.934-08:00</updated><title type='text'>Sobre reglas y principios</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si hay una regla en el arte que se sobreponga a todas las demás es que, simplemente, el arte no tiene reglas. Por supuesto, el que podamos denominar a algo arte, y que alrededor de ello haya cierto consenso —al menos por parte de un grupo educado—, ya implica la presencia de algunos patrones que deben conservarse y que se pueden considerar como reglas. De ese punto en adelante todo lo que se diga podrá caer en las redes pegajosas de la relatividad: hay quienes no dudan en llamar artista a ciertos cantantes mediocres, arte a la publicidad, aunque resulte repetitiva, o en quitarle esta etiqueta a ciertas obras, clásicas para los eruditos, por el simple hecho de que no entran en la comprensión de todo el mundo. En últimas, la existencia de dichas reglas solo serviría para alimentar más las polémicas que para determinar la presencia de puntos de acuerdo respecto al elemento artístico en las obras.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Pero, ya que se está hablando de reglas, ¿cabe también la posibilidad de aplicar unas reglas inamovibles para la creación del arte?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Hace poco, en la página de The Guardian, aparecieron algunas reglas, o decálogos, confeccionados por algunos escritores; hay algunos puntos de acuerdo, pero lo que abundan son las divergencias; y es lo normal: cada autor desarrolla su propia manera de crear arte, y para ello sigue ciertos principios, los cuales, y eso es obvio, tal vez no se adecuen a las necesidades de otros.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ahora bien, me pregunto, ¿resulta obligatorio para cada autor desarrollar, o al menos pretender seguir, un conjunto de reglas para escribir?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En cuanto a lo primero, podría, sí, resultar muy útil, siempre y cuando el escritor esté dispuesto a cambiar alguna regla si está alterando de forma negativa su trabajo. En este negocio nunca es bueno atenerse a nada de manera permanente; y aún la lectura de ciertos clásicos que puedan “servir de guía”, en algún momento, se transformarán en vicios que afectarán las obras. Y, por otra parte, tener confianza en un grupo de parámetros (o llámesele como deseen) elimina muchas inseguridades.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;¿Y qué hay de las reglas que ya existen? Las que otros escritores han puesto por ahí, quizá en alguna revista o que dejaron caer mientras eran entrevistados. ¿Vale la pena seguir las líneas de esos autores?: Algunos de sus consejos parecen muy sencillos, y son más bien parte de la forma en la cual un escritor desea llevar su vida que de asuntos radicalmente atados a la composición.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La verdad es que conocer los puntos de vista, los decálogos y las leyes de otros autores no guarda nada nocivo: vale la pena leerlas y tenerlas en cuenta, aplicándolas cuando puedan resultar útiles, más sin llegar a sostenerlas en lo alto como palabras sagradas dadas por profetas conectados directamente con el ser superior.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En mi caso personal no tengo reglas; ni me ciño a horarios, ni a mecanismos o protocolos para poner algo por escrito. Escribo cuando puedo, y cuando me siento de buen humor para ello. Escribo bebiendo o sin probar nada; en papel y en computadora, en donde caigan las palabras. En fin, estoy lejos de creer o seguir reglas; ni propias ni prestadas. En mi caso, digo yo, lo que tengo son ciertos principios, sobre los cuales escribí en una oportunidad pasada en este blog, y que son más que los que en aquel momento cité. La diferencia primordial se encuentra en que mientras las reglas constriñen la concepción o la redacción, los principios dan pautas para la creación misma: decirte a ti mismo “no usaré adverbios de modo” puede ser útil para evitar las enmiendas de parte de un corrector demasiado quisquilloso, pero eso no te ayudará a crear mejores historias.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La verdad es que he encontrado que las reglas solo sirven para eso: imponer límites y aplicar los frenos al caballo desbocado en que algunas veces se transforma la narración; la extremada libertad narrativa del escritor. Pero las reglas mismas no sirven incentivar a crear mejores obras, o para aplicar un parámetro general a lo que estamos escribiendo y conducirlo en la dirección que deseamos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-4312144008838272046?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/4312144008838272046/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=4312144008838272046' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/4312144008838272046'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/4312144008838272046'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2010/03/sobre-reglas-y-principios.html' title='Sobre reglas y principios'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-4253570587934576549</id><published>2010-03-09T00:05:00.000-08:00</published><updated>2010-03-09T00:08:06.230-08:00</updated><title type='text'>Sobre reglas y principios</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si hay una regla en el arte que se sobreponga a todas las demás es que, simplemente, el arte no tiene reglas. Por supuesto, el que podamos denominar a algo arte, y que alrededor de ello haya cierto consenso —al menos por parte de un grupo educado—, ya implica la presencia de algunos patrones que deben conservarse y que se pueden considerar como reglas. De ese punto en adelante todo lo que se diga podrá caer en las redes pegajosas de la relatividad: hay quienes no dudan en llamar artista a ciertos cantantes mediocres, arte a la publicidad, aunque resulte repetitiva, o en quitarle esta etiqueta a ciertas obras, clásicas para los eruditos, por el simple hecho de que no entran en la comprensión de todo el mundo. En últimas, la existencia de dichas reglas solo serviría para alimentar más las polémicas que para determinar la presencia de puntos de acuerdo respecto al elemento artístico en las obras.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Pero, ya que se está hablando de reglas, ¿cabe también la posibilidad de aplicar unas reglas inamovibles para la creación del arte?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Hace poco, en la página de The Guardian, aparecieron algunas reglas, o decálogos, confeccionados por algunos escritores; hay algunos puntos de acuerdo, pero lo que abundan son las divergencias; y es lo normal: cada autor desarrolla su propia manera de crear arte, y para ello sigue ciertos principios, los cuales, y eso es obvio, tal vez no se adecuen a las necesidades de otros.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ahora bien, me pregunto, ¿resulta obligatorio para cada autor desarrollar, o al menos pretender seguir, un conjunto de reglas para escribir?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En cuanto a lo primero, podría, sí, resultar muy útil, siempre y cuando el escritor esté dispuesto a cambiar alguna regla si está alterando de forma negativa su trabajo. En este negocio nunca es bueno atenerse a nada de manera permanente; y aún la lectura de ciertos clásicos que puedan “servir de guía”, en algún momento, se transformarán en vicios que afectarán las obras. Y, por otra parte, tener confianza en un grupo de parámetros (o llámesele como deseen) elimina muchas inseguridades.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;¿Y qué hay de las reglas que ya existen? Las que otros escritores han puesto por ahí, quizá en alguna revista o que dejaron caer mientras eran entrevistados. ¿Vale la pena seguir las líneas de esos autores?: Algunos de sus consejos parecen muy sencillos, y son más bien parte de la forma en la cual un escritor desea llevar su vida que de asuntos radicalmente atados a la composición.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La verdad es que conocer los puntos de vista, los decálogos y las leyes de otros autores no guarda nada nocivo: vale la pena leerlas y tenerlas en cuenta, aplicándolas cuando puedan resultar útiles, más sin llegar a sostenerlas en lo alto como palabras sagradas dadas por profetas conectados directamente con el ser superior.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En mi caso personal no tengo reglas; ni me ciño a horarios, ni a mecanismos o protocolos para poner algo por escrito. Escribo cuando puedo, y cuando me siento de buen humor para ello. Escribo bebiendo o sin probar nada; en papel y en computadora, en donde caigan las palabras. En fin, estoy lejos de creer o seguir reglas; ni propias ni prestadas. En mi caso, digo yo, lo que tengo son ciertos principios, sobre los cuales escribí en una oportunidad pasada en este blog, y que son más que los que en aquel momento cité. La diferencia primordial se encuentra en que mientras las reglas constriñen la concepción o la redacción, los principios dan pautas para la creación misma: decirte a ti mismo “no usaré adverbios de modo” puede ser útil para evitar las enmiendas de parte de un corrector demasiado quisquilloso, pero eso no te ayudará a crear mejores historias.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La verdad es que he encontrado que las reglas solo sirven para eso: imponer límites y aplicar los frenos al caballo desbocado en que algunas veces se transforma la narración; la extremada libertad narrativa del escritor. Pero las reglas mismas no sirven incentivar a crear mejores obras, o para aplicar un parámetro general a lo que estamos escribiendo y conducirlo en la dirección que deseamos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-4253570587934576549?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/4253570587934576549/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=4253570587934576549' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/4253570587934576549'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/4253570587934576549'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://katzescritor.blogspot.com/2010/03/sobre-reglas-y-principios_09.html' title='Sobre reglas y principios'/><author><name>Juan Pablo Bonilla</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15414262362589597592</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_OhwKH2yCkpU/ScBzuXmr0uI/AAAAAAAAAB4/phi42wbTfy8/S220/Art+Photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4345997223108782532.post-8976482415528902279</id><published>2010-01-19T23:34:00.000-08:00</published><updated>2010-01-19T23:40:12.846-08:00</updated><title type='text'>Como piezas de ajedrez</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.nabokov.com/books.img/0679727221.01.LZZZZZZZ.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 153px; height: 239px;" src="http://www.nabokov.com/books.img/0679727221.01.LZZZZZZZ.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 12"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 12"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CUsers%5CInvitado%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;link rel="themeData" href="file:///C:%5CUsers%5CInvitado%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_themedata.thmx"&gt;&lt;link rel="colorSchemeMapping" href="file:///C:%5CUsers%5CInvitado%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_colorschememapping.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:trackmoves/&gt;   &lt;w:trackformatting/&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:donotpromoteqf/&gt;   &lt;w:lidthemeother&gt;ES-CO&lt;/w:LidThemeOther&gt;   &lt;w:lidthemeasian&gt;X-NONE&lt;/w:LidThemeAsian&gt;   &lt;w:lidthemecomplexscript&gt;X-NONE&lt;/w:LidThemeComplexScript&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;    &lt;w:splitpgbreakandparamark/&gt;    &lt;w:dontvertaligncellwithsp/&gt;    &lt;w:dontbreakconstrainedforcedtables/&gt;    &lt;w:dontvertalignintxbx/&gt;    &lt;w:word11kerningpairs/&gt;    &lt;w:cachedcolbalance/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;   &lt;m:mathpr&gt;    &lt;m:mathfont val="Cambria Math"&gt;    &lt;m:brkbin val="before"&gt;    &lt;m:brkbinsub val="&amp;#45;-"&gt;    &lt;m:smallfrac val="off"&gt;    &lt;m:dispdef/&gt;    &lt;m:lmargin val="0"&gt;    &lt;m:rmargin val="0"&gt;    &lt;m:defjc val="centerGroup"&gt;    &lt;m:wrapindent val="1440"&gt;    &lt;m:intlim val="subSup"&gt;    &lt;m:narylim val="undOvr"&gt;   &lt;/m:mathPr&gt;&lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" defunhidewhenused="true" defsemihidden="true" defqformat="false" defpriority="99" latentstylecount="267"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="0" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Normal"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="heading 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 7"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 8"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="9" qformat="true" name="heading 9"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 7"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 8"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" name="toc 9"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="35" qformat="true" name="caption"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="10" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Title"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="1" name="Default Paragraph Font"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="11" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Subtitle"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="22" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Strong"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="20" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Emphasis"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="59" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Table Grid"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" unhidewhenused="false" name="Placeholder Text"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="1" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="No Spacing"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" unhidewhenused="false" name="Revision"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="34" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="List Paragraph"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="29" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Quote"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="30" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Intense Quote"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 1"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 2"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 3"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 4"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 5"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="60" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Shading Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="61" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light List Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="62" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Light Grid Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="63" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 1 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="64" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Shading 2 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="65" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 1 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="66" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium List 2 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="67" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 1 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="68" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 2 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="69" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Medium Grid 3 Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="70" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Dark List Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="71" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Shading Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="72" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful List Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="73" semihidden="false" unhidewhenused="false" name="Colorful Grid Accent 6"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="19" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Subtle Emphasis"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="21" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Intense Emphasis"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="31" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Subtle Reference"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="32" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Intense Reference"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="33" semihidden="false" unhidewhenused="false" qformat="true" name="Book Title"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="37" name="Bibliography"&gt;   &lt;w:lsdexception locked="false" priority="39" qformat="true" name="TOC Heading"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:"Cambria Math"; 	panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:roman; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:-1610611985 1107304683 0 0 159 0;} @font-face 	{font-family:Calibri; 	panose-1:2 15 5 2 2 2 4 3 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:swiss; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:-1610611985 1073750139 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-unhide:no; 	mso-style-qformat:yes; 	mso-style-parent:""; 	margin-top:0cm; 	margin-right:0cm; 	margin-bottom:10.0pt; 	margin-left:0cm; 	line-height:115%; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:11.0pt; 	font-family:"Calibri","sans-serif"; 	mso-ascii-font-family:Calibri; 	mso-ascii-theme-font:minor-latin; 	mso-fareast-font-family:Calibri; 	mso-fareast-theme-font:minor-latin; 	mso-hansi-font-family:Calibri; 	mso-hansi-theme-font:minor-latin; 	mso-bidi-font-family:"Times New Roman"; 	mso-bidi-theme-font:minor-bidi; 	mso-fareast-language:EN-US;} .MsoChpDefault 	{mso-style-type:export-only; 	mso-default-props:yes; 	mso-ascii-font-family:Calibri; 	mso-ascii-theme-font:minor-latin; 	mso-fareast-font-family:Calibri; 	mso-fareast-theme-font:minor-latin; 	mso-hansi-font-family:Calibri; 	mso-hansi-theme-font:minor-latin; 	mso-bidi-font-family:"Times New Roman"; 	mso-bidi-theme-font:minor-bidi; 	mso-fareast-language:EN-US;} .MsoPapDefault 	{mso-style-type:export-only; 	margin-bottom:10.0pt; 	line-height:115%;} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-priority:99; 	mso-style-qformat:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin-top:0cm; 	mso-para-margin-right:0cm; 	mso-para-margin-bottom:10.0pt; 	mso-para-margin-left:0cm; 	line-height:115%; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:11.0pt; 	font-family:"Calibri","sans-serif"; 	mso-ascii-font-family:Calibri; 	mso-ascii-theme-font:minor-latin; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-theme-font:minor-fareast; 	mso-hansi-font-family:Calibri; 	mso-hansi-theme-font:minor-latin;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;Tras haber leído, y releído, con pasión, una gran novela de un gran autor, se corre el riesgo de ver todos los defectos, o la falta de alcance de sus cualidades, de las demás obras del mismo. Algo así me ocurrió mientras leía &lt;i style=""&gt;La defensa&lt;/i&gt; de Vladimir Nabokov. El autor de Lolita, quizá una de las mejores novelas universales jamás escritas, escribió esta historia sobre desordenes mentales de un jugador en 1930; fue su tercera novela, y aunque estaba lejos del poderío narrativo y de lenguaje de sus obras finales —sus novelas en inglés—, ya enseña algunos colores y matices que conservará a todo lo largo de su carrera.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;El argumento es sencillo, demasiado, y está lejos de pretender vender una gran historia que asombre a un lector sediento de aventuras. Lushin, hijo de un escritor, descubre, durante su lamentable infancia, el ajedrez, a manos de una tía; crece con este juego, demostrando una habilidad sorprendente, y llevándolo a la fama mundial, o al menos a la mayor fama que pueda alcanzar un jugador de ajedrez. En este punto conoce a quien será su esposa, pese a que a la madre de esta la idea le resulte aterradora: considera a Lushin un loco, un asocial y un vago. La pareja contrae matrimonio y, para conseguir que el pobre y un tanto demente Lushin ponga un poco los pies en la tierra, le prohíben —psiquiatra de por medio— el juego ciencia, el cual, ay, ocupa toda su mente; &lt;i style=""&gt;es &lt;/i&gt;toda su mente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Como puede verse, un argumento muy simple, sin un gran conflicto que busque resolverse mediante el choque de dos bandos. Mas la historia permite a Nabokov desarrollar algunos de sus intereses temáticos, los cuales abundarán a lo largo de su obra bibliográfica: el exilio, el ajedrez, algunas impresiones de la vieja Europa y las disfunciones mentales.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Nabokov, miembro de la aristocracia rusa, perdió, con su familia, sus tierras y recursos tras la Revolución del 17. La familia, entonces, se dedicó a emigrar por Europa, y el joven Vladimir pasó varios años entre Alemania, Inglaterra y Francia. Algo similar a lo que le ocurre a Lushin, aunque Nabokov, en la breve introducción que añade a su novela, asegura que nada hay de autobiográfico en la misma. Sin embargo, tanto este aspecto, como el amor hacia el padre difunto, y la lejanía con su madre, remiten de la obra a la biografía del autor.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;El ajedrez, por desgracia, no ocupa el puesto que podría tener una narración cuyo título, &lt;i style=""&gt;La defensa&lt;/i&gt;, nos pone de inmediato en el terreno de los cuadros blancos y negros. Lushin bien podría haber sido pintor, piloto de aeroplano, médico o, ¿por qué no? Escritor. La verdad ninguna otra profesión habría alterado el sentido del argumento: donde un hombre queda atrapado por aquella pasión profesional que lo consume y que termina por llenar toda su mente, aislándolo de la realidad. Se habla poco de ajedrez; muy poco si se tiene en cuenta que Nabokov era un maestro —no un &lt;i style=""&gt;gran maestro&lt;/i&gt;, no— de este juego, y que en sus últimos años se entregó, junto con las mariposas, a la confección y resolución de problemas, de aquellos que aún hoy en día, en algunos diarios, se ofrecen al desocupado ajedrecista de medio tiempo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Los lagos italianos, Berlín, y los grandes hoteles, son el escenario principal donde vemos el encuentro, hacia la mitad de la novela, entre Lushin y quien será su esposa; aquella dama sin nombre y sin rostro, de belleza mediocre y quien resulta ser un poco más que un ancla que sostiene a Lushin conectado a la tierra. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Jardines, ventanas, flores y suelos encerados, descritos con la prolijidad decimonónica de los grandes autores franceses y rusos con los que Nabokov hizo escuela, nos pintan esta Europa de posguerra —que el gran Vlad no habría podido adivinar como un mundo “entre guerras”—, a salvo, un tanto, del caos de a Rusia Soviética, cuyos millares de expatriados se ven recorrer por doquier las páginas de &lt;i style=""&gt;La defensa&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Estoy en proceso de leer las demás novelas de Nabokov. Pero no espero hallar en ellas oraciones del calibre que se encuentran por doquier en &lt;i style=""&gt;Lolita&lt;/i&gt;. Una obra maestra solo se puede hacer una vez, y las demás veces serán, o bien intentos fallidos, o débiles repercusiones posteriores a un terremoto, una sacudida violenta, que es lo que viene a ser, en últimas, una gran obra de ficción.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4345997223108782532-8976482415528902279?l=katzescritor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://katzescritor.blogspot.com/feeds/8976482415528902279/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4345997223108782532&amp;postID=8976482415528902279' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/8976482415528902279'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4345997223108782532/posts/default/8976482415528902279'/><link rel='alternate
